La Corte Suprema de Francia ha condenado a Monsanto, el gigante estadounidense de los organismos genéticamente modificados (OMG) o transgénicos, por mentir en su publicidad acerca de la seguridad de su producto Roundup. Se trata de un artículo empleado en acabar con las malas hierbas.
Esta sentencia se suma a una anterior en el mismo sentido que también falló que calificar el herbicida Roundup de “biodegradable”, y decir que “deja la tierra limpia”, era publicidad engañosa.
Será del interés de nuestros lectores, y todavía más del de los agricultores que usen este producto, saber que el herbicida Roundup, que no es ni biodegradable ni deja limpia la tierra, es el que más se vende en el mundo. También, que el uso de transgénicos por lo general dispara el de pesticidas y herbicidas.
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No, no es que este estadounidense de padres agricultores se colgara la metralleta echándose al monte ni se lanzara a las calles puño en alto. El tipo de revolución -bautizada como verde- de la que se reconoce su paternidad es distinta y tuvo su momento cumbre en 1970, año en que se le concedió el Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a su esfuerzo “en pro del bienestar de los pueblos” ya que había ayudado “a salvar millones de vidas”. Borlaug veía así reconocida su labor de investigación como único medio para aumentar la producción de alimentos y luchar contra el hambre. Una de las frases que pronunció y que mejor resume su punto de vista es la que dice que “No habrá paz en el mundo con los estómagos vacíos”.
Borlaug lideró el desarrollo de cultivos de alto rendimiento y la introducción de semillas híbridas primero en México, a través del Programa Chapingo, puesto en marcha a mediados de la década de los cuarenta por el Gobierno Ávila y la Fundación Rockefeller. Un exitoso proyecto agrícola que saneó las cosechas de trigo que estaban siendo devastadas por los mohos. Más tarde se enroló en las filas de la FAO y se trasladó al que sería su siguiente destino: El sur de Asia. Corrían los años sesenta y varios países de la zona sufrían severas hambrunas. Este doctor en Patología Vegetal logró cruzar las especies de trigo endémicas con las más habituales en la Europa Occidental y, de esta forma, duplicar las cosechas de este cereal.
Cuando la experiencia asiática de un lustro llegó a su fin, regresó a México donde se estableció durante veinte años. Allí tomó el mando del CIMMYT (Centro Internacional de Mejora del Maíz y el Trigo), institución que durante su dirección desarrolló nuevos cereales capaces de incrementar la producción. Entre las naciones que se han visto favorecidas por estas investigaciones se encuentran la India, Pakistán, Bangladesh, Turquía y varios países de América Latina. Todos ellos doblaron los rendimientos por hectárea de sus cultivos, que resistieron las distintas arremetidas de plagas.
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Un litro de leche de la marca de una conocida cadena de supermercados cuesta 70 céntimos de euro. Un litro de leche orgánica de una marca alemana, 2,15 euros. ¿Vale la pena pagar la diferencia? Pues parece que sí. La leche convencional proviene de vacas que, además de comer alimento que puede haber sido cultivado con pesticidas, transgénicos y provenir de campos fertilizados químicamente, están confinadas en instalaciones industriales bastante parecidas a aquellas en las que están los cerdos y las gallinas. Las vacas de las que proviene la leche orgánica tienen un karma mucho más positivo y mejor salud.
A estos rumiantes no se les da, por ejemplo, hormonas de crecimiento de las que suelen usarse para aumentar la producción de leche. Para obtener la certificación, deben pasar al menos la mitad del día pastando al aire libre y, en muchos casos, ser alimentadas con productos orgánicos certificados o con pasto que no sea cuidado con químicos. Todo esto, por supuesto, incrementa el costo de la leche.
Recuerdo haber leído en el blog de la educadora nutricional Mira Dessy, Grains And More, que Monsanto desarrolló la hormona de crecimiento rBGH, la cual incrementó de forma exponencial la producción de leche, hasta en 50%, y que incluso hay reportes de granjas en las que las vacas deben ser ordeñadas tres veces al día.
Continúa la lectura: ¿Hay diferencia entre la leche convencional y la orgánica?

A principios de este año hablábamos del duro golpe que Monsanto, gigante mundial de los transgénicos, había sufrido luego de que una mayoría de los países de la Unión Europea se negaron a obligar a Austria y a Hungría a cultivar el maíz genéticamente modificado MON 810, tal como pedía la Comisión Europea. Hoy el golpe ha sido devuelto: la European Food Safety Authority han dicho que este maíz es tan seguro como su contraparte convencional.
Los científicos de la agencia, que tiene sus oficinas centrales en Parma, Italia, han dado el visto bueno a la UE para renovar su autorización sobre este maíz de Monsanto, el único cultivo biotecnológico aún cultivado comercialmente en Europa. Tal y como cita Reuters, la agencia ha dicho que esta semilla es segura con respecto a sus efectos potenciales en la salud animal y humana.
La opinión de la agencia provee las bases para que los reguladores de la UE comiencen el proceso de renovar una autorización de 10 años para cultivar este maíz genéticamente modificado, hasta ahora prohibido en seis países de la Unión.
Continúa la lectura: La UE confirma seguridad del maíz de Monsanto

“The world according to Monsanto”, o “El mundo según Monsanto”, es un largometraje documental francés, dirigido por la realizadora independiente Marie-Monique Robin, que analiza y desvela los secretos de esta compañía transnacional con base en Estados Unidos que acapara el 90% de la producción de semillas transgénicas en el mundo. Una película muy crítica con los crímenes medioambientales de Monsanto y los escándalos relacionados con la salud causados por sus organismos genéticamente modificados (OGM).
Creada en 1901 como una empresa química, el nombre de Monsanto se enturbió definitivamente al estar detrás de la producción del producto químico altamente tóxico conocido como Agente Naranja, usado como arma en la guerra de Vietnam. También fue responsable de la producción de los PCB, contaminantes muy extendidos durante años a nivel industrial cuyos “sistemáticos efectos tóxicos”, según desvela Marie-Monique Robin en este documental, ocultó deliberadamente Monsanto porque “no podemos permitirnos perder un dólar”.
El documental, entre otros temas, se detiene en las privilegiadas relaciones entre Monsanto y el poder en Washington, y explica diferentes casos en los que directivos de la compañía pasaron luego a ocupar puestos clave en la administración de los asuntos agrícolas del país, beneficiando con sus decisiones a la implantación de los transgénicos sin estudios serios previos para valorar sus peligros. Sobre estos peligros, tanto sobre el medio ambiente como sobre la salud de las personas, también trata “The world according to Monsanto”. Asimismo se reflejan las situaciones de injusticia y coacción sobre los agricultores en muchos países del mundo para que se pasen a los transgénicos. Seguid el salto para ver el tráiler de la película.

Justo hoy, 14 de abril, en que da comienzo la llamada semana de lucha contra los transgénicos y por la soberanía alimentaria, sale a luz pública la típica noticia que despierta, por fin, a los dormidos. Me refiero a aquellos a los que ninguna manifestación, como la prevista dentro de 4 días en Zaragoza, habría hecho reflexionar sobre el tema de los organismos genéticamente modificados (OGM). Yendo al grano, y nunca mejor dicho, Alemania acaba de anunciar que prohibirá el maíz transgénico en su territorio por los peligros que entraña para el medio ambiente y para la salud de las personas. En concreto, se prohibirá una variedad de Monsanto que, en España, se cultiva sin impedimentos.
Lo anunció en Berlín la ministra de Asuntos Agropecuarios y de Defensa del Consumidor, Ilse Aigner. No se expedirá permiso alguno para el cultivo de la variedad de maíz Mon 810. Recordemos que España (y especialmente Aragón y Cataluña) se sitúa en el primer puesto de superficie cultivada con semillas transgénicas de la Unión Europea (en total, 80.000 hectáreas). Entre ellas, la Mon 810, la que Alemania acaba de prohibir.
Este tipo de maíz ha sido genéticamente modificado para que produzca una proteína que actúa como insecticida. Así, repele insectos que le serían perjudiciales para su desarrollo. En Estados Unidos (donde Monsanto recibió un duro varapalo en los tribunales recientemente), se comercializa como YieldGard. Detrás del cambio de postura alemán respecto a esta variedad hay varios estudios especialmente críticos con este OGM, que han sido presentados por diferentes institutos, grupos ecologistas e incluso entidades estatales.
Continúa la lectura: Alemania: prohibido el cultivo del maíz transgénico Mon 810
Se caldea el ambiente ante un mes de abril de movilizaciones contra los organismos genéticamente modificados (OGM). Ecologistas en Acción, Greenpeace, Entrepueblos y Plataforma Rural, entre otros colectivos, señalaron ayer que España cultivó el año pasado cerca de 80.000 hectáreas de maíz transgénico (mayor productor de la Unión Europea). Anuncian charlas, proyecciones, debates y acciones en supermercados y en campos para protestar contra la imposición de los transgénicos en nuestra agricultura y alimentación. Y el 18 de abril, las calles de Zaragoza acogerán una manifestación para defender el derecho a producir y a consumir alimentos 100% libres de transgénicos.
¿Por qué en Zaragoza? Porque Aragón es la región española que más transgénicos cultiva: de un total de 79.269 hectáreas en 2008 en toda España (25% de la superficie total de maíz en España), 31.857 se plantaron en comunidad aragonesa. Es más, en Aragón se encuentra la mayor superficie de transgénicos de toda la Unión Europea. Las citadas organizaciones aseguran que estos cultivos están contaminando a todos los cultivos de maíz convencional, ecológico y tradicional.
Los grupos ecologistas mencionados califican de “insostenible” la situación de los transgénicos en nuestro país y están decididos a mostrar que la sociedad civil quiere cambios en las políticas agrícolas. Recuerdan que otros países, como Francia, mantiene la moratoria sobre los OGM, o que en marzo la Unión Europea votó en contra de levantar las cláusulas de salvaguarda que Austria e Hungría mantienen sobre estos cultivos. En cambio, denuncian que el Gobierno español “sigue permitiendo que multinacionales como Monsanto campen a sus anchas en nuestro país”.
Continúa la lectura: Movilizaciones de abril contra los transgénicos

En lo que podría ser un duro golpe para Monsanto -la mayor compañía multinacional de biotecnología aplicada al campo- y una bendición para las pequeñas explotaciones agrícolas, una juez federal de Estados Unidos emitió un fallo por el cual se prohíbe el cultivo de productos agrícolas genéticamente modificados en un refugio nacional de vida salvaje del estado de Missouri.
Como resultado del fallo, 37 contratos agrícolas -la mayoría de los cuales utilizaban soja y maíz modificados en el laboratorio- se han cancelado. Esto parece sentar un precedente en Estados Unidos, preparando el camino para normas más estrictas y mayor control del impacto ambiental de los OMG.
La Fish and Wildlife Agency (agencia de pesca y vida salvaje), al parecer, cometió un error al no llevar a cabo estudios ambientales para determinar si la agricultura con cultivos modificados genéticamente es compatible con la conservación y preservación del hábitat. Los propios biólogos de la agencia determinaron que estas actividades planteaban importantes riesgos para el medio ambiente incluyendo la contaminación biológica, el aumento de la resistencia de la maleza y daños a los suelos.
Continúa la lectura: Estados Unidos: Monsanto recibe un duro golpe legal
Ayer se votaba en el seno de la Unión Europea si se obligaba a Austria y a Hungría a levantar las cláusulas de salvaguarda que mantienen sobre el maíz genéticamente modificado MON 810 de Monsanto. Así lo deseaba la Comisión Europea, pero la mayoría de ministros de Medio Ambiente de los países de la Unión se pronunciaron en contra, lo que supone un mazazo importante a las aspiraciones de la multinacional americana.
Sólo votaron a favor de esta votación los siguientes países: Holanda, Suecia, Reino Unido, Estonia y Finlandia. Los demás, en contra. Algo que sienta un precedente para un futuro no muy lejano, cuando la misma cuestión saldrá a palestra en los casos de Francia y Grecia, que también aplican el principio de precaución sobre el cultivo de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados).
Parece ser que es la Comisión Europea la que anda detrás de levantar las moratorias sobre los transgénicos. De hecho, la citada votación fue impulsada por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Y una portavoz de la misma dio a entender que, a pesar de “tomar nota del voto de los Estados miembros”, continuarán intentando que los países que los rechazan acaben levantando las prohibiciones sobre su cultivo. ¿Por qué? Porque, según ellos, no existen evidencias de que los transgénicos sean peligrosos, por lo que “no hay razón” para empecinarse en su contra.

Lo comentábamos ayer: a pesar del aumento generalizado de cultivos modificados genéticamente alrededor del mundo, en Francia impera la moratoria y no se cultivan transgénicos. Vamos a ver por qué.
Dos estudios se llevan la contraria. Mientras que la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos (AFSSA) publicaba ayer en Le Figaro un estudio según el cual el maíz transgénicos Mon810 es totalmente seguro para la salud, otro estudio anterior, efectuado por el profesor Yvon Le Maho (de la Alta Autoridad sobre los transgénicos) a petición del mismo Gobierno, concluía que potencialmente sí habría peligro para la salud de las personas y del medio ambiente, por lo que sería recomenable seguir con el principio de precaución. Por este motivo, el Gobierno francés mantiene la moratoria.
Básicamente, los responsables de la AFSSA han querido tumbar el estudio precedente del profesor Le Maho. Para conseguirlo, han realizado pruebas sometiendo a ratones a una dieta transgénica durante 90 días, lo que no ha reportado ningún problema para su salud. A este estudio se aferran para desautorizar el estudio de este miembro de la Academia de Ciencias, e intentar así subvertir la moratoria francesa contra este maíz de Monsanto. Señalando que se basan en estudios de sólo 90 días, investigadores como Pierre Henri Gouyon, del CNRS, acusan a la AFSSA de que “no está cumpliendo su papel de prevención”.
Continúa la lectura: Por qué Francia mantiene la moratoria contra los transgénicos

El Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA), el único con datos globales sobre el cultivo de transgénicos, ha dado hoy a conocer los datos de 2008: España, con 100.000 hectáreas de maíz modificado genéticamente (el Bt, resistente a la plaga del taladro), es el mayor productor de la Unión Europea y se sitúa en catorceavo lugar en el ránking mundial. Esto sucede un día después de que el Parlament de Catalunya aceptara estudiar a trámite la iniciativa legislativa popular (ILP) promovida por el grupo antitransgénicos “Som lo que sembrem“. Se abre así oficialmente el debate sobre los transgénicos en nuestro país.
Es un hecho que los transgénicos se expanden por el mundo. Según el informe del ISAAA, 1,3 millones de agricultores se pasaron a los cultivos trangénicos en 2008, lo que hace un total de más de 13 millones en 25 países. En todo el mundo habría hoy 125 millones de hectáreas de cultivos de este tipo, 72 veces más que en 1996. Por primera vez empiezan a desarrollarse en África (Burkina Faso y Egipto), y mientras en siete países de la Unión Europea (entre los que se cuenta España) se ha incrementado su cultivo alrededor de un 20%, el estudio también refleja que países como Francia, por ejemplo, no sembró transgénicos en 2008.
Entre Aragón y Cataluña se reparte el 80% de la superficie agrícola destinada a este tipo de cultivos biotecnológicos. Por ello, no es de extrañar que en esta última comunidad haya nacido un pujante movimiento que pide su prohibición.
Continúa la lectura: Abierto el debate de los transgénicos en España, catorceavo productor mundial