En EEUU, el camino hacia las aún lejanas energías limpias está costando de recorrer. Uno de sus principales obstáculos está en el Senado, concretamente en los republicanos, a los que Barack Obama intenta convencer para conseguir la aprobación de la Ley del Clima.
¿La Ley del Clima conseguirá aprobarse? No será fácil. Los republicanos amenazan con ejercer el bloqueo parlamentario. Y, por lo pronto, lleva aparcada desde hace ocho meses en el Senado por la oposición republicana, pero el presidente está decidido a desbloquear la situación en las próximas semanas. Para lograrlo, se reunió este martes en la Casa Blanca con una delegación de 14 senadores demócratas y republicanos, algunos de ellos indecisos.
De aprobarse, la ley establecería una reducción de las emisiones de CO2 del 17% en el 2020, pero no aborda la polémica creación de un mercado de bonos de carbono, si bien los demócratas piden controlar las emisiones.
Continúa la lectura: Obama impulsa la ley del cambio climático
Les presentamos en este post un vídeo, obra del Frente de Defensa de la Amazonía, sobre el mayor desastre petrolero de la historia: se trata de los vertidos incontrolados de crudo y otros contaminantes que Chevron-Texaco dejó en la zona de Sucumbíos, Ecuador, durante los 30 años en los que explotó la zona.
Con la dirección de Pocho Álvarez W. y la producción de Karina Corti, esta pieza audiovisual de 10 minutos de duración es una buena introducción a lo que ya se conoce como el juicio del siglo. Explica las operaciones de Chevron-Texaco, su falta de medidas preventivas para evitar la contaminación, y los efectos nefastos que tales residuos tóxicos están teniendo en la salud de las personas (aumento de las tasas de cáncer, abortos espontáneos, malformaciones).
No es la primera vez que tratamos este tema Ecologiablog. Si quieren saber más, lean acerca del documental Crude, vean un estupendo reportaje de 60 minutes al respecto, o sigan, tras el salto, para visionar el vídeo del Frente de Defensa de la Amazonía.

Este post lo dedicamos a ExxonMobil, multinacional del petróleo que probablemente sea la empresa que más se ha esforzado en desinformar, manipular y desacreditar a la ciencia climática. La ciencia climática, claro está, que apunta a que el calentamiento global es una realidad y, en gran parte, responsabilidad de la actividad humana. Según un artículo publicado en The Independent, Exxon sigue financiando a negacionistas y escépticos.
Del caso Exxon Valdez hemos hablado en distintas ocasiones: de una sentencia reciente o de que el vertido sigue contaminando 20 años después. Pues bien, parece que siguen empeñados en ser los mayores impulsores de la negación climática…
Según un informe publicado en The Independent, Exxon sigue destinando dinero, que hace llegar a través de distintos lobbys y organizaciones conservadores, a propagar el mito de que la teoría de que el cambio climático es causado por el hombre no está todavía probada.

¿Se acuerdan de que la petrolera Royal Dutch Shell estaba acusada de complicidad en la tortura y asesinato del activista medioambiental nigeriano Ken Saro-Wiwa y cinco compañeros suyos? Pues ayer lunes Shell accedió a pagar un arreglo judicial compensatorio por valor de 15,5 millones de dólares. Eso sí, la mayor petrolera europea niega toda responsabilidad en ese trágico suceso ocurrido en 1995: el dinero es para ayudar “en el proceso de reconciliación”…
Recordemos que la acusación, en el juicio pendiente en un tribunal de Nueva York, reclamaba que Shell actuó junto al gobierno militar de Nigeria de la época para silenciar activistas medioambientales y por los derechos humanos del pueblo ogoni. Y que, básicamente, lo hizo abasteciendo con armas a la policía nigeriana, participando en los barridos de seguridad de la zona, y contratando a las tropas gubernamentales que dispararon contra los aldeanos que protestaban por la construcción de un gasoducto.
Los demandantes dicen también que Shell ayudó al gobierno a capturar y colgar a Saro-Wiwa, John Kpuinen, Saturday Doobee, Felix Nuate, Daniel Gbokoo y Dr. Barinem Kiobel el 10 de noviembre de 1995. Saro-Wiwa, líder del Movimiento para la Supervivencia del Pueblo Ogoni, encabezaba manifestaciones contra Shell. Culpaba a la empresa de miles de derrames de petróleo y de incendios de gas en la región de Ogoni.
Continúa la lectura: Shell: 15 millones de dólares como arreglo judicial por asesinato de Saro-Wiwa

“Sweet Crude” (traducible por Dulce Crudo) es una película documental de 100 minutos de duración sobre la extracción petrolífera en el delta del río Níger en Nigeria. Se proyectará en el Seattle International Film Festival el 13 de junio. La realizadora de este filme es Sandy Cioffi.
Lo curioso es que esta cineasta fue originalmente a Nigeria a cubrir la inauguración de una biblioteca comunitaria. Pero cuando en el acto se criticó a la petrolera Chevron, que había aportado los fondos para la biblioteca, Sandy se dio cuenta de que la auténtica historia a explorar era la explotación de los hidrocarburos nigerianos. El documental tomó así como eje geográfico principal la población de Oporoza, que aporta el 10% de las importaciones estadounidenses de crudo. De hecho, no hace mucho, dimos cuenta de la protesta durante la asamblea de accionistas de Chevron por parte de varios activistas.
En “Sweet Crude” podemos ver el reverso de la moneda del supuesto desarrollo que las petroleras traen a muchas naciones en vías de desarrollo. Ríos contaminados, cielos cubiertos por el smog, activistas asesinados, aldeanos desesperados, autoridades gubernamentales corruptas, los tiburones empresariales de las petroleras, la resistencia pacífica de los activistas, reporteros occidentales ineptos, incluso el arresto de la misma realizadora. Todo eso puede verse en “Sweet Crude”. Tras el salto, 16 minutos del filme para abrir boca.
Continúa la lectura: Sweet Crude, documental sobre el petróleo en el delta del Níger

Los pueblos originarios de la Amazonía peruana se levantan contra el gobierno. Desde abril, han venido cortando carreteras, ríos navegables e incluso oleoductos para protestar contra el pacto de libre comercio con Estados Unidos suscrito en febrero por el ejecutivo del Presidente Alan García. Consideran que se abre así la puerta a la privatización y explotación a gran escala de sus tierras por parte de empresas extranjeras madereras, mineras, agropecuarias y petroleras. Se ha declarado la “insurgencia”.
Alberto Pizango, presidente de la Asociación Interétnica para el Desarrollo de la Selva Peruana, explicó así el sentir de los indígenas:
El gobierno quiere tomar nuestras tierras y entregarlas a las grandes multinacionales del petróleo, la madera, el oro y otras riquezas codiciadas por los ricos del mundo.
Por ello, a pesar de que las autoridades peruanas han advertido que cualquier levantamiento podría ser condenado por sedición, y que los detenidos por las protestas enfrentarán condenas de entre 5 y 10 años, el mismo Pizango explicó que la declaración de insurgencia signfica el rechazo indígena a reconocer la autoridad del gobierno, por lo que cualquier conato de llevar las fuerzas de seguridad estatales a hacer frente a la situación será considerada “una agresión externa”. Se declaran dispuestos a sacrificar sus vidas por su tierra y anuncian que la protesta se radicalizará.
Continúa la lectura: Levantamiento de los pueblos indígenas en defensa de la Amazonía peruana

Parece ser que está a punto de resolverse la demanda presentada en 1993 contra la compañía petrolera Texaco (aunque el acusado ahora es Chevron Corp., que compró Texaco en 2001) por contaminar entre 1970 y 1980 una franja de la selva amazónica del norte de Ecuador. Los demandantes alegan que cientos de personas murieron de cáncer por culpa de la contaminación. Chevron lo niega todo, pero el caso es que de fallarse el juicio que en su contra está teniendo lugar en la ciudad de Lago Agrio, la compañía estadounidense podría tener que enfrentar el pago de indemnizaciones por valor de 27.000 millones de dólares.
Activistas que trabajan codo con codo con los empobrecidos agricultores indios que están detrás de la demanda explicaron a la prensa el motivo por el que decenas de miles de personas se han visto afectadas: aún hoy, 25 años después, sigue habiendo enormes piscinas de lodo aceitoso en medio de la selva. Estos residuos tóxicos fueron sistemáticamente vertidos por Texaco en cientos de fosas que, sin filtros ni sistemas de impermeabilización de ningún tipo, contaminaron con plomo y otros metales pesados la tierra, los ríos y los acuíferos de la zona, de los que bebe y se alimenta la población local.
Por añadidura, los demandantes aseguran que a lo largo de los 18 años durante los que Texaco extrayó petróleo de la selva también se produjeron otras irregularidades, como el vertido de aguas residuales sin tratar en los ríos y roturas y fuitas en las tuberías que transportaban el crudo. En total, se estima de esta forma acabaron en las cuencas fluviales de la región 64 millones de litros de petróleo. Y bueno, ahora no está Texaco… pero la española Repsol YPF no se queda corta…
Continúa la lectura: El juicio del siglo: Texaco acusada de contaminar la Amazonía ecuatoriana

El gigante petrolero Shell deberá rendir cuentas a la justicia en Nueva York por complicidad con el régimen militar de Nigeria en las torturas y en el asesinato del activista medioambiental Ken Saro-Wiwa y de ocho personas más en 1995. Es la primera vez que una transnacional enfrenta un juicio de este tipo por violación de los derechos humanos. Parece que la era de la impunidad de las multinacionales toca a su fin.
Ken Saro-Wiwa se hizo famoso como activista en defensa del pueblo ogoni, que desde hace más de 500 años habitan las fértiles tierras del delta del río Níger. Él encabezaba las protestas pacíficas contra los daños ambientales causados por compañías petroleras en el delta del Níger, principalmente la anglo-holandesa Shell. Enchironarle y apalizarle no fue suficiente para hacerle callar. Así que el gobierno militar de Nigeria le acusó de unos asesinatos con los que no tenía nada que ver, sustentó las acusaciones con testigos comprados, y le ahorcó junto a otros ocho ogonis.
Muchos de los testigos admitieron más tarde que habían sido sobornados para acusar falsamente a Saro Wira que, antes de morir, juró que un día Shell tendría que responder por su muerte ante la justicia. Ese postrer deseo será satisfecho 14 años más tarde, el 26 de mayo próximo, gracias a que abogados estadounidenses han conseguido finalmente la autorización para juzgar en su país violaciones de los derechos humanos acaecidos en otro, Nigeria en este caso. Vamos, aplicarán el derecho penal internacional, que permitió al juez Garzón arrancar en España una causa contra los crímenes de Pinochet en Chile.

La petrolera anglo-holandesa Shell no invertirá más en energías renovables como la eólica, la solar o la hidroeléctrica porque no son rentables. Lo anunciaron durante la presentación anual estratégica de la compañía. En cambio, planean apostar por el tan criticado biofuel (sector en el que Shell ya es líder mundial), además de invertir un monto indeterminado de dinero en el desarrollo de una nueva generación de biocombustibles que no compitan con la alimentación. También quieren concentrarse en el, por ahora, inexistente “carbón limpio” (carbon capture and sequestration, CCS).
La pela es la pela. Según la compañía, las renovables no ofrecen oportunidades de inversió atractivas. Más claro que como lo expresió Linda Cook, directora ejectuvia de gas y energía, no se puede:
Si no hay oportunidades de inversión que compitan con otros proyectos no pondremos el dinero en ello. Somos hombres y mujeres de negocio. Si hubiera renovables que hicieran dinero, lo invertiríamos. (traducción libre)
Pero bueno, tampoco vamos a sorprendernos. Shell ya tiene su imperio montado y está claro que el biofuel encaja con su negocio de producción y distribución de combustible. Como dice Cook, “el biofuel es lo más cercano a lo que hace Shell“. Si alguien tenía dudas de que los agrocombustibles no son una solución a nuestros problemas medioambientales, creo que esta afirmación que casi los equipara con una de las industrias más contaminantes del mundo basta. Si no, lean este ilustrativo post, o este.
Continúa la lectura: Shell no invertirá más en renovables pero sí en biofuel

Durante los últimos años, los productores estadounidenses de biocombustibes han copado el mercado español, tanto por las subvenciones que reciben de su gobierno (que permitía una reducción del precio de hasta el 30%), como por la falta de aranceles impuestos por el nuestro, como por la codicia de las petroleras. Pues bien, la Unión Europea se ha decidido a imponer un veto, mediante aranceles, a la importación masiva de biocarburante procedente de Estados Unidos. A ver si así se logra reflotar el muy maltrecho sector nacional de los biocombustibles.
Los datos son los siguientes: según la patronal española del sector, la APPA, se da la circunstancia de que el 61% del biodiésel consumido en España es de origen extranjero a la vez que los productores nacionales, capacitados para satisfacer toda la demanda por sí solos, funcionaron el pasado año por debajo del 16% de sus posibilidades. Resultado: una aguda crisis en el sector y varios EREs presentados ante el ministerio. El sector está en ruinas. Aunque ya informamos que parece que en Estados Unidos la cosa tampoco va mejor…
Vemos cómo la competencia desleal por causa de las subvenciones, unidas a las importaciones sin aranceles, han hundido el sector. Cuando nos preguntamos quiénes han sido los más beneficiados, a parte de los productores estadounidenses, resulta que la APPA señala directamente que
las grandes petroleras como BP, Cepsa y Repsol han estado trayendo el biocombustible subvencionado de Estados Unidos, que a su vez se le exime de impuestos en España, y vendiéndolo al mismo precio que el nacional. Es decir, el dumping norteamericano ni siquiera ha revertido positivamente en los consumidores, pues las petroleras no han traducido los bajos precios del biodiésel importado en las tarifas de venta al público, sino que se han embolsado la diferencia.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, tildó de “hipocresía internacional” el poco interés que hay entre los países desarrollados para compensar económicamente la renuncia del proyecto Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT), que debería desarrollarse en la zona protegida del Parque Nacional Yasuní. Según Correa, paralizar el citado proyecto responde a las demandas de los países ricos, que exigen proteger la Amazonía.
Ubicado a unos 300 kilómetros al este de Quito, el Yasuní tiene unas 950.000 hectáreas y fue declarado refugio de pleistocenos (fósiles con organismos biológicos modernos) y reserva mundial de biosfera por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en 1989.
Esta realidad contrasta con lo apetitoso del pastel: se estiman reservas por cerca de 1.000 millones de barriles de crudo, una capacidad extractiva de 140.000 barriles diarios, y unos ingresos anuales de más de 700 millones de dólares. Por ello, el Gobierno de Ecuador planteó hace unos meses a la comunidad internacional que ésta financie, como compensación por no explotar esas reservas y preservar el Parque Nacional Yasuní, hasta unos 340 millones de dólares al año.

Nobuo Tanaka, de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), advierte que, dentro de 4 años, en 2013, el mundo podría vivir escasez de petróleo. Ello subiría enormemente el precio del crudo y podría llevarnos en una crisis económica peor que la actual. Sucedería porque el precio actual, muy bajo, hace que las empresas petroleras no inviertan en nuevas prospecciones.
Según la teoría del cuello de botella, al volver a aumentar la demanda de crudo al superarse la crisis allá por 2013, el abastecimiento se verá disminuido por los años de inactividad en cuanto a prospecciones. La especulación haría subir espectacularmente el precio del petróleo, ello conllevaría una inflación galopante y, de nuevo, nos veríamos sumidos en una nueva crisis. No hay manera, oye.
Desde la AIE llegan a imaginar precios históricos al barril de petróleo: 200 dólares por barril. Recordemos que el año pasado se llegó a los 140 dólares el barril, algo que benefició enormemente a los países productores, como Venezuela o Rusia (que en estos momentos de precios bajísimos, de unos 40 dólares el barril, están teniendo dificultades).
Para acabar, destaco las palabras de este especialista japonés miembro de la AIE, el señor Nobuo Tanaka: “Es necesario un cambio radical en la política energética”.
Vía | www.dw-world.de
Fotografía | nestor galina
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