
Durante este siglo, para continuar siendo habitables, los ecosistemas habrían de escapar a zonas más frescas para la supervivencia de las especies. De acuerdo con un informe publicado en la revista Nature, los científicos opinan que ecosistemas como los manglares, humedales y desiertos, los más perjudicados por el impacto climático, tendrían que desplazarse más lejos para poder sobrevivir.
El movimiento necesario sería de cientos de metros al año. En concreto, 420 metros anuales de media: es el desplazamiento que tendrían que hacer los hábitats hacia zonas más frescas para poder esquivar los efectos del calentamiento global, según el estudio.
Estas conclusiones son resultado del análisis de las emisiones de carbono que se espera sean emitidas durante este siglo, según las previsiones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

O Ecologistas en Acción se pasa, o la Junta de Andalucía no llega. Aunque mucho me temo que la autonomía no está llevando por buen camino la gestión del Parque Nacional de Doñana. ¿Cómo se explica, si no, que la ong se vea obligada a publicar un comunicado reclamando la aplicación de medidas superbásicas para su preservación?
Algo muy grave ocurre en la gestión de Doñana cuando una ong ecologista grita la necesidad de aplicar medidas de sentido común para solucionar una situación crítica. Ecologistas en acción lo ha hecho ante el Consejo de Participación de Doñana, alegando que peligra la supervivencia de este lugar de enorme riqueza medioambiental, declarado Reserva de la Biosfera.
Hablar de supervivencia no significa, exactamente, hablar de conservación. Desde la ong se pide una reconstrucción ecológica de Doñana “y no meramente un Plan que fomente o promocione infraestructuras puras y duras, tal como ocurrió con el primer documento”. Aquí, la ong se refiere al plan de reciente aprobación para el 2010.
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Aunque esta noticia rezuma naturaleza y vida por los cuatro costados, no tiene la difusión que quizás merece. Una razón más que justificada para que encuentre aquí espacio y protagonismo. Sin más esperas, echémosla a volar: El Parc Natural de la Marjal de Pego-Oliva (Comunidad Valenciana) ha acogido un proyecto de radioseguimiento del carricerín real, un ave de pequeño tamaño en peligro de extinción.
El carricerín real, del que no quedan más de mil ejemplares en toda España, está calificada como especie amenazada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Y, precisamente en el lugar que concentra el 30% de estos pajaritos se ha puesto en marcha un proyecto que consiste en marcar 11 ejemplares con radio emisores, con el fin de obtener datos para el estudio de esta especie.
La iniciativa, que tendrá una duración de aproximadamente un mes, se incluye en el proyecto de Seguimiento de Paseifomes Palustres en el Parc Natural de la Marjal de Pego-Oliva, dirigido por científicos de la Universitat de Valencia y de la Universidad Politécnica de Valencia.
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De acuerdo con un estudio de la Universidad Greifwald de Alemania, el drenaje y la quema de turba en el mundo produce 5,5% de las emisiones mundiales de carbono. Sin embargo, esta actividad actualmente está excluida de los objetivos climático de los países, así como de las conversaciones de Naciones Unidas.
La turba almacena alrededor de dos veces más carbono que los árboles de todo el mundo. De allí que el grupo medioambiental Wetlands International, que ha presentado el estudio en las conferencias que se realizan en el marco de las conversaciones sobre el clima que cierran el viernes en Barcelona, crea necesaria una contabilización obligatoria de estas emisiones. Actualmente, esta contabilización es voluntaria.
Capas de turba de hasta 20 metros de espesor se acumulan cuando las plantas se pudren en las zonas de humedales. La vegetación, completamente encharcada, no se descompone del todo y, por lo tanto, no libera el dióxido de carbono almacenado al aire. Sin embargo, los terratenientes y los agricultores están drenando las turberas, en particular en el sudeste de Asia, para sembrar palma aceitera.
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La Unión Europea ha abierto una investigación sobre la incorrecta gestión de los recursos acuíferos del parque nacional Las Tablas de Daimiel, ubicado en la provincia de Ciudad Real. Se ha llegado al lamentable punto en el que menos de 1% de su superficie –y estamos hablando de un parque de humedales- está cubierta por agua. Además, la turba subterráneas se ha secado y ha empezado a arder espontáneamente.
Las autoridades del parque sólo pueden localizar los incendios subterráneos cuando ya salen a la superficie las fumarolas. ¿Dónde está el agua subterránea que debía mantener la humedad? Los científicos dicen que un acuífero que antes filtraba agua en la superficie de los humedales ahora se encuentra a más de 12 metros debajo de la tierra.
Los investigadores de la UE investigarán porqué durante décadas las autoridades españolas han permitido que miles de pozos ilegales se excaven la cercanía del parque, a pesar de que en los últimos veinte años se ha advertido constantemente que la gente continúa bombeando agua de los pozos para irrigar las plantaciones cercanas.
He aquí una posición controversial: Cree McCree diseña y confecciona accesorios de moda –bolsos, por ejemplo- con piel de nutria. Lo controversial es que sostiene que se trata de una opción ecológica. ¿Ah? He aquí la explicación: en Nueva Orleáns, ciudad estadounidense en la que vive la diseñadora, las nutrias son asesinadas por cientos para controlar su población. Mejor que dejar sus cuerpos descomponerse, cree McCree, es dar uso a su piel.
Bueno, bueno. La explicación no hace el asunto menos chocante. Para empezar, detrás de todo esto hay un problema ecológico creado por el ser humano. Resulta que la nutria es una especie invasora; originaria de América del Sur, fue introducida en Estados Unidos en la década de 1930 para sacar provecho de su piel.
Quienes lo hicieron no contaron con el apetito voraz de este animal y su capacidad para reproducirse. Así, actualmente se ha convertido en una amenaza para los humedales, ecosistema natural de los lagos que rodean Nueva Orleáns y que desembocan en el Golfo de México. Cada nutria muerta vale un dólar.

No siempre se logra la unanimidad en una sociedad tan compleja como la turca, que vive con un pie en cada continente. La conservación de su riqueza natural lo ha logrado en el caso del lago Burdur. Este paraje es como el aeropuerto de una gran ciudad… pero con aves. Su importancia es vital pues es el lugar escogido por miles de aves acuáticas para pasar el invierno o como lugar de paso hacia otras latitudes. Entre las especies que allí permanecen largos períodos están algunas amenazadas, como el Pato de cabeza blanca (Oxyura leucocephala).
A pesar de su importancia, los humedales se encuentran entre los ecosistemas más amenazados del planeta. Sin embargo, sobre el papel todo parece fácil y lógico: Las aves acuáticas necesitan de los humedales para completar su ciclo vital y estos benefician a las personas de la región pues aseguran el suministro de agua potable y ofrecen oportunidades para la pesca, la agricultura y el turismo. Esa es, ya digo, la teoría. En el caso del lago Burdur -y muchos otros- la realidad es otra bien distinta.
Los humedales de Burdur se han visto amenazados en los últimos años por la contaminación, el desarrollo urbanístico, las prácticas agrícolas insostenibles y el uso ilimitado de sus recursos hídricos. Esta degradación provoca un efecto dominó: El nivel del agua desciende, los cultivos son menos productivos,…. Dicho así, parece que la situación no tiene vuelta atrás posible. Falso, la tiene; Pero es necesaria la participación de toda la sociedad.
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He aquí una acción de la que debería tomar nota el gobierno británico con respecto a la construcción de la tercera pista en el aeropuerto de Heathrow: las autoridades polacas han decidido cambiar la ruta planeada para una nueva autopista, para no alterar el ecosistema de los humedales del valle de Rospuda.
Haciendo honor a la verdad, no ha sido una decisión del todo espontánea y naturalista del gobierno de Polonia. Ya en 2007, la Comisión Europea había presentado una demanda ante el Tribunal de Luxemburgo pidiendo que se paralizasen los trabajos –entonces preparatorios- de la autopista en cuestión.
La autopista en cuestión es parte de la Vía Báltica que unirá Varsovia con Helsinki a través de los Estados Bálticos. El trazado inicial preveía que pasase a través de 500 metros de turberas y humedales rodeados de pinos vírgenes, que es el hogar de águilas, lobos, linces y una flora variada que incluye orquídeas salvajes.
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Inusuales condiciones climáticas favorables, un plan de formación a los agricultores y la distribución de semillas de mejor calidad para el cultivo, han hecho que la producción de alimentos en Ruanda se incrementara 16% el año pasado.
En medio de tantas malas noticias relacionadas con el cambio climático, es cuando menos raro escuchar que ha sido precisamente el clima el principal factor que ha permitido mejorar la producción de alimentos en este país africano.
Pero han sido los programas ecológicos puestos en marcha por el Gobierno los que han obrado la mejora. Estos programas han incluido la preservación de humedales y bosques, la reforestación de amplias zonas y la formación de agricultores para que adopten métodos agrícolas más efectivos y respetuosos con el medio ambiente.
Vía | www.irinnews.org
Fotografía | Jon Gos
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