
Como todos ustedes sabrán, los ordenadores se calientan. Es un calor que se libera, que se deja perder. Pero esta situación puede cambiar: IBM ha creado un supercomputador que reaprovecha el calor generado para calentar un edificio. Bautizado como Aquasar, ha sido desarrollado en colaboración con el Swiss Federal Institute of Technology (ETH).
En otras ocasiones hemos hablado de los intentos de todo tipo de compañías relacionadas con la informática, el hardware o el software para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y ser más ecológicos. Hemos hablado de Google, de Microsoft, de computadores reciclables e incluso de servicios de hosting ecológicos. Nos faltaba IBM.
La particularidad principal es que este nuevo computador viene equipado con microchips que no necesitan del típico ventilador ni de ningún sistema de refrigeración: una espece de aspiradora chupa todo el aire caliente generado por él. Y, gracias a una red de pequeñas tuberías con agua que circula muy cerca de los microchips, se consigue que el sistema se refrigere a una temperatura de 60 grados celsios. Así lo explica el Dr. Thomas Brunschwiler:
Normalmente usted usaría ventiladores, que son muy intensivos. Nuestro sistema los elimina usando agua para llevar el calor lejos de los chips. (Traducción libre)
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En Dinamarca, una de las potencias mundiales en energía eólica, planean aprovechar la energía sobrante producida por los aerogeneradores cuando el viento sopla fuerte para conectarla a coches eléctricos y almacenar en sus baterías esa electricidad excedente. Pasada la ventolera, la electricidad podría reincorporarse a la red eléctrica. Se trata de un proyecto europeo que, bautizado con el nombre de Edison, pondrá a prueba la tecnología vehicle-to-grid (V2G) en la isla vacacional danesa de Bornholm.
Los ecologistas venían diciéndolo hace mucho tiempo: los coches eléctricos podrían ser la solución a la naturaleza intermitente del viento. Por fin un proyecto real podrá poner a prueba esta idea clave para lograr una economía baja en carbono. Entre los entendidos, este sistema recibe el nombre inglés de vehicle-to-grid (V2G), lo que en castellano vendría a ser vehículo-a-red. Consiste en almacenar el exceso de electricidad de centrales eólicas en las baterías de coches eléctricos estacionados que deben ser recargadas. Cuando deja de soplar el viento, las baterías alimentan la red eléctrica general y no se pierde, prácticamente, nada de electricidad.
La isla de Bornholm cuenta con 40.000 habitantes. Y además del citado proyecto, también se plantea otro reto sin parangón en Dinamarca: reemplazar toda su flota de vehículos a petróleo por vehículos eléctricos (la meta danesa es más modesta, aunque destacable igualmente, y consiste en reemplazar el 10% de todos los coches tradicionales).

No hace mucho tiempo la infraestructura necesaria para construir y alojar un centro de datos eran bastante sencilla: una sala de aire acondicionado (CRAC), unidades de procesamiento, equipos de acondicionamiento de potencia, sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS), electricidad y fontanería. Era, más o menos, la extensión de la infraestructura de climatización de un típico edificio comercial.
Pero eso está cambiando drásticamente por dos razones principales. La primera es que los servidores son cada vez más pequeños y como consecuencia generan más calor. La segunda es que los operadores de centros de datos están empezando a tomar en cuenta, en sus decisiones de compra, la eficiencia energética. La eficacia de uso de energía (PUE) ha entrado en el léxico como un indicador para evaluar cuales son los componente más eficaces.
Por lo tanto, no es especialmente sorprendente que IBM haya anunciado un acuerdo con la Universidad de Syracusa y el estado de Nueva York para construir un nuevo centro de datos en el campus que incorporará la tecnología más avanzada del mundo en ahorro energético. Se espera que el centro use un 50 por ciento menos de energía que un típico centro de datos de hoy, convirtiéndose en uno de los más eficientes.
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Holanda empieza a trazar un ambicioso plan para las próximas décadas que consistirá en la revisión de su sistema de control de inundaciones y de diques en previsión de que la subida del nivel del mar por culpa del cambio climático pueda anegar el país. Y es que una cuarta parte de la superficie de los Países Bajos se encuentra bajo el nivel del mar. Se habla de destinar, anualmente hasta 2100, 1.300 millones de dólares.
Las intervenciones se centrarían, principalmente, en elevar y reforzar los diques y las barreras contra tormentas. Otras ideas, como la de extender la línea de costa holandesa en un kilómetro mediante el traslado masivo de miles de toneladas de arena, también están siendo barajadas. Son algunas de las decisiones de gran calado, nunca mejor dicho, que el gobierno holandés deberá tomar en los próximos años, según un informe que encargó.
Desconocía el dato, pero Holanda cuenta en la actualidad con voluntarios que inspeccionan los diques durante las tormentas. Se plantea ahora la posibilidad de modernizar este sistema con una colaboración con IBM, que crearía un sistema de sensores que recogería datos referentes al tiempo, las lluvias y el nivel del agua, que serían luego convenientemente analizadas gracias a un software específico. De esta forma, la respuesta ante emergencias contaría con información más exacta para actuar frente a inundaciones y eventuales planes de evacuación.
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Power Up es un juego de ordenador educativo que combina tecnología de energías renovables con acción 3D y trabajo en equipo. El videojuego nos sitúa en Helios, un planeta desolado por el cambio climático y donde sus habitantes luchan por poner en marcha un nuevo sistema de energía sostenible y cerrar las centrales de combustibles fósiles contaminantes que están ahogando su mundo.
Desarrollado por IBM, Power Up se basa en un entorno multijugador on-line, donde puedes llevar a cabo misiones junto con otros jugadores, y fue concebido como una herramienta para introducir a los estudiantes en las nuevas tecnologías energéticas renovables y en los riesgos ambientales que nuestra sociedad afronta. En el juego se controla un ingeniero que tiene que interactuar con otros personajes para diseñar y construir soluciones a los problemas que diferentes misiones les plantean.
Éste se les ha escapado a nuestros colegas de Videojuegoblog, igual que otro del que os hemos hablado en un post anterior. También en Ecologiablog hemos visto otro juego un poco más tontorrón pero igualmente educativo, el Energuy.
Power Up, que está en inglés, se puede descargar gratuitamente en la página web oficial, y el registro on-line al entorno multijugador también es gratuito. En la web también hay disponible material docente para utilizar junto con el juego en lecciones de tecnología. Sigue leyendo para ver un trailer.
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Apple ha rechazado hacer pública importante información sobre su gestión medioambiental en un documento de Corporate Sustainability Report (CSR) - Informe de sostenibilidad empresarial - tras una reciente petición por parte del grupo ambientalista As you sow. El consejo de administración de la empresa californiana, que incluye a Al Gore, “héroe ecologista” según El Mundo , ha denegado esa información porque justifica:
El consejo cree que la propuesta ha sido procesada sustancialmente y que la publicación de un informe adicional produciría muy poco valor añadido aún a pesar de representar un gasto y consumo de tiempo innecesarios - (Traducción libre)
El documento que pedía el grupo As you sow debería describir la política de la empresa en cuanto a emisión de gases de efecto invernadero, tóxicos, reciclaje, así como sus políticas de sostenibilidad. Otras empresas competidoras como Dell, IBM o HP han publicado sus CSRs, pero según Apple la información ofrecida en su página web es suficiente.
Apple se está labrando una muy mala fama por su resistencia a dar información sobre su gestión ambiental. Ya le valió una bronca por no ser claros sobre su uso de sustancias tóxicas, o también hemos visto que no quiso participar en una comparativa sobre consumo energético de equipos informáticos realizada por Greenpeace. ¿Por qué tanto misterio?
Vía | www.businessgreen.com
Fotografía | phillyhillbilly52