
Hablando del rey de Roma. Pocas veces he dicho esta frase con tanto gusto, y ésta sin duda es una de ellas. Hace unos días os contaba que el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) ha decidido colocar al tigre -todas sus subespecies incluidas- a la cabeza de su lista de animales en peligro. Hoy he tenido el gusto de ver no a uno sino a tres tigres de Sumatra salvajes -es decir, en su hábitat natural- gracias a las imágenes grabadas por una videocámara camuflada en la selva de Indonesia, colocada por el WWF.
A decir verdad, no ha debido estar tan bien camuflada la videocámara en cuestión, pues los tres tigres -una madre y sus dos cachorros- no hacen sino mirarla y olerla durante los segundos que dura la grabación. Al parecer, es la primera vez que se graba a un tigre de Sumatra con sus cachorros. Dicha grabación no sólo permite una mirada, veloz, eso sí, a la vida en libertad de este precioso animal, sino que nos da la buena nueva de que la subespecie se está reproduciendo.
Después de cinco años colocando cámaras de vídeo camufladas en la selva, el WWF finalmente ha podido obtener estas imágenes de un tigre de Sumatra con descendencia. No os perdáis el vídeo a continuación. Es corto, pero representa tanto para la biodiversidad de este planeta.

Teluk Meranti es una aldea aislada de Sumatra, Indonesia, en medio de una península boscosa de 700.000 hectáreas donde los residentes han vivido durante siglos gracias a los recursos de esta selva tropical. También es el centro de una gran batalla internacional de voluntades, pues una empresa con sede en Singapur quiere convertir buena parte de este territorio en plantaciones de acacias para la industria papelera y maderera, y a cambio ofrece a sus habitantes compensaciones económicas.
La compañía está intentando negociar, con la venia del gobierno, un acuerdo para el uso de la tierra en conjunto con los aldeanos. Aunque los residentes de Teluk Meranti en realidad no poseen la tierra, el gobierno reconoce su interés financiero en el bosque, que ellos y sus antepasados han usado durante generaciones.
En Sumatra, decenas de pueblos se enfrentan a decisiones similares: ceder el terreno para la explotación industrial a cambio de beneficios sociales y económicos, o conservar los bosques primarios y las viejas tradiciones. El avance de la explotación a gran escala ha traído como consecuencia que 43% de los bosques de Kampar haya sido talado o degradado.

Indonesia es el tercer emisor mundial de gases de efecto invernadero. Lo dice un informe de 2007 del Banco Mundial. Lo dice Greenpeace, que se ha manifestado en contra de la deforestación de la selva. Estáis equivocados, responde el gobierno indonesio a través de la Segunda Comunicación Nacional, un informe formal gubernamental sobre la situación de las emisiones en el país.
Tan seguro está el gobierno de que Indonesia no merece tan desagradable etiqueta, que cuando el ministro de medioambiente se enteró de ella, se sintió desconcertado. De acuerdo con la Segunda Comunicación Nacional, en el año 2000 las emisiones de gases de efecto invernadero de Indonesia fueron de aproximadamente 1.415.988 gigagramos. El estudio del Banco Mundial establece 3.014.000 gigagramos.
Si otros países no han comunicado sus datos sobre emisiones, ¿cómo se puede saber que Indonesia está en tercer lugar?, se pregunta el ministro. Y tiene algunos apoyos. Hakan Bjorkman, director en Indonesia del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, también dice que el estudio de 2007 no es preciso, pues no usó datos y años comparables.

Centenares de activistas de Greenpeace participaron en una manifestación este fin de semana en el centro de Jakarta, capital de Indonesia, contra el proceso de deforestación masiva que está viviendo este país del sureste asiático y en apoyo del Presidente Susilo Bambang Yudhoyono, que se ha comprometido a detener las emisiones de gases de efecto invernadero resultantes de la tala. Debido a este proceso de deforestación, Indonesia es el tercer mayor emisor de CO2 del mundo.
Algunos de los lemas que podían leerse en las pancartas y escucharse en los gritos de los manifestantes fueron “Basta, paren de destruir nuestros bosques” y “Dejen de hablar, empiecen a actuar”. Estos mensajes iban claramente dirigidos a la clase política indonesia, y en especial al Presidente. En referencia a él, Yuyun Indradi, activista involucrado en la campaña de bosques de Greenpeace para el Sureste Asiático, dijo lo siguiente:
Urgimos a Susilo Bambang Yudhoyono a mantener su promesa de reducir las emisiones, especialmente de la deforestación. Prometió reducir las emisiones en un 41%. (Traducción libre)
Continúa la lectura: Manifestación de Greenpeace en Indonesia para detener la deforestación

En la isla de Borneo, Indonesia, el avance de la frontera agrícola está drenando vastas zonas pantanosas, dejando al descubierto turba acumulada durante milenios, un combustible fósil formado de residuos vegetales que contiene mucho dióxido de carbono (CO2). Las turberas, por lo general, se queman, dando lugar a incendios que tardan semanas en apagarse y que liberan a la atmósfera grandes cantidades de CO2.
Seguramente se trate de una de las mayores y más olvidadas causas del cambio climático: las turberas, formados durante miles de años a partir de árboles, pasto y maleza en descomposición, ha convertido a Indonesia en el tercer emisor de gases de efecto invernadero del mundo, sólo detrás de China y de los Estados Unidos.
La destrucción de los pantanos para su uso agrícola (al igual que tantos otros ecosistemas) es sin duda un negocio rentable. La gran pregunta es cómo hacer que la preservación de la naturaleza sea algo lucrativo, también. El comercio de carbono fue ideado para justamente eso, al permitir que los países en desarrollo redujeran sus emisiones al vender créditos de carbono. Pero este, y otros incentivos puestos en marcha desde la conferencia de Naciones Unidas de Kioto en 1997, no han servido para proteger las turberas de Indonesia. Además, varios grupos ecologistas, como Greenpeace, lo critican.

Tecnología punta y prehistoria, …brrr, qué vértigo! Y qué emocionante cuando ambas cosas se unen para conseguir un resultado que ha dado la vuelta al mundo: investigadores asiáticos filmaron en aguas indonesias a un celacanto recién nacido, raro tipo de pez considerado por los expertos el eslabón perdido entre los peces y los anfibios.
Aunque su hallazgo se hizo público ayer, la criatura fue encontrada el pasado 6 de octubre, a 161 metros de profundidad, en la Bahía de Manado, Sulawesi Island. Un anuncio que marca un hito en la ciencia, pues se trata de la primera vez que se captura en vídeo a un ejemplar de celacanto recién nacido, especie prehistórica considerada un fósil viviente.
Las imágenes, tomadas gracias a un vehículo autopropulsado controlado a distancia, muestran a un celacanto de 31,5 centímetros, de color azul con manchas blancas, nadando lentamente entre las rocas en el mar durante unos 20 minutos
Continúa la lectura: Celacanto recién nacido grabado en vídeo por primera vez

Indonesia posee una décima parte de los bosques húmedos del planeta. Desgraciadamente, también posee la tasa de destrucción de estos bosques más alta del mundo, según el Libro Guinness de los récords, con un promedio de dos millones de hectáreas que desaparecen cada año. La tala desenfrenada y la quema han destruido casi la mitad de la selva que cubría la mayor parte del territorio de este país, convirtiéndolo así en el tercer mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero después de Estados Unidos y China.
Según un informe gubernamental divulgado el mes pasado, la deforestación de los bosques y de las turberas ricas en carbono representa 80% de los 2,3 millones de toneladas de dióxido de carbono emitidas en el país anualmente. Esta situación se ha heredado, en parte, de los 32 años de gobierno el Suharto, que concedió permisos de explotación forestales sobre más de la mitad del área total de bosques.
El Gobierno actual del país ha mostrado cierto compromiso con la protección del medio ambiente, pero los problemas continúan. La mala gestión de las tierras se agravada por la anarquía y la corrupción. La tala ilegal está muy extendida. Según una estimación oficial, ésta es responsable de la pérdida de 10 millones de hectáreas de bosque.

Puede que no lo reconozcas, pero el paisaje de la fotografía que encabeza este post corresponde a una estación esquí de los Alpes. No es, claro, su apariencia actual sino cómo aparece en The Age of Stupid. Según la película, no hará falta irse muy lejos en el tiempo para que sea realidad, este futuro devastado y apocalíptico está fechado en 2055. Y no es la única imagen que nos impactará: Nos encontraremos con plataformas petrolíferas sin océano alrededor, Las Vegas cubierta por las dunas del desierto, Londres bajo las aguas del Atlántico, Sydney rodeada por incendios o el Taj Mahal rodeado de una espesa contaminación.
Su protagonista es Pete Postlethwaite (le recordarás por papeles dramáticos como el de En el nombre del Padre u otros más aventureros como el de Parque Jurásico), su personaje se pregunta: ¿Por qué no detuvimos el cambio climático cuando tuvimos oportunidad? Denominar a ésta la Era de la Estupidez parece plenamente justificado cuando el mayor grado de desarrollo tecnológico del ser humano coincide con el de su auto-destrucción. La película, que combina ficción y documental, ha sido financiada de forma independiente y se suma a las acciones de la campaña Tck Tck Tck que anticipa la celebración de la Cumbre del Clima de Copenhague.
El martes 22 de septiembre es la fecha del estreno mundial, que se celebrará en Nueva York, capital de la intelectualidad estadounidense frente a la industria del espectáculo que tiene como centro de operaciones Los Angeles. Al evento han confirmado su asistencia estrellas del cine, políticos y activistas medioambientales. No llegarán hasta la puerta del cine en glamourosas limusinas sino en monopatín, coches eléctricos, tablas de windsurf con ruedas, bicicletas o tandem. Allí les esperan los fotógrafos, los fans y la alfombra, que tampoco será roja sino verde. En la fiesta posterior se conectará con científicos que estudian los glaciares del Himalaya y la selva tropical de Indonesia, ambos ecosistemas en peligro. Por último, Thom Yorke, cabeza visible de Radiohead y responsable de la banda sonora de la película, pondrá música en directo a la noche.
Continúa la lectura: The Age of Stupid tendrá un sonado estreno mundial en Nueva York
Estados Unidos ha signado un acuerdo esta semana por el que condona 30 millones de dólares de la deuda externa de Indonesia a cambio de que este país del sureste asiático acceda a proteger los bosques y selvas de la isla de Sumatra. El grupo medioambiental estadounidense Conservation International ayudó a organizar el trato e incluso contribuyó en un millón de dólares a reducir la deuda.
En varias ocasiones hemos hablado en Ecologiablog de los elevados índices de deforestación tanto en Indonesia como más en concreto en la isla de Sumatra, del daño que el aceite de palma está haciendo a los orangutanes, y de especies raras amenazadas como el tigre de Sumatra, elefantes y rinocerontes. Celebramos pues este trato entre ambos países.
No es el primero de este tipo que sella Estados Unidos (otros similares se han realizado con países como Guatemala, Botswana, Filipinas y Perú) pero sí es el mayor en cuanto a dinero. Además, también es el primer acuerdo con Indonesia bajo la Tropical Forest Conservation Act de 1998, por la que naciones en vías de desarrollo democráticas y con bosque tropical son susceptibles de beneficiarse de condonaciones de deuda externa a cambio de esfuerzos conservacionistas.

Isla de Borneo, Indonesia. A lo largo de la carretera que flanquea el parque nacional Kutai se están construyendo incontables casas y tiendas. Hasta ahora, gran parte de los 490 mil acres del parque han resultado dañados por esta invasión humana. Dentro del parque hay incluso un bar de karaoke y un hotel. Pronto se abrirán también una terminal de autobús y una estación de servicio.
Las casas de los agricultores, construidas al borde la carretera, están hechas con madera de los árboles del parque nacional. Los guardas del parque aparentemente han advertido constantemente a los agricultores que está prohibido construir en las adyacencias del parque. Sin embargo, las propias autoridades locales han animado a la gente a abrir negocios allí. Para 2007, más de 27 mil personas vivían dentro del parque.
La prioridad para los gobiernos locales, que ahora tienen el control sobre los parques nacionales, es el desarrollo económico. Tanto el Kutai como otros parques nacionales han estado perdiendo árboles debido a la tala ilegal. Además, las compañías mineras están explorando dentro del parque en busca de fuentes de carbón para explotar.
Continúa la lectura: Indonesia: parques nacionales invadidos por el hombre

Los dragones de Komodo tienen dientes de tiburón y además son venenosos, una mordida de este animal puede matar a una persona en cuestión de horas. Sin embargo, los aldeanos de esta isla de Indonesia han convivido sin ningún problema con el lagarto más grande del mundo durante generaciones. Pero las cosas han cambiado.
Las historias se extienden rápidamente en las islas tropicales del sureste de Indonesia, la única zona dónde estos reptiles en peligro de extinción viven en libertad: dos personas han muerto desde 2007 -un joven y un pescador - y otros han resultado gravemente heridos después de ser atacados sin provocación por los dragones. Los ataques del dragón de Komodo siguen siendo raros, afirman los expertos. Pero el miedo se está extendiendo en los pueblos pesqueros y ya los lugareños se están preguntando cuál será la mejor manera de vivir con estos lagartos en el futuro.
Un guardaparque de 46 años estaba haciendo trámites cuando un dragón logró colarse por las escaleras de su cabaña de madera en el Parque Nacional de Komodo y se fue directo a sus tobillos. “Pensé que no sobreviviría … He pasado la mitad de mi vida trabajando con Komodos y nunca he visto nada igual”, dijo el guardaparque. Se necesitaron 55 puntos para suturar los cortes irregulares y aún tres meses más tarde la pierna sigue hinchada. “Por suerte, mis amigos me oyeron cuando gritaba y lograron llevarme al hospital a tiempo.”
Continúa la lectura: Los dragones de Komodo aterrorizan a los aldeanos en Indonesia

Como podéis ver en el vídeo que os dejo después del salto, la basura en Bali se está volviendo un problema de difícil manejo. El mismo turismo que visitaba la isla buscando sus paisajes casi salvajes, ha generado montañas de basura, y los balineses, que tradicionalmente envuelven y sirven sus comidas en hojas de palma y otros materiales vegetales biodegradables, no han podido resolver la situación.
Para abordar el problema, han surgido dos estrategias de gestión para los residuos. Cada una ha recibido el reconocimiento internacional pero al mismo tiempo han tenido sus reveses. La primera, más educativa, parece sufrir de falta de atención gubernamental; la segunda, enfocada en el negocio, esta siendo criticada por su carácter lucrativo.
Fokus de Bali, una organización sin fines de lucro fundada en 2000 por Yuyun Ismawati, ingeniero ambiental, ofrece una solución que se sustenta en las comunidades, es de bajo coste, y con un enfoque descentralizado. Se enseña a las personas a separar los residuos en sus hogares y aldeas: los residuos orgánicos se utilizan para hacer compost y alimento para cerdos. Fokus también enseña a las mujeres a hacer productos a partir de materiales reciclables.