
Una encuesta aplicada a los 500 mayores administradores de activos del mundo de los por Ceres, una coalición de ecologistas e inversores, halló que 44% de los encuestados no consideran los riesgos del clima en sus decisiones de inversión. Eso significa que casi la mitad de quienes toman las decisiones sobre las grandes inversiones en el mundo están tomando estas decisiones sin tener en cuenta los riesgos y oportunidades asociados con el cambio climático.
Según la encuesta, los propietarios de activos, así como quienes tienen fondos de pensiones y otros inversores institucionales, no piden a sus gestores de activos que analicen los riesgos relacionados con el cambio climático. Y deberían, no sólo porque las consecuencias del cambio climático ya se han materializado en muchas partes del mundo, sino porque este fenómeno climático también podría representar oportunidades de negocio.
Recientemente, un estudio comisionado por el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas concluyó que las finanzas públicas podrían estimular la inversión privada en este ámbito. Los Estados ricos -el emirato de Abu Dhabi es un ejemplo de ello- están apostando económicamente por las tecnologías sostenibles como fuente de ingresos para un futuro cada vez más cercano.

En una conferencia de la Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas celebrada en Ginebra, Suiza, a la que asistieron dirigentes y ejecutivos del sector energético europeo, se alertó que la crisis económica mundial que atravesamos está poniendo en jaque inversiones en el sector de la energía que son clave para enfrentar el aumento futuro de la demanda y el necesario cambio hacia energías más limpias.
Los magnates del gas, el petróleo y la generación eléctrica reconocieron que estaban retrasando y recortando las inversiones previstas debido a la falta de créditos financieros disponibles, el desplome económico y los volátiles precios del petróleo y el gas.
El que no llora no mama, dicen. Y los más ricos, mira por dónde, también lloran. Lo que piden es “capital fresco”. Pero no se engañen, que el ecologismo no es lo que les mueve: el dinero lo quieren para renovar y expandir infraestructuras ligadas a la capacidad productiva y a oleoductos. Bueno, además, añaden, también para recortar emisiones de gases de efecto invernadero y para pasarse a fuentes energéticas alternativas más costosas, según ellos.
Continúa la lectura: Gigantes de la energía: crisis frena inversiones

Noruega es, teniendo en cuenta la relación entre importancia geopolítica y presencia en los medios, una de las naciones que mayor cantidad de noticias aporta a la actualidad medioambiental… y no siempre positivas. Con la cercanía de la Cumbre del Clima de Naciones Unidas (que, además, se celebra en un país vecino) sus autoridades vuelven a la carga con la de cal, pues el país escandinavo quiere dejarse ver desde ya en el plano internacional en lo referente a la captura, transporte y almacenamiento de gases de efecto invernadero. El ambicioso plan del gobierno noruego pasa por marcar un nuevo récord en esa partida aumentando las inversiones en 2010 hasta los seiscientos millones de euros (allí siguen usando la corona, de hecho, varios referéndum han vetado el ingreso del país en la UE).
El hecho de que la propia ministra de Finanzas, Kristin Halvorsen, fuera quien dio la noticia de que el presupuesto para esta partida se doblaba con respecto al año pasado da una idea de su importancia. Esta medida es parte de un plan integral impulsado por el Primer Ministro, que proclamó su deseo de que “Noruega encabezara los esfuerzos internacionales para desarrollar la captura de carbono” y, aquí viene lo interesante, comparó este esfuerzo con el realizado en la década de los sesenta por Estados Unidos y la Unión Soviética por ser los primeros en llegar a la Luna. Ojalá esta visión de Jens Stoltenberg se cumpla con una salvedad: Prefiero la cooperación que la competición entre potencias.
Una de las partidas va destinada al Centro Internacional de Investigación del Clima con sede en Oslo. Su director, Pal Prestrud (que es el retratado en la imagen), es consciente de que su labor supone “un gran gasto pero se trata de un gasto necesario a pesar de que las investigaciones no han avanzado tan rápido como al Gobierno le hubiera gustado”. Más que gasto lo describiría como una inversión para el futuro cercano, pero lo que a las autoridades noruegas les preocupa es que todo ese dinero no logre que su proyecto se adelante al estadounidense o al británico, es decir, los científicos sienten la presión de las expectativas creadas por los políticos. Al final va a resultar acertada la comparación con la conquista de la Luna. En estos casos, ¿qué es mejor para que los avances se multipliquen? ¿La competencia sana o la colaboración consensuada?
Continúa la lectura: Noruega apuesta por encabezar los esfuerzos para reducir las emisiones de CO2

A la vejez, viruelas, asegura el refrán popular y aquí está este multimillonario húngaro nacionalizado estadounidense para ratificarlo. George Soros, que en breve cumplirá ochenta años, ha sido durante décadas un habitual de las páginas salmón de las secciones de economía de los diarios. Pero si ha merecido mi interés es por su intervención en la reunión sobre el cambio climático auspiciada por Project Syndicate que se celebró, como no, en Copenhague. Este foro, que reúne a más de cuatrocientos diarios de ciento cincuenta países, trabaja por la independencia de los medios impresos y se jacta de invitar a sus encuentros a personalidades de muy distinto signo.
Esa fue la ocasión elegida por Soros, una de las cien mayores fortunas del mundo, para anunciar que invertirá en torno a setecientos millones de euros en tecnología de energías limpias pero la declaración no pasó del titular: Nada detalló en cuanto a qué tipo de energía o de qué procedencia geográfica. El otro gran proyecto del polémico inversionista es la creación de una organización capaz de asesorar a los responsables políticos sobre cuestiones medioambientales. Pero, ¿no tiene cada gobierno sus especialistas en la materia? ¿Quién va a acudir a una institución regida por intereses privados? Parece que la garantía de independencia recae en la persona que estará al frente, Thomas Heller, profesor de Derecho en la Universidad de Stanford y con amplia experiencia es legislación medioambiental y energética.
La organización hará un seguimiento del comercio de emisiones de carbono (“un campo que ofrece oportunidades financieras”, dijo Soros hace unos meses) y velará por el interés común en las políticas y programas que se articulen para hacer frente al cambio climático centrándose en Estados Unidos, la Unión Europea y tres potencias emergentes como son China, India y Brasil. Heller asegura que “va a ofrecer servicios de asesoramiento, a desarrollar iniciativas propias y desarrollar una labor de vigilancia” y Soros –para unos especulador para otros activista liberal- remata con una reflexión interesante pero escasamente novedosa:

El pasado lunes se informaba de un vertido de petróleo ha cubierto 3 kilómetros de costa Sakhalin, matando centenares de aves. Pero esto es sólo un aviso de la catástrofe ambiental que se avecina. El vertido se originó en una planta en construcción de gas natural licuado, aunque los propietarios – un consorcio formado por la rusa Gazprom, la anglo-holandesa Shell y Mitsubishi - niegan el vertido. Los habitantes de la zona están intentando lavar las aves afectadas, mientras nadie toma responsabilidad. Esta táctica es nueva. Estábamos acostumbrados al “Ya está limpio. Ningún problema”. Ahora tienen una nueva táctica: “¿Qué vertido?”.
La isla de Sakhalin, en la costa del Océano Pacífico de Rusia, es una región de una gran riqueza natural. Osos, salmones, aves marinas y ballenas se encuentran en abundancia.
En 1994 la industria petrolera llegó de la mano de Shell, con un grave impacto sobre el ecosistema como denuncian desde la ONG Sakhalin Environment Watch, pero también para la comunidad local, con la masiva llegada de trabajadores foráneos que trajeron SIDA, prostitución y violencia. Eso sí, desde la industria fósil sacan pecho y están muy orgullosos de su proeza y de lo que han hecho por la isla.
En una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta, han instalado oleoductos y gaseoductos de los que estoy seguro oiremos hablar en cuanto la cosa se mueva un poco. Estos señores perderán dinero, pero la isla pagará un precio mucho más alto. Sigue leyendo para ver cómo Europa está pagando todo este estropicio y ver un video de lo buenos que son en la tele los de la Shell.
Continúa la lectura: Sakhalin: petróleo, riesgos, mentiras y Shell

El reciente conflicto militar en la franja de Gaza puede entenderse como una lucha por el control de un importante yacimiento de gas natural en las aguas territoriales de la Autoridad Nacional Palestina. Israel necesita ese gas, pero interrumpió las negociaciones para comprárselo a sus dueños justo antes del inicio de la escalada bélica porque no estaba de acuerdo con las condiciones económicas.
En el año 2000 un yacimiento de gas natural valorado en 4 billones de dólares fue descubierto en el subsuelo marino a 36km de la costa de Gaza, en una zona bajo control palestino según los acuerdos internacionales. La empresa British Gas Group (BG) , un holding de inversiones libanés y la Autoridad Nacional Palestina formaron un consorcio para su explotación. El gobierno palestino recibiría un 10% de los ingresos de la actividad de extracción.
Las negociaciones empezaron para vender el gas producido a un Israel necesitado de energía, como podemos leer en su prensa. Su electricidad proviene en la actualidad en un 70% del carbón y en un 30% del gas natural, que está resultando un recurso un poco crítico, como en Europa. Los recursos propios de gas de Israel están a punto de agotarse, cuestión de 1 o 2 años, y Egipto – uno de sus principales proveedores de este combustible – está jugando un poco la baza política y este año sólo les ha suministrado la mitad de lo acordado. Cuentan con instalaciones de regasificación, de manera que pueden importar gas natural licuado para abastecerse en cierto grado, pero la situación energética en Israel no está para tirar cohetes (aunque al final sí que los tiren, vaya ironía).
Las negociaciones para que Israel comprara el gas no prosperaban porque no se podían poner de acuerdo en el precio. Entonces Hamas se hizo con el control del gobierno palestino. Los israelíes empezaron a decir a partir de entonces que por esa vía de buscar un acuerdo de compra, un 10% del precio que pagaran por el gas de Gaza iría a parar a financiar acciones terroristas, y arrancó un debate sobre de quién era el gas y cómo debía Israel acceder a ese recurso. Lo próximo es que el comité israelí se retira de las negociaciones y empieza la Operación Plomo Fundido. ¿Casualidad? La no tan futura crisis energética ya hace tiempo que está aquí, detrás de los conflictos que inundan los titulares pero a los que generalmente se les da otro nombre y que cada vez irán a más.
Vía | citizenreporter.org
Vía | www.jpost.com
Fotografía | Yehuda Boltshauser
Continúa la lectura: Intereses energéticos de Israel en el conflicto de Gaza

El emirato, mientras su ambiciosa iniciativa Masdar sigue adelante, acoge el World Future Energy Summit 2009 entre el 19 y el 21 de enero, donde se reúnen representantes del mundo de las energías renovables y de la política para debatir sobre diversos temas que afectan a la transición hacia un sistema energético sostenible.
El World Future Energy Summit es uno de los mayores eventos del sector, con 15.000 visitantes, una exposición con 20.000 metros cuadrados de stands. En las conferencias intervienen muchas figuras importantes del mundo político y empresarial renovables, pero también voces críticas como Hermann Scheer - a mi juicio uno de los políticos europeos con un discurso más claro sobre cómo es el sistema alternativo que tenemos que construir - o Nicholas Stern, autor de un impactante estudio sobre los riesgos económicos del cambio climático para nuestra sociedad que a más de uno resultó un poco incómodo. Eso sí, también habrá un poco de bla, bla por parte de algunos habituales de Ecologiablog, la innefable Exxon es uno de los principales patrocinadores del evento.
Está claro que algo sucede en Abu Dhabi. Con una gran riqueza que proviene del petróleo, parecen decididos a hacer de las tecnologías sostenibles su próxima fuente de lucro. Con una inversión prevista de 15 billones de dólares en el área en los próximos años, entre las iniciativas en marcha está el famoso proyecto Masdar, con la construcción de una nueva ciudad sostenible proyectada por el estudio Foster con 50.000 habitantes viviendo sin emisiones de carbono ni generación de residuos. Parte del proyecto Masdar también es la creación en Abu Dhabi de la universidad de referencia mundial en estas nuevas tecnologías, para lo que cuentan con el prestigioso Masachussets Institute of Technology (MIT) como socio.
¿Ecolujo o visión de futuro? Abu Dhabi forma parte de los Emiratos Árabes Unidos junto con Dubai donde parecen haber tomado como modelo de crecimiento el lujo desorbitado y el derroche. ¿Serán capaces en Abu Dhabi de hacer un análisis mejor de la situación? La entidad pública inversora del emirato, Abu Dhabi Investment Authority (ADIA), es el mayor fondo de inversión mundial, un gran aliado en la búsqueda de un futuro para todos.
Vía | www.worldfutureenergysummit.com
Fotografía | www.fosterandpartners.com
Continúa la lectura: Grandes planes en Abu Dhabi para el futuro
Después de que nuestro compañero Gabri ensalzara ayer los gestos medioambientales del BBVA y de “La Caixa“, urgía hoy que una voz discordante (oh, yo, azote de los gigantes financieros), se alzara contra la banca tradicional en general (y esas entidades en particular) señalando sus irresponsabilidades corporativas. Como hay que contrarrestar dos artículos, me dispongo a escribir dos entradas al respecto. Mañana os ofreceré la alternativa de la banca ética, pero antes, en la presente entrada, quiero analizar algunas de las más controvertidas inversiones de las citadas entidades, como las de la industria armamentística, y, como no podía ser de otra forma en este blog, habrá un especial detenemiento por las inversiones más anti-ecológicas e insostenibles medioambientalmente (no ha sido nada difícil encontrar motivos para su sonrojo).
Por cierto, que según un estudio reciente de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), “aunque todos los bancos analizados están adheridos a algún acuerdo internacional sobre directrices éticas, la mayoría de las entidades todavía tienen políticas muy limitadas. Además las entidades financieras se muestran reticentes a la hora de dar datos sobre algunos aspectos de su política de responsabilidad social corporativa (RSC) publicitada, con lo cual, el derecho del consumidor a estar informado sobre el destino del dinero que confía a la entidad se ve vulnerado.”
Millones y millones de personas reciben cada mes puntualmente su nómina a través de los bancos. Estos hacen uso de ese dinero en las inversiones que creen más beneficiosas para sus accionistas. Lo de menos es si es a costa de hacer del mundo un sitio más asqueroso. Empecemos por el BBVA, banco que ha hecho bandera de la responsabilidad social corporativa: este banco ha venido financiando armamento prohibido a nivel internacional como las bombas de racimo. Asimismo, será de interés del lector de Ecologiablog que también está detrás de proyectos empresariales altamente contaminantes, como el conflictivo Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) que afecta 11 áreas protegidas en Ecuador, o la megafactoría de celulosa de ENCE en Uruguay.