
Para algunos, gastar va unido a dejar de contaminar. Que se lo digan, si no, a la pareja británica que invirtió 4 millones de libras que ganaron en la lotería en comprar una casa casi completamente neutra en carbono.
Pero no es una casa cualquiera. Digamos, mejor, que se trata de una de las casas de lujo más ecológicas que podamos encontrar: una granja rehabilitada de tal modo que ha sido convertida en un auténtico palacio, espaciosísima, llena de ventanales, con una increíble piscina cubierta y un inconfundible aroma de genuina campiña inglesa.
Además, Nigel Page, de 43 años y Justine Laycock, de 41 años, sus propietarios, tienen de vecinos a las megaestrellas Kate Moss y Elisabeth Hurley, pero su luz no es la que alimenta la electricidad de esta casa, ecofriendly gracias a un sinfín de detalles que hacen de ella un auténtico lujo verde.

En virtud de un proyecto de ley aprobado el jueves, más californianos podrán vender el excedente de electricidad de los paneles solares instalados en sus hogares. ¿Por qué? Porque de salir adelante la mencionada ley, a las empresas de suministro energético se les duplicará el cupo de energía que pueden conseguir de los ciudadanos (hasta un 5%, siendo en la actualidad del 2′5%)
Según un portavoz del gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, el mandatario tiene la intención de firmar tal proyecto de ley.
Esta medida debería estimular la compra y el uso de los paneles solares (al acelerar la amortización económica de este tipo de instalaciones). Y, además, elimar el riesgo de que un cupo demasiado limitado pudiera frenar la expansión del mercado de la solar fotovoltaica en California.
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Lo de China es un caso para la ciencia: por un lado su gobierno dice que sólo se transará con un objetivo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero si su cumplimiento es verificado de forma voluntaria, y por otro está desarrollando la industria de la energía limpia. De hecho, según The New York Times, está a la cabeza de la carrera es este campo.
De hecho, el diario asegura que el año pasado China superó a sus competidores -Dinamarca, Alemania, Estados Unidos y España- como mayor fabricante mundial de aerogeneradores o turbinas de viento, y también de paneles solares. Si occidente desea, en un futuro no muy lejano, superar su dependencia del petróleo, allí estará China para ofrecer todo lo que sea necesario comprar.
Las empresas multinacionales están respondiendo al rápido crecimiento del mercado de China a través de la construcción de grandes y avanzadas fábricas en China. Vestas, de Dinamarca, acaba de erigir el complejo de fabricación de turbinas de viento más grande del mundo en el noreste de China, y transfirió la tecnología para construir los controles electrónicos y generadores de última generación.
Continúa la lectura: China, líder mundial en la industria de las energías limpias

La lucha contra el exceso de velocidad y los accidentes de tráfico en las ciudades cuenta con aliados tan toscos y rústicos como los badenes –esos montículos que obligan a frenar… o cambiar los amortiguadores- y otros con un componente tecnológico como el que nos ocupa: Un dispositivo con radar que reprende a los conductores que superan la velocidad permitida. En todo caso, sigo pensando que estos recursos son válidos como recordatorios pero los esfuerzos han de ir dirigidos hacia la forja de una conciencia cívica (en la etapa de la niñez y la adolescencia) y la sensibilización en el caso de los adultos. El reto es convencer y no castigar.
Pero dejémonos, por ahora, de mundos ideales y concentrémonos en el aparato en cuestión, una invención que, además, se auto-gestiona en lo energético pues funciona gracias a paneles solares. Así que sospecho que tampoco debe ser mucha la energía que demanda, pues Canadá no es conocida precisamente por sus muchas horas de sol y cielos despejados todo el año. Calgary, junto a otras ciudades canadienses, se suma al programa piloto, en concreto el barrio de Mayland Heights. Cuando un conductor sobrepase la velocidad permitida en lugares como la Octava Avenida o el paso elevado de Deerfoot (así hasta dieciséis emplazamientos), el dispositivo activa unas luces brillantes que le recordarán que se trata de una zona en la que ha de conducir a un máximo de cincuenta kilómetros por hora.
Sólo espero que los destellos no sean de tal potencia que cieguen al conductor. Aún así más un despistado creerá que está cruzándose con un OVNI como le sucedía al personaje que interpretaba Richard Dreyfuss en Encuentros en la Tercera Fase. Parecidos fílmicos aparte, las autoridades municipales se han decidido por este dispositivo –cuyo precio por unidad es de seis mil euros aproximadamente- por su eficacia pero también porque el hecho de que funcione con energía solar reduce los costes, incluso los de instalación, pues no es necesario realizar obras de cableado bajo tierra, de modo que sólo precisa de mantenimiento periódico.
Continúa la lectura: La energía solar ayuda a evitar accidentes de tráfico en Canadá

Si el primer post que dedicamos al deporte en Estados Unidos y su implicación con lo medioambiental estaba dedicado a la NBA y la NHL esta entrega comienza entre bates, gorras, guantes más grande que la mano y partidos de varias horas: Es el béisbol, considerado con indisimulado orgullo como el deporte nacional. La Major League Baseball, fundada en 1903, es la competición más importante de este evento eminentemente veraniego cuya temporada, a estas alturas, ya está en el momento culminante: los playoffs, donde perder significa quedar eliminado. Algo parecido se podría decir del cambio climático, por eso en marzo de 2008 se puso en marcha un programa de asesoramiento para los treinta equipos de la MLB a cargo del Natural Resources Defense Council. Se trataba de diseñar qué iniciativas medioambientales podía llevar a cabo cada franquicia a la hora de crear un ambiente sano y agradable para jugadores y aficionados.
La idea no es otra que promover las decisiones empresariales responsables de equipos y patrocinadores. Todo esto suena muy bien, pero vamos con hechos concretos. Esta temporada el equipo de Washington ha estrenado un nuevo y flamante estadio, ¿qué mejor ocasión para poner en práctica todas esas buenas intenciones? Dicho y hecho: El Nationals Park Stadium es uno de los primeros estadios que ha logrado la certificación LEED junto al de los Yankees y el de los Mets, ambos equipos de Nueva York. El citado LEED - normativa de certificación desarrollada en EE.UU. por el Green Building Council- es una garantía de diseño respetuoso con el medio ambiente, gestión sostenible y eficiente de los recursos y seguimiento de la huella de carbono en su funcionamiento. En la capital ya cuentan con un estadio de espíritu verde para un equipo que se identifica con el azul marino, no es mala combinación.
Son los primeros frutos del desarrollo de una política ambiental que pretende involucrar al equipo a todos los niveles: directivos, personal, proveedores, patrocinadores, comunicación, aficionados y jugadores. Cada franquicia de la liga será evaluada bajo estos parámetros en 2010, momento en el que se redactarán los informes de sostenibilidad. Si quieren darle emoción de verdad e involucrar a la afición, lo mejor es que los resultados de estos informes sumen o resten victorias al casillero del equipo. Entonces sí que íbamos a ver verdadero entusiasmo por los hábitos ecológicos.

El director norteamericano Mike Judge es protagonista por diversos motivos, unos buenos y otros no tanto: cancelación de sus series de animación, nueva película… Por lo pronto las cadenas de televisión estadounidenses ya han presentado sus programaciones para la nueva temporada y las creaciones de Judge no han encontrado hueco. La de cal es que se acaba de estrenar su nueva película en Estados Unidos (llegará antes de finales de año a los países hispanohablantes). Se titula Extract y retrata con humor la vida de una pequeña factoría desde el punto de vista de su gestor. Un hábitat cerrado con una fauna compuesta por una docena de personas que se interrelacionan más allá de lo laboral y que aún sacan tiempo para dedicarse a la producción de sirope de frutas. Todo se complica sobremanera cuando el dueño recibe una suculenta oferta de una gran compañía por su negocio.
La crítica norteamericana asegura que Extract “captura a la perfección la vida de tipos corrientes y reconocibles que tratan de salir adelante siguiendo su propio camino”. No es la primera película dirigida por Judge, en 2006 estrenó Idiocracy, una comedia -como no- en la que los protagonistas son hibernados y despiertan cinco siglos más tarde en un mundo en el que la selección natural ya no favorece los seres más inteligentes (disgenesia lo llaman). En esa sociedad ignorante y primitiva descubren que son las personas más inteligentes del planeta. Pero la audacia no es premiada en Hollywood y el film se estrenó casi de forma clandestina en todo el mundo. Lo que queda claro es que Judge es especialista en introducir en situaciones disparatadas a gente como tú o como yo.
O como Hank Hill –al que prestaba su voz el propio Judge- y su familia, protagonistas de King of the Hill, cuyo último capítulo fue emitido por la Fox la semana pasada para desgracia de sus seguidores (no muchos en número pero fieles). Esta serie de animación está basada en, llamémosle, la irreverencia reflexiva, lejos del humor alocado de Los Simpsons o de la cínica truculencia de South Park. Su otra creación, The Goode Family, ha tenido una vida más breve en ABC, otra de las grandes cadenas estadounidenses. Las mentes grises de ABC decidieron que su fin coincidiría con el del verano de 2009 tras cuatro meses de emisión y trece capítulos.
Continúa la lectura: Mike Judge, proyectos con un guiño ecologista

Si unimos en un mismo local los mejores emplazamientos de la red de Starbucks con el Café del Mar ibicenco o las terrazas del puerto de Valencia puede que el resultado se parezca al nuevo proyecto del arquitecto Michael Jantzen: The Solar Winds Coffee House. El estadounidense apuesta de forma invariable en sus diseños por la sostenibilidad y este local no iba a ser menos. Se trata de una instalación totalmente auto-suficiente gracias a la energía solar y eólica que produce o a la recogida y almacenamiento de agua de lluvia. Jantzen asegura que se puede construir en cualquier punto del planeta pero me da a mí que su amplia terraza al aire libre aconsejan una situación meridional.
La estructura central, de forma cilíndrica y coronada por un platillo volante digno de una peli de los cincuenta, reúne los tragaluces, un sistema de ventilación natural, los paneles solares y las turbinas de viento, que se montarán en la parte superior de la estructura y proporcionará la energía necesaria para la calefacción, la refrigeración,… También es la zona donde se administra el agua. Ni una gota se desperdiciará, toda será reciclada y se sumará a la de lluvia para su uso en los aseos.
La terraza del local es una cubierta de grandes dimensiones que, tal y como precisa Jantzen, ha de situarse con las siete grandes cintas ondulantes (al estilo Frank Gehry) marcando el sur. Todos los diseños de este visionario arquitecto persiguen que sus usuarios los disfruten con los menos artificios posibles, ya sea a través del filtrado u optimización de la luz natural o de la regulación natural de la temperatura a partir de sombras. Y es que Michael Jantzen se parece a Leonardo Da Vinci en que sus visiones se adelantaron a su época y sus diseños parecían irrealizables en el momento en el que fueron engendrados.
Continúa la lectura: El Café de los Vientos Solares, ¿próximo local de moda?

Tanto darle a la sesera, y ahora resulta que la solución a los problemas energéticos del mundo la llevábamos puesta …en la mismísima cabeza. Es, al menos, la curiosa propuesta de Milan Karki, un joven nepalí creador de un nuevo tipo de panel solar que utiliza el cabello como conductor de energía. El joven inventor, un estudiante de 18 años, dice que su ingenio podría revolucionar la energía verde y proporcionar electricidad barata. Sustituyendo el costoso silicio por pelo humano, Karki ha conseguido un panel solar cuatro veces más económico que otro industrial de capacidad comparable.
Con su invento, Milán Karki, que viene de una aldea de las zonas rurales de Nepal, ha logrado iluminar las noches de su casa y de su pueblo donde, como en el resto de Nepal, hay muchas zonas rurales que carecen de acceso a la electricidad. Y ahora ya sueña con iluminar el mundo entero. Su panel solar puede cargar un teléfono móvil o la cantidad de baterías suficientes para tener luz toda la noche.
Asegura que el cabello es fácil de usar como un conductor en los paneles solares y ello revolucionaría la energía renovable. Está convencido de que su experimento de clase podría comercializarse con éxito y, por lo pronto, ya ha comenzado a distribuir algunos para comprobar su viabilidad.
Continúa la lectura: Un estudiante nepalí inventa un panel solar fabricado con pelo humano

Lo que en muchos lugares de Occidente es un gesto cargado de simbolismo, una iniciativa bienintencionada, un experimento que apunta hacia el futuro o un gesto tomado por extravagante en las zonas rurales de Bangladesh sólo tiene una lectura: Una gran noticia. Me refiero a la instalación de paneles solares en los hogares. Y es que la situación del país asiático respecto al suministro eléctrico es muy distinta a la que disfrutamos por estos lares.
Sólo el cuarenta por ciento de sus ciento cincuenta millones de habitantes tienen acceso a la electricidad y la mayoría con cortes y exclusivamente unas horas cada jornada. En otras zonas, la corriente eléctrica se cae durante días, dificultando la actividad cotidiana y deteniendo el trabajo de fábricas y oficinas o, por ejemplo, las bombas de riego en el sector agrícola. En esta situación, ¿qué empresario apostaría su capital poniendo en marcha un proyecto industrial?
Eso los que tienen suerte. Pero, ¿los otros ochenta millones de bangladesíes? La mayoría viven en zonas rurales y en este punto es donde hace su aparición la energía solar. Grameen Shakti, una organización sin ánimo de lucro vinculada al Premio Nobel de Muhammad Yunus (sí, el de los microcréditos), ofrece a la población la instalación de paneles solares en sus casas. Dipal Chandra Barua, uno de los responsables del proyecto, planea llegar a diez millones de personas a finales de 2012. Por ahora la cifra habla de más de dos millones de beneficiarios. Es decir, un cuarto de millón de hogares y pequeños negocios.

A la hora de hablar de la casa del futuro a muchos nos vienen a la cabeza las caras de Concha Velasco y Alfredo Landa. ¿Casa del futuro y actores del pasado? La explicación tiene título de película rancia: Las que tienen que servir, en la que José Mª Forqué ofrecía una divertida visión de lo que, pensaba, sería la casa del futuro. Han pasado cuarenta años y los tiros van por otro lado, ahora la eficiencia energética es la meta de las casas del futuro inmediato. Y tan inmediato, Reino Unido planea obligar por ley a partir de 2016 a desterrar de todo nuevo edificio las emisiones de carbono. Francia y Alemania no le van a la zaga y se encuentran en pleno proceso de debate de los nuevos requisitos de construcción. Con distintos grados de determinación, los países de la Unión Europea están dirigiendo sus pasos hacia nuevas viviendas que sólo usan energía limpia y producen cero emisiones de carbono.
Pero quienes lideran esta corriente –parece que imparable- son los daneses. No es ninguna novedad, pues ya en 1977 Dinamarca fue el primer país en establecer los, por entonces, exigentes requisitos de rendimiento energético de los edificios actualmente vigentes en la UE. El país nórdico plantea ahora una exigencia clara: Toda vivienda que se construya ha de utilizar el 85 por ciento menos de energía y producir el 95 por ciento menos de dióxido de carbono que la media de las casas actuales. Un reto ambicioso que requerirá una evolución en el sector de la construcción. Por supuesto, los promotores inmobiliarios han alzado su voz para quejarse pues, aseguran, el precio de las nuevas construcciones será mayor. Su lamento anticipa una revalorización de la vivienda de segunda mano, es decir, la construida antes de la puesta en marcha de las nuevas legislaciones.
Volvamos al caso de Dinamarca, donde han calculado que construir un metro cuadrado de estas nuevas viviendas aumenta su coste en noventa euros. Pero se trata de una cálculo basado en proyectos pioneros, cuando la ley se aplique para todos se prevé que los precios bajen. Otro dato para el optimismo: el coste de la construcción de estas nuevas viviendas eficientes está disminuyendo pues los contratistas cada vez lo terminan en menos tiempo. Cuestión de práctica, como todo lo nuevo. Construir la primera planta de la primera casa eficiente de la localidad de Stenløse llevó a los trabajadores tres semanas. Pasados unos meses el mismo trabajo lo realizan ahora en dos días.
Continúa la lectura: Dinamarca, pionera en la construcción de hogares no contaminantes

La República de la India se ha enamorado del astro rey. Ahora falta pasar por el altar para hacer oficial la relación, una boda que la novia pretende hacer pagar a los países más ricos. Así, un informe presentado por expertos al gobierno hindú, y que se divulgará semanas antes de la Conferencia de Copenhage 2009, se propone ambiciosas metas que lo situarían como potencia mundial de la energía solar.
Esta bien podría ser la historia de un enano que intenta crecer hasta el sol. ¿Un enano? Sí, India representa únicamente el 0,1% de la energía solar en el mundo, pese a sus condiciones favorables para aumentar su producción. Pero esa ridícula cifra se quiere aumentar radicalmente: ahora se propone que más de la mitad de los indios dejen de iluminarse con velas o generadores. Y, pese a haber planes de electrificación total del país antes del 2012, se prefiere que lo hagan a golpe de panel solar. Todo un desafío ya que, hoy por hoy, el país proporciona 50 veces menos energía solar que Alemania, líder mundial junto con España.
La India, segunda nación más poblada del mundo, es la cuarta mayor productora de energía eólica. La tierra del sufrido Ganges planea invertir 13 millones de euros durante los próximos 30 años, con el fin de aumentar su producción de energía solar, hoy bajo mínimos (supone el 0,1% de la producción mundial). Según el documento, al que ha tenido acceso Le Monde, el objetivo es producir 20 000 megavatios (MW) en 2020 y 200 000 MW en 2050, frente a los tan sólo 51 MW en 2009 .
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La empresa española iUnika presentó ayer en Madrid, en el marco de Libre Meeting (una conferencia internacional organizada por la Free Knowledge Foundation centrada en software libre) el netbook iUnika Solar GYY. Este ordenador portátil, que funciona con sistema operativo libre GNU/Linux, destaca por su peso liviano, bajo precio, los materiales biodegradables que lo componen y por el uso de paneles solares para cargar la batería.
Detrás de esta iniciativa empresarial, que funciona a caballo entre China y la capital de España, hay dos emprendedores madrileños. Ángel Blázquez, economista, experto legal en actividades de importación y exportación y cofundador de la distribuidora de hardware Infinity System, y Pablo Machón, presidente de la Free Knowledge Foundation (FKF), vicepresidente de la Free Software Foundation Europe y presidente del Consorcio Público del Software Libre y el Conocimiento Libre.
El netbook iUnika Solar GYY se enmarca en la categoría de los UMPC (Ultra Mobile Personal Computer), siendo un ordenador mini-pc portátil ultraligero: sólo pesa 700 gramos de peso. Además, su reducido tamaño, 23 centímetros por 16 centímetros, y su conectividad GSM, el sistema estándar global para las comunicaciones móviles, permiten libre y cómoda movilidad al usuario.
Continúa la lectura: iUnika Solar, el netbook ecológico y con software libre