El intestino humano es un zoo virtual, lleno de una gran variedad de bacterias que aúllan, graznan, ululan, rugen y mugen a su antojo. Y los científicos dicen que son beneficiosas para la salud, según un nuevo estudio que publica hoy sus resultados en la revista Nature.
Las conclusiones de este estudio han sido posibles gracias a un esfuerzo internacional para catalogar a millones de no-genes humanos dentro de las personas. En total, se han encontrado alrededor de 170 diferentes especies de bacterias que prosperan en el tracto digestivo de cada una de las personas.
Además, la investigación halló que las personas con enfermedad inflamatoria intestinal tenían menos variedad de especies. ¿Pero, qué son los no-genes humanos? De acuerdo con este estudio, más del 99 por ciento de los diferentes tipos de genes en nuestro cuerpo en realidad no son humanos, sino que provienen de los microbios.

El Joint Genome Institute del Departamento de Energía de Estados Unidos ha iniciado lo que denomina una enciclopedia con los genomas de los microbios, desde las partes remotas del árbol de la vida. Ha podido iniciar dicho proyecto ahora gracias a la caída del precio de la secuenciación del ADN.
Jonathan Eisen, biólogo evolucionista de la Universidad de California, y Hans-Peter Klenk, un microbiólogo de la Colección Alemana de Microorganismos y Cultivos Celulares, y sus colegas del Joint Genome Institute son los responsables detrás de la que ahora se llamará Enciclopedia del Genoma de Bacterias y Arqueas.
Los científicos seleccionaron 200 especies para analizar. Dr. Klenk y sus colegas en Alemania tomaron los microbios de su colección y los criaron en grandes números, dividieron las celdas y aislaron fragmentos largos de su ADN. Una vez que habían secuenciado 56 genomas, decidieron ver si su enfoque había dado frutos. Para parte de su análisis, habían encontrado: decenas de miles de nuevos genes.

Un estudio liderado por David Wilkinson, de la Universidad Liverpool John Moores en el Reino Unido, explica que una de las razones por las que hay tantas especies de seres grandes es debido al aislamiento geográfico. Para ver cuánto se pueden dispersar los microbios, el equipo liderado por Wilkinson usó modelos de ordenador diseñados para estudiar la dispersión de las partículas de polvo.
Modificaron las partículas para que actuasen como microbios, los cuales son más grandes pero menos densos, y observaron qué pasaría si tales partículas fueran liberadas en el extremo más al Sur de Suramérica. Para su sorpresa, el resultado fue que los microbios aéreos que son más pequeños que 20 micrómetros pueden viajar miles de kilómetros.
El trabajo de Wilkinson puede ayudar a entender cómo se propagan las enfermedades. La mayoría de los microbios transportados por el viento pueden ser inofensivos, pero los brotes de determinadas enfermedades, como la meningitis en la región Sahel de Africa del Norte, se han relacionado con las tormentas de polvo.
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Por eso es que yo digo que a veces la ignorancia es lo más sano. Porque, ¿cómo voy a ducharme de ahora en adelante con la misma sensación de estarme limpiando, después de lo que he leído en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences? De acuerdo con Opportunistic pathogens enriched in showerhead biofilms, un estudio publicado en esta revista, las duchas pueden presentar un potencial significativo de exposición a microbios en aerosol, incluyendo patógenos oportunistas. Vamos, que junto con las gotas de agua, te cae una cantidad de bichos que no veas.
En este estudio se investigó la composición microbiana de biofilms en el interior de las duchas como conjuntos ecológicos en el medio ambiente interior en el que se desarrolla la vida de los humanos. Los biofilms, por si no lo sabíais, son comunidades de microorganismos que crecen adheridos a una superficie inerte o un tejido vivo, según he sabido de la página web del Instituto de Agrobiotecnología de Navarra.
Aunque los patógenos oportunistas comúnmente se cultivan a partir de las duchas, los científicos que desarrollaron este estudio sostienen que se conoce poco sobre su prevalencia y sobre la naturaleza de otros microorganismos que pueden ser vertidos durante el uso de la ducha. No es el patógeno -agente biológico, para ser más exactos- de la foto, no os asustéis (aunque seguro que se parecen).
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