El gobierno de Holanda anunció hoy viernes que quiere introducir un impuesto verde de circulación en el que se pagará por kilómetro recorrido a partir de 2012. El objetivo, reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 10 por ciento, además de reducir notablemente la congestión del tráfico. El sistema, además, será bien moderno, basándose en la tecnología GPS tal y como se puede leer en el comunicado emitido por el ministerio de Transporte neerlandés:
Cada vehículo estará equipado con un dispositivo GPS que registra cuántos kilómetros recorre, cuándo y dónde. Estos datos serán luego enviados a una agencia de cobro que será quien luego mandará la factura correspondiente. (Traducción libre)
Cada tipo de vehículo tendrá una tasa de base, que dependerá de su tamaño, peso y de sus emisiones de dióxido de carbono. Pero para que se hagan una idea: el propietario de un coche familiar normal pagará 3 céntimos de euro por kilómetro. Taxis, vehículos para minusválidos, autobuses, motocicletas y coches clásicos todos estarán exentos.
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Salen chispas por todas partes, y eso que hablamos de un río: Argentina y Uruguay están librando una auténtica batalla campal ante la Corte Interancional de Justicia de La Haya (Países Bajos), un episodio más de la guerra que ambas naciones mantienen desde 2006 por la contaminación del Río de la Plata con los residuos de una planta de celulosa levantada en sus orillas.
Se trata, por supuesto, de una batalla legal, pero cruenta, pues la contaminación de las aguas del río está dañando gravemente el ecosistema del río y haciendo peligrar la salud de los habitantes de la zona, que padecen las consecuencias medioambientales de la frenética actividad de una industria papelera que abastece de papel al mercado europeo. Precisamente, su existencia es el origen de esta disputa entre las dos naciones. El enfrentamiento viene porque estos dos estados vecinos no se ponen de acuerdo: Argentina acusa a Uruguay de haber violado un tratado firmado entre ambos países en 1975, cuando aprobó la construcción en 2003 y 2004 de dos plantas de celulosa a orillas del río que separa a ambos países.
Os preguntaréis por qué Argentina no reaccionó antes ante un peligro de tal magnitud. Pues bien, presentó una queja en mayo del 2006 ante la Corte Internacional de Justicia por la amenaza de apertura de la primera de las dos plantas (empresa finlandesa Botnia), pero fue desestimada y no logró que se tomaran las medidas de emergencia que solicitaba. Botnia, finalmente, abrió en el 2007 en la ciudad de Fray Bentos.Por su parte, también en el 2006 Uruguay también se quejó a este tribunal internacional del bloqueo que provocaron manifestantes argentinos puentes y carreteras, acusándolos de estar afectando a la economía de la región, una queja que tampoco tuvo éxito. Ahora, sin embargo, ambos países están siendo escuchados, y presentarán sus argumentos hasta el 2 de octubre ante el Tribunal, que no tomará su decisión hasta varios meses más tarde.
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Holanda empieza a trazar un ambicioso plan para las próximas décadas que consistirá en la revisión de su sistema de control de inundaciones y de diques en previsión de que la subida del nivel del mar por culpa del cambio climático pueda anegar el país. Y es que una cuarta parte de la superficie de los Países Bajos se encuentra bajo el nivel del mar. Se habla de destinar, anualmente hasta 2100, 1.300 millones de dólares.
Las intervenciones se centrarían, principalmente, en elevar y reforzar los diques y las barreras contra tormentas. Otras ideas, como la de extender la línea de costa holandesa en un kilómetro mediante el traslado masivo de miles de toneladas de arena, también están siendo barajadas. Son algunas de las decisiones de gran calado, nunca mejor dicho, que el gobierno holandés deberá tomar en los próximos años, según un informe que encargó.
Desconocía el dato, pero Holanda cuenta en la actualidad con voluntarios que inspeccionan los diques durante las tormentas. Se plantea ahora la posibilidad de modernizar este sistema con una colaboración con IBM, que crearía un sistema de sensores que recogería datos referentes al tiempo, las lluvias y el nivel del agua, que serían luego convenientemente analizadas gracias a un software específico. De esta forma, la respuesta ante emergencias contaría con información más exacta para actuar frente a inundaciones y eventuales planes de evacuación.
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