
De acuerdo con un estudio realizado por un equipo médico de la Universidad de Génova, en Italia, el cambio climático podría extender la temporada de alergia provocada por el polen. Esta es la noticia que ninguna persona propensa a las alergias quiere escuchar cuando la primavera está en puertas, pero que vuelve todos los años por estas fechas.
Habrá quien piense que se le está yendo la pinza al personal con esto de achacar todo problema al cambio climático, pero en este caso hay una clarísima explicación científica: la cantidad de polen en el aire, así como el tiempo que se mantiene, se ha incrementado progresivamente a la par de las temperaturas, según señalan los registros del estudio italiano, que se han recogido durante 26 años.
El equipo realizó un seguimiento de la duración de la estación de polen y la sensibilidad a cinco tipos de polen en la región italiana de Bordighera, entre 1981 y 2007. Observó que el incremento progresivo en la temperatura media ha prolongado la duración de la temporada de polen de algunas plantas y, como consecuencia, la carga general de polen.
Los usos del huevo -recordad mirar el código que tienen impreso- son infinitos. Son tantos que casi da pena que no se pueda utilizar completamente este ovalado producto de la gallina. ¿O sí se puede? La cáscara se compone principalmente de carbonato de calcio (alrededor de 94%) con pequeñas cantidades de carbonato de magnesio, fosfato de calcio y otras materias orgánicas como las proteínas. Con esta composición, no es de extrañar que los expertos en mantenimiento del hogar le den tantos usos. He aquí una recopilación de algunos.
Dicen que la cáscara de huevo machacada y vertida en el sifón del lavabo ayuda a mantener los drenajes abiertos. El carbonato de calcio que contiene se mezcla con el agua cada vez que el grifo se abre, y actúa sobre la paredes del desagüe. Diluida con un poco de agua jabonosa, la cáscara sirve como agente limpiador de esos artículos de la cocina que son difíciles de limpiar, como los termos y los vasos de boca estrecha. Las cáscara de huevo machacada también puede ser usada como un abrasivo no tóxico en ollas y sartenes.
En el jardín es un aliado natural insustituible. Añadir cáscaras de huevo al compost es perfecto para enriquecer la mezcla con calcio. Otras maneras de fortalecer el jardín incluyen el rociar las conchas trituradas sobre la capa superficial del jardín, o poner un puñado en los agujeros dónde vayamos a colocar las semillas. Este último método es especialmente eficaz para las plantas que sufren de pudrición apical, una condición que hace que los tomates y otros vegetales desarrollen manchas negras en la zona inferior, manchas que evolucionan hasta la pudrición.
Muchas de las plantas que solemos tener en casa son peligrosas para los gatos, animales curiosos donde los haya. Si el vuestro gusta de las incursiones gastronómicas -es decir, si tiene por costumbre comerse las plantas- es oportuno que prestéis atención a la lista elaborada por la ASPCA, la sociedad americana para la prevención de la crueldad animal. Los nombres incluidos en ella son muy familiares. He aquí las plantas tóxicas para los gatos más frecuentes en los hogares.
Los miembros de la familia Lilium son considerados altamente tóxicos para los gatos. Muchos tipos de lirio pueden causar insuficiencia renal en los felinos. Curiosamente, su componente venenoso aún no ha sido identificado, pero está claro que incluso con la ingestión de cantidades muy pequeñas de esta planta el daño renal puede resultar grave.
Atención propietarios que creéis que ver a los gatos dar tumbos es gracioso: la ingestión de cannabis sativa por los animales de compañía puede resultar en una grave depresión del sistema nervioso central, pérdida de coordinación, así como vómitos, diarrea, salivación, aumento del ritmo cardíaco, e incluso convulsiones y coma.

Cada casa es distinta, y también su ubicación, Por eso, conseguir pureza ambiental en los espacios interiores a menudo es una cuestión difícil. Lo que sí podemos es seguir algunos pequeños consejos para minimizar la polución doméstica y mejorar notablemente la calidad del aire.
Una primera cosa a tener en cuenta: buena parte del polvo del hogar entra por el aire, por lo que ventilaremos las estancias pero lo haremos de forma breve (diez minutos diarios son suficientes). Con ello no sólo lograremos renovar el ambiente doméstico, sino también descontaminarlo.
Pero, aún vigilando la entrada de polvo, un aire limpio exige pasar regularmente la aspiradora. Aspirar es el mejor modo de quitar el polvo, pero no olvidemos el adecuado cambio de las bolsas de filtro. O, todavía más ecológico, pasemos una aspiradora que no las necesita.
El cansancio, la falta de sueño, el estrés. Todo ello está presente actualmente en la vida de muchas personas e impide que el proceso intelectual se desarrolle todo lo rápido y asertivo que puede ser. Como la idea no es añadir a esto un montón de químicos, vale la pena echar mano de productos naturales que, según el conocimiento popular, contribuyen a fortalecer la memoria y facilitan la concentración mental.
El ginkgo biloba es muy popular desde hace tiempo como remedio para mejorar el poder de concentración. Se trata de un árbol que no tiene parientes conocidos, por lo que tiene su propia división, la Ginkgophyta. El extracto generalmente se toma de la hoja y se utilizan para fabricar tabletas, cápsulas o infusiones. Las investigaciones han demostrado que puede mejorar el poder de concentración.
Al parecer, los efectos del ginkgo biloba son mayores si se toma conjuntamente con ginseng, del que se dice que refuerza la memoria. Esta es una planta perenne que crece sobre todo al Norte de Asia, en donde es conocida como elixir de la vida. Si se toma regularmente, indican algunas investigaciones, puede reducir el estrés, aumentar la resistencia física, tranquilizar los nervios y mejorar el flujo sanguíneo.
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Para Zhang Guobao, quien lidera la administración nacional de energía de China, la existencia de centrales eléctricas en el área urbana de Beijing desmerita su imagen de metrópolis. Aquellas imágenes del cielo cenizo de contaminación sobre la capital china en los días previos a los juegos olímpicos dañaron la imagen del anfitrión y dieron leña para quemar a los críticos del gobierno. Nada que quiera repetir, así que está considerando trasladar las últimas cuatro centrales eléctricas de carbón que quedan en Beijing fuera del área municipal de la ciudad, en un esfuerzo por mejorar la calidad del aire.
Las cuatro centrales, propiedad de Huaneng Power International, Datang International Power Generation Co Ltd, China Shenhua Energy y Beijing Jingneng Thermal Power Co Ltd (para los que pensaban que en China no existe el capitalismo), tienen una capacidad total de generación de energía de cerca de 2,7 gigavatios.
Todavía no es momento de celebración, pues el plan no ha sido aprobado aún y no se ha dado fecha para la mudanza, por no decir que mudanza no es lo mismo que desaparición, así que esas centrales dejarán de contaminar Beijing para ir a contaminar a otra parte. Además, la aplicación del plan aumentaría la demanda de gas.
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El sapo de Kihansi será declarado extinto. Casi un tercio de los anfibios están en peligro de extinción. Es el grupo más amenazado del planeta, según la más reciente Lista Roja de Especies Amenazadas, publicada hoy por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Estos registros evalúan la situación de 47.677 especies. De los 6.285 tipos de anfibios evaluados, 1.895 están en peligro.
De los 5.490 de mamíferos del mundo, 79 están extintos en estado silvestre, 188 en peligro crítico, 449 en peligro de extinción y 505 vulnerables. La nueva lista incluye 293 reptiles que no estaban en ella el año pasado, sumando un total de 1.677 especies amenazadas, incluidos 469 que están amenazadas por la extinción y 22 que se creen ya extintas.
También hay 7.615 invertebrados, tales como la Joya Gigante, una enorme libélula roja se encuentra en el sudeste de Nigeria y el suroeste de Camerún, y 3.120 peces de agua dulce, de los cuales 1.147 están en vías de extinción. La nueva lista incluye también 12.151 plantas, entre ellas la Puya raimondii, que se encuentra en las zonas altas de Perú y Bolivia, que da semillas sólo una vez en 80 años, antes de morir, y crece hasta dos metros de altura.
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Las semillas transgénicas -organismos modificados genéticamente, OMG- no son de nuestra estima. Entre otras cosas, despiertan temores sobre su efecto en el acervo genético de los alimentos y sus características nutricionales, el impacto que tienen en el medio ambiente y en nuestra salud, y la falta de ética detrás de la patente de un producto de la naturaleza. Sin embargo, el avance de la ciencia es imparable en este campo y en el futuro podríamos ver plantas resistentes a la cosechas, a las pestes y que se fertilizan solas.
Los científicos ya han desarrollado cultivos resistentes a plagas y las enfermedades mediante la adición de genes con antibacterianos o cualidades insecticidas. En este sentido, hay una duda compartida por la comunidad anti transgénicos: ¿qué efecto podrían tener estos cultivos en la vulnerabilidad de las bacterias a los antibióticos? El desarrollo de resistencia a estos medicamentos por parte de las bacterias es uno de los asuntos que más preocupa a la comunidad médica.
Que los alimentos obtenidos de OMG no conserven sus perfiles nutricionales tradicionales es otra de las preocupaciones de quienes se oponen a ellos. Para contrarrestarlo, los científicos sostienen que pueden tomar genes que proporcionan nutrientes, como la vitamina A en las zanahorias o los Omega 3 de los aceites de pescado, y ponerlos en una variedad de cultivos.

Botánicos de los Jardines Kew, en Inglaterra, han recogido semillas del banano de China, cuyo nombre científico es musa itinerans, que es parte importante de la alimentación de los elefantes salvajes y está amenazado por la limpieza de la jungla para la agricultura comercial. Es una de las 24.200 especies de plantas salvajes almacenadas en el Millennium Seed Bank, un proyecto de conservación dirigido por el Royal Botanic Gardens de Kew y 54 instituciones del mundo.
Con la adición de las semillas del banano chino, el proyecto alcanza su objetivo de recoger y conservar las semillas de 10% de las plantas salvajes más amenazadas del mundo. Desde el año 2000, más de 3,5 billones de semillas han sido recogidas y guardadas dentro contenedores herméticos, en las bóvedas con temperatura controlada que se encuentran en Ardingly, en el sur de Inglaterra, así como en sus países de orígen.
Entre 60 mil y 100 mil especies de plantas están amenazadas con la extinción, lo que representa un cuarto del total de las que existen en el planeta. La amenaza proviene principalmente de la quema de largas extensiones de selva y hábitat salvajes para la agricultura así como la sobreexplotación de la tierra.
De acuerdo con Diversitas, un grupo internacional de expertos en biodiversidad, las especies de flora y fauna que viven en los ríos y lagos son las más amenazadas debido a que sus ecosistemas están colapsando. La tasa de extinción de las especies que viven en agua dulce –incluidos peces, ranas, cocodrilos y tortugas- fue de cuatro a seis veces mayor que la de aquellas que viven en la tierra y el mar.
Las presas, los sistemas de riego y la alteración en los patrones pluviométricos están amenazando los hábitat de agua dulce, los cuales cubren 0,8% de la superficie de la tierra y dan hogar a 10% de todos los animales. Algunos expertos predicen que para 2025 que ni un sólo río de China llegará al mar, excepto durante las inundaciones. Esto traerá consecuencias tremendas para la pesca costera en China.
En la cumbre de la tierra realizada en Johannesburgo en 2002, los representantes de los países asistentes acordaron para 2010 alcanzar una reducción significativa en la tasa de pérdida de diversidad biológica. Sin embargo, Naciones Unidas se ha vuelta escéptica frente a este objetivo dada la situación actual.

No falla, cada vez que leo o escucho algo acerca de un Jardín Botánico me pongo a canturrear la canción con la que el grupo Radio Futura alcanzó el éxito en los años ochenta. Me refiero, claro, a La Estatua del Jardín Botánico, en la que Santiago Auserón cantaba versos como “Junto al estanque me atrapó la ilusión / Escuchando el lenguaje de las plantas”. El estanque al que se refiere es el del Jardín Botánico de Madrid, creado allá por el siglo XVIII y dividido en terrazas escalonadas en la que se distribuyen las representantes de hasta cinco mil especies vegetales provenientes de todo el mundo. Las instalaciones se completan con los invernaderos (la Estufa Fría) y un edificio donde se conservan los herbarios de las expediciones científicas de siglos pasados, cuando la dominación española se extendía hasta Filipinas, Guinea o diferentes puntos de Sudamérica.
Esta referencia a la época imperial me recuerda las voces discordantes que suscita la celebración del ya próximo Día de la Hispanidad, planteado como la celebración de los vínculos que unen a los países hispanohablantes a ambos lados del Atlántico. Pero conmemorar lo que nos une lleva consigo recordar la actuación despiadada de todo gran imperio (la dominación española tuvo mucho de genocidio y sometimiento). Para subrayar lo positivo del futuro sobre los negros nubarrones que dominaron el pasado se creó en 2007 VivAmérica, un festival que celebra “la vitalidad del arte, la cultura y el pensamiento iberoamericanos”. En su edición de 2009 las celebraciones se distribuyen entre Madrid, Bogotá, Santo Domingo y Cádiz, cuatro ciudades con una presencia destacada en el devenir de la historia.
La Casa de América de Madrid, principal propulsora del festival, ha visto como con los años el abanico de sedes se ampliaba y como una de ellas el Jardín Botánico de la capital propone, del siete al once de octubre, conocer más a fondo cómo fueron y qué legado dejaron las citadas expediciones botánicas al continente americano a través de un recorrido guiado por las colecciones, invernaderos y monumentos. Un repaso que reúne el espíritu aventurero con el científico, algo muy de la época en la que desarrollaron. Lo más pequeños, además, podrán pasar de la teoría a la práctica en un taller que les convertirá en exploradores que realizan trabajo de campo “recolectando material vegetal, confeccionando un pliego de herbario o el descubriendo una nueva especie” (10 y 11 de octubre las 11:30h).

Me imagino la Isla Plummers como un Ikea: un lugar en el que todo lo que veas tiene un código de barras que contiene información detallada sobre el producto. El ADN de la silla Löcke. Hay una diferencia entre ambos lugares, claro. Una que les aleja de forma drástica: en la Isla Plummers, son las plantas, todas y cada una de ellas, las que llevan código de barras. El ADN de la fauna en pleno analizado y catalogado.
No se trata exactamente de un código de barras tal y como lo conocemos, sino algo que ya existe dentro del ADN de las plantas. Es necesario leer la secuencia de ADN de cualquier planta de la isla para identificarla. Pero la tecnología parece ir encaminada al desarrollo de un dispositivo que permita que esta secuencia quepa en la palma de la mano. Entonces, será posible coger la hoja de una planta y leer su ADN con un lector.
He leído que la Isla Plummers es el territorio insular más estudiado de Norteamérica. Poco más de 48 mil metros cuadrados en el Río Potomac, a pocos kilómetros de la ciudad de Washington. Dicen que para llegar allí se requiere una caminata a través de un denso bosque de álamos, arces y un arbusto de especias, así como unos cuantos saltos sobre algunas rocas situadas convenientemente.
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