
Para algunos de nosotros, la física es tan fascinante como incomprensible. Entre los físicos existe una complicidad comparable a la que existe entre los músicos: si usted no lee teoría y solfeo, no pillará la broma. Hay en la física, además, la exigencia de un nivel de abstracción que no todo el mundo puede alcanzar. ¿Cree que es inútil saber que el Sol, si estuviera hecho de plátanos, sería igual de caliente? Espere, todo se andará.
The Telegraph ha hecho una interesante selección de algunas de las ideas más raras propuestas por los físicos, compiladas por Marcus Chown, autor del libro We Need To Talk About Kelvin. Entre ellas, la del Sol, que resulta que debe su calor al hecho de que su enorme peso –mil millones de billones de billones de toneladas de hidrógeno- crea una vasta gravedad que imprime mucha presión sobre su núcleo. Si en vez de hidrógeno se tratase de bananas, la presión sería la misma y por lo tanto también la temperatura.
Aclaran los lectores de The Guardian que, de estar compuesto por bananas, la reacción de fusión que mantiene al Sol en marcha no se mantendría, así que se enfriaría rápidamente. Dado que el condicional domina en esta idea –el Sol simplemente no está hecho de bananas- más preocupante es saber que toda la materia que compone la raza humana podría caber en un terrón de azúcar.

En las escuelas actuales, el respeto al medioambiente forma ya parte del día a día y, para la mayoría de los niños, no reducir o reciclar es algo impensable. Desde talleres con materiales reciclados a la observación de las placas solares del tejado de la escuela, los alumnos trabajan a diario para convertirse en ciudadanos con etiqueta ecológica como se muestra en la campaña publicitaria que sigue.

Un festival de cine, música y arte con el objetivo de cero emisiones de CO2, ese es el objetivo de los organizadores del Co2penhagen 2009, que tendrá lugar entre el 4 y el 6 de septiembre en la capital danesa, en el recinto de la Danish Technical University (DTU). Esta iniciativa es una previa a la cumbre climática de Copenhagen 2009, en diciembre.
El concepto del festival es usar exclusivamente energía de origen renovable, autoproducida en los espacios lúdicos del evento. Se llevarán a la práctica ideas originales de estudiantes para promocionar estas tecnologías y defender su integración en el diseño de espacios y actos. Pero la originalidad en si no basta, de modo que en la planificación del festival están tomando las medidas de ahorro y eficiencia necesarias para reducir la demanda energética de los espacios y las actividades. Entre otras innovaciones, se podrá ver:
¿Frivolidad?¿Pantomima de marketing verde? El festival no tiene grandes patrocinadores de momento, cuentan con el apoyo de instituciones de investigación y de diseño, pero nada que haga sospechar que alguien está haciendo greenwashing aquí. El cartel está compuesto por artistas locales. Eso es parte de la filosofía sostenible: piensa globalmente y actúa localmente. No creo que hacer un viaje de larga distancia para asistir a un festival por la sostenibilidad sea muy coherente.
Vía | www.cop15.dk
Fotografía | www.co2penhagen.com

No Impact Man, el experimento de vida urbana sostenible, tiene un documental que ha sido presentado en la meca del cine inpedendiente, el Sundance Festival de este año.
En un post anterior os contábamos las peripecias de una pequeña familia de urbanitas de Manhattan que se planteaban dejar de darle al pico “qué mal que está el mundo…dónde iremos a parar” y se ponían a cambiar su forma de vida hasta llegar a un impacto nulo sobre el planeta. Y ya sabéis cómo es New York, con más cineastas por metro cuadrado que diseñadores gráficos en Barcelona. Sí, tantos. Como resulta que la No Impact Family tenía entre sus amigos a directores y productores, pues ya que se ponían hicieron un documental.
Parece ser que la cinta tiene bastante del melodrama que supuso para la familia recorrer ese camino, pero también tiene bastante del día a día de la experiencia. Puede ser interesante.
¡Ah! También habrá libro. Espero que ahora no se descuelguen con la línea de juguetes - porque su ciclo de vida es un problema - o con los videojuegos, porque está bien compartir tu visión, pero de ahí al scuppismo hay un paso.
Vía | noimpactman.typepad.com
Vivir de una manera sostenible en una gran ciudad como New York, buscando tener un impacto nulo sobre el medio ambiente. Ése era el proyecto del escritor Colin Beavan, y No Impact Man el nombre que le dió a la experiencia.
Él, su mujer, su hija y su perro Frankie han vivido un año en su apartamento en Manhattan llevando una vida con impacto ambiental nulo. Todo empezó porque sentían que sus convicciones ecologistas y su preocupación por el futuro no tenían una consecuencia directa en la vida cotidiana. Nuestro editor Valjean diría que estaban en una fase scuppie. Decidieron que era el momento de vivir siguiendo sus ideas. Primero una semana de prueba, cambiando algunos hábitos para hacer de sus vidas algo no tan negativo para el planeta, y se dieron cuenta que ganaron calidad de vida. Seguidamente se plantearon un año para ver hasta qué punto era posible.
Paso a paso fueron cambiando sus hábitos, una cosa detrás de otra. El primer paso fue no producir residuos, nada de productos o envoltorios desechables, como se plantea nuestra amiga blogger de Life Less Plastic. El segundo paso fue reducir el impacto ambiental de su comida, consumir productos locales. En su caso se plantearon un radio de 200 millas, porque local, lo que se dice local, en Manhattan no hay mucho, aunque los huertos urbanos, o incluso huertos de apartamento, pueden iniciarse en cualquier sitio y dan mucha alegría y ricos productos. Tercer paso: replantearse qué consumimos, cuánto es realmente necesario, y cómo hacerlo de una manera sostenible. El balance de No Impact Man de la experiencia es positivo: bicicletas, caminar y escaleras sustituyen pagar gimnasio, dejar de consumir lo que no es necesario da una nueva tranquilidad mental y no tener televisión les ha dado más tiempo como familia (y según confiesan, más sexo, esperemos que con condones sostenibles).
Muchos pensamos que la vida sostenible sólo es posible lejos de las ciudades, pero No Impact Man nos enseña que eso no es así, y que todos podemos encontrar la forma de llevar una vida que apueste por el futuro, y que vida sostenible no significa hacerse un ermitaño, ni nada parecido. Por supuesto, nuestra vida siempre tendrá un impacto en el medio, la forma en que han afrontado este problema en el proyecto de Colin y familia ha sido introducir impactos positivos que compensen y lleven el balance a cero. De esa manera han donado dinero para replantar árboles, han trabajado en programas de restauración del entorno urbano o han cooperado en centros de recuperación de aves. Eso ayuda en los balances, pero lo principal son nuestros hábitos y nuestro día a día. En Ecologiablog te damos unos cuantos consejos sobre cómo hacerlo.
Vía | noimpactman.typepad.com

Finalmente se terminaron las fiestas. Los niños han vuelto hoy al cole y, tras de sí, han dejado un rastro de plásticos, cartones y papeles de colores en los que venían enfundados sus regalos de Reyes. Cada vez se recicla más y mejor, es cierto, pero también cada vez se compra más y peor, y los servicios de limpieza de muchas ciudades no habían conseguido ayer terminar de recoger toda la basura puesto que la cantidad de residuos, a pesar de la crisis, se contaba por toneladas.
Se dice que los españoles han reciclado, de media, unas 8 botellas de vidrio, lo que supone un ahorro más que considerable de emisiones de CO2 (se necesita menos energía para fabricar un envase con vidrio reciclado que con materia prima nueva), y en muchas ciudades empezaba hoy una campaña de recogida de abetos para replantarlos (para los que siguen comprando abetos naturales).
Aún así, todavía hay mucha gente que piensa que “por un día que no recicle no pasa nada” (vaya, precisamente el día en que más residuos se generan y que mejor vendría el reciclaje), y tanta otra que piensa que con reciclar ya basta, pero nada más lejos.

Las jarras Brita, los sistemas de osmosis inversa u otros purificadores de agua del grifo son soluciones prácticas, sanas y ecológicas para conseguir un agua potable limpia y una reducción significativa de los residuos plásticos.
Sin embargo, si después de todo, seguimos aferrados al consumo de las botellas de plástico y disponemos de un poco de tiempo e imaginación, podemos darles una segunda vida, un nuevo uso distinto y original.
Con esta filosofía la firma Xuan Yu Design (que ya ganó, en 1999, una mención honorífica en la 9th Internacional Design Competition de Osaka por “The Story of Bottles”, una especie de colchoneta flotante formada por botellas grandes de refresco) ha creado Rethink, una curiosa percha a la que tienen que ensamblarse dos botellas de agua para que cumpla su función.
