
La mayor parte de la atención de la COP15 se ha centrado en la cantidad exacta en la que los países se comprometerán a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, algunos científicos, expertos jurídicos y delegados presentes en las negociaciones dicen que la parte más difícil de cualquier acuerdo al que se llegue será asegurar la aplicación y cumplimiento del mismo.
Todd Stern, principal negociador de la delegación de Estados Unidos en la COP15, dice que está presionando para que se cree un sistema que, después de Copenhague, permita a los países controlarse unos a otros. pero, incluso si los gobiernos firman un tratado jurídicamente vinculante –algo que se supone que debería suceder en junio de 2010- no hay consenso entre los países acerca de cómo hacer cumplir cualquier acuerdo.
La falta de cumplimiento ha sido precisamente el sino del Protocolo de Kyoto, pues no implica penalizaciones financieras para aquellos firmantes –entre los que no se encuentra Estados Unidos- que no cumplan con sus metas. De acuerdo con Stephen Porter, abogado del Centro para la Ley Medioambiental Internacional (Center for International Environmental Law), el actual gobierno estadounidense busca una política similar, en la que los países no enfrenten consecuencias serias por no cumplir con sus objetivos de emisiones.
Continúa la lectura: La parte más difícil de un acuerdo climático será asegurar que se cumpla
Parece que la posición de los países del G77 –que no se cree un nuevo acuerdo sobre el clima en la COP15- tiene muchas posibilidades de materializarse. El diario inglés Financial Times ha citado unas declaraciones de Yvo de Boer, secretario de la organización para el cambio climático: no cree que vaya a generarse un nuevo tratado internacional en virtud de la Convención.
Se trata de un punto de suma importancia para las posibilidades de éxito de la COP15. Países tan influyentes económicamente como India y China han demostrado con vehemencia su oposición a que se cree un nuevo tratado. Temen que, de ser así, los países desarrollados presionen para que no se incluyan objetivos vinculantes que les obliguen a disminuir sus emisiones de CO2.
Quieren –un deseo que parecen compartir la mayoría de los países del G77- que se refuerce el Protocolo de Kyoto, el cual convierte los principios de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” que constan en la Convención de Naciones Unidas, en objetivos cuantificados y vinculantes –para los países que ratificaron el Protocolo- de reducción de emisiones.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, pidió este sábado al mundo del deporte y a los funcionarios olímpicos que prestaran más apoyo a un acuerdo climático mundial, en lo que a su juicio es una carrera contra el tiempo.
Ki-moon está complacido de que la ciudad de Vancouver y Londres, en el 2010 y en el 2012 respectivamente, se vayan a celebrar unos juegos ambientalmente responsables. En su discurso, durante la cumbre celebrada por los miembros del COI y dirigentes deportivos en el Bella Center de Copenhague, advirtió que cuando se trata de luchar por objetivos comunes a nivel mundial -como es el de tener un mundo más limpio, más sano, más pacífico y próspero- es necesario correr tan rápido como un atleta olímpico.
Los líderes mundiales se reunirán en Copenhague en diciembre para tratar de llegar a un acuerdo sobre las emisiones globales de gases de efecto invernadero para sustituir a las emisiones de las disposiciones del Protocolo de Kyoto que expiran en el 2012.
Continúa la lectura: Ban Ki-moon pide al Comité Olímpico responsabilidad ambiental
Hoy comienza en Bangkok una maratón: los delegados de cerca de 190 países se reúnen allí desde hoy y hasta el 9 de octubre. Es la última gran reunión que se producirá antes de la COP15, la última oportunidad para que se alcance al menos un consenso general sobre los objetivos climáticos que debería contemplar un tratado que sustituya al Protocolo de Kyoto. Yvo de Boer, secretario de Naciones Unidas para el Cambio Climático, ha advertido a los representantes internacionales: se ha acabado el tiempo.
Hemos estado haciendo referencia a las reuniones previas a las COP15 durante los últimos dos meses. ¿Qué diferencia a ésta que comienza en Tailandia de las que ya se han dado? Como hemos dicho, es la última reunión sobre cambio climático en la que participarán tantos países. ¿Qué deberían hacer los delegados durante estos once días? Intentar esbozar, en términos generales, los objetivos de reducción de emisiones de CO2 y otras amenazas al medioambiente que debería contemplar el acuerdo que sustituya al Protocolo de Kyoto.
¿Por qué es tan importante que se acuerden estos puntos generales? Porque si no se hace, los días que dure la COP15 se diluirán en discursos, retórica, negociaciones generales, dimes y diretes, y, al final de la cita, nos quedaremos con las manos vacías. Es decir, sin un tratado internacional que obligue a los países más contaminantes del mundo a limitar sus emisiones de gases de efecto invernadero y a tomar medidas para evitar que la situación medioambiental del planeta se deteriore aún más.
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Puede que no lo reconozcas, pero el paisaje de la fotografía que encabeza este post corresponde a una estación esquí de los Alpes. No es, claro, su apariencia actual sino cómo aparece en The Age of Stupid. Según la película, no hará falta irse muy lejos en el tiempo para que sea realidad, este futuro devastado y apocalíptico está fechado en 2055. Y no es la única imagen que nos impactará: Nos encontraremos con plataformas petrolíferas sin océano alrededor, Las Vegas cubierta por las dunas del desierto, Londres bajo las aguas del Atlántico, Sydney rodeada por incendios o el Taj Mahal rodeado de una espesa contaminación.
Su protagonista es Pete Postlethwaite (le recordarás por papeles dramáticos como el de En el nombre del Padre u otros más aventureros como el de Parque Jurásico), su personaje se pregunta: ¿Por qué no detuvimos el cambio climático cuando tuvimos oportunidad? Denominar a ésta la Era de la Estupidez parece plenamente justificado cuando el mayor grado de desarrollo tecnológico del ser humano coincide con el de su auto-destrucción. La película, que combina ficción y documental, ha sido financiada de forma independiente y se suma a las acciones de la campaña Tck Tck Tck que anticipa la celebración de la Cumbre del Clima de Copenhague.
El martes 22 de septiembre es la fecha del estreno mundial, que se celebrará en Nueva York, capital de la intelectualidad estadounidense frente a la industria del espectáculo que tiene como centro de operaciones Los Angeles. Al evento han confirmado su asistencia estrellas del cine, políticos y activistas medioambientales. No llegarán hasta la puerta del cine en glamourosas limusinas sino en monopatín, coches eléctricos, tablas de windsurf con ruedas, bicicletas o tandem. Allí les esperan los fotógrafos, los fans y la alfombra, que tampoco será roja sino verde. En la fiesta posterior se conectará con científicos que estudian los glaciares del Himalaya y la selva tropical de Indonesia, ambos ecosistemas en peligro. Por último, Thom Yorke, cabeza visible de Radiohead y responsable de la banda sonora de la película, pondrá música en directo a la noche.
Continúa la lectura: The Age of Stupid tendrá un sonado estreno mundial en Nueva York

Hemos oído lo que quieren los países en desarrollo y lo que esperan los países desarrollados. Ahora Naciones Unidas ha tomado la palabra, en un texto de 53 páginas en el que se sugiere que los países ricos deben destinar 2% de su producto interno bruto para ayudar a los más pobres a lidiar con los problemas derivados del cambio climático, a la vez que los países más pobres deben hacer un esfuerzo mayor por limitar sus emisiones de CO2.
Para Yvo de Boer, quien preside el secretariado de Naciones Unidas para el cambio climático, faltando sólo 200 días para la reunión de Copenhague, el tiempo es cada vez menor pero el mundo no se está quedando quieto en lo referido a conseguir un acuerdo para diciembre.
El texto de Naciones Unidas incluye puntos como el objetivo ya tan conocido de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para 2020, así como formas para monitorizar las acciones para limitar el calentamiento global que tomen países en desarrollo altamente emisores como China e India.
Continúa la lectura: COP15: Naciones Unidas presenta su propuesta
Un informe encargado por el gobierno británico, que ha sido realizado por Alex Evans y David Steven y que será publicado por el Centro sobre Cooperación Internacional en la Universidad de Nueva York, pide una revisión de las instituciones mundiales para combatir el cambio climático. En concreto, este documento, titulado “An Institutional Architecture for Climate Change” (algo así como “Una arquitectura internacional para el cambio climático”), recomienda la creación de una institución de vigilancia y control de gran alcance, al estilo de la Agencia Internacional de Energía Atómica de la ONU, pero centrada en garantizar que los países cumplan sus compromisos para reducir las emisiones de dióxido de carbono.
Según los autores del informe, para que cualquier nuevo acuerdo para el clima sea eficaz, deben existir mecanismos de coerción sobre los países que no se unan a los esfuerzos internacionales para frenar el calentamiento global. En el horizonte, auguran un futuro en el que lucha contra el cambio climático será tan prioritaria que incumplir las resoluciones de esta aún inexistente agencia de control de CO2 será tan grave como, en la actualidad, lo es saltarse las del Consejo de Seguridad de la ONU… La cosa va en serio.
Es un hecho que el acuerdo de Kioto sobre el cambio climático mundial ha contado desde su creación con muy débiles mecanismos de aplicación, de tal forma que, en la práctica, su capacidad para incidir en gobiernos y políticas ha sido muy limitada. Por ello, teniendo en cuenta que la vigencia del Protocolo de Kyoto expira en 2012, la creación de una agencia internacional de control y supervisión de este tipo parece necesaria para asegurar que el nuevo pacto global sobre el clima, que debería sellarse en diciembre próximo en Copenhage, sea eficaz.
El otro día contábamos la historia e origen del Día de la Tierra, y comentábamos que se celebraba especialmente en Estados Unidos. Parece que esto empieza a cambiar y, si bien es mañana 22 de abril el Día de la Tierra, en España nos esperaremos hasta el sábado 25. Ese día, en Madrid, tendrá lugar una manifestación para conmemorar esta festividad ecologista con el lema “Cambio climático: comienza la cuenta atrás. El planeta también está en crisis. Por un modelo justo y sostenible”. En el horizonte de la protesta, hay la trascendental cumbre sobre el clima de diciembre próximo en Copenhague, donde debe sellarse un nuevo pacto global que sustituya al Protocolo de Kyoto para cuando éste agote su vigencia en 2012.
¿Quién convoca? Asociaciones ecologistas, vecinales, de consumidores, sindicatos, plataformas ciudadanas, y organizaciones sociales y de desarrollo. Se espera que muchos ciudadanos y ciudadanas preocupados por el cambio climático se unan a la reivindicación, que empezará a las 12:30h en la plaza de Jacinto Benavente, para pedir que la lucha contra el cambio climático se convierta en prioridad política. El objetivo: evitar que, a la crisis financiera, se sumen los impactos del calentamiento global, lo que podría conllevar graves consecuencias ecológicas, sociales y económicas, como no nos cansamos de repetir en Ecologiablog.
En el manifiesto convocante se hacen unas cuantas reclamaciones que dan a entender que, cada día más, la ciudadanía se cuestiona las mismas bases de nuestro modelo social, económico e industrial. Por ello, “la crisis global en que nos encontramos es la consecuencia de un modelo de desarrollo insostenible. Es el momento de dar un giro y apostar por vivir sin exceder la capacidad de nuestro planeta utilizando los recursos de forma sostenible y con equidad”. Seguid el salto para ver un vídeo a ritmo de música de Macaco con la convocatoria para la manifestación.
Continúa la lectura: Manifestación por el Día de la Tierra 2009

Durante la primera ronda, en la ciudad alemana de Bonn, de conversaciones de Naciones Unidas para lograr un nuevo pacto mundial de reducción de emisiones de CO2 que sustituya al Protocolo de Kyoto en 2013, Greenpeace ha presentado un estudio que arroja luz en las negociaciones sobre cómo reducir las emisiones de CO2 a partir de la deforestación evitada en los países pobres (REDD). Concluye que aprobar créditos de REDD en los mercados de carbono rebajaría el precio del CO2, lo que empujaría a los países ricos a compensar su nivel de emisiones de forma barata en vez de realizar las urgentes reducciones de emisiones dentro de sus fronteras.
Se la circunstancia que la deforestación, que sobre todo golpea los trópicos (Brasil e Indonesia principalmente), representa alrededor del 20% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. En un post anterior, vimos que se trata de una de las formas más baratas y fáciles de luchar contra el cambio climático. Si bien en el Protocolo de Kyoto no se contempló, hay bastante consenso como para incluir la llamada “deforestación evitada” (herramienta por la cual un país obtendría derechos de emisión de CO2, o créditos de carbono, por su buena política de conservación de bosques) en el nuevo pacto global que debe alcanzarse en Copenhague en diciembre.
Pues bien, el peligro, según Greenpeace, es que la aplicación de tal medida, y su introducción en los mercados de carbono globales, podría traer como consecuencia el desplome de hasta en un 75% los precios de CO2. Consecuencia: sería contraproducente en los esfuerzos globales para frenar el calentamiento global, básicamente porque, en la práctica, no reduciría las emisiones activas y se estimularía el fraude.

¿Sabéis que en Barcelona existe una bolsa electrónica para comprar derechos de emisión de CO2? Es lo que tiene la ecología: mucho filón para los negocios. En fin, que no creo que Japón vaya utilizar este servicio para negociar los derechos de emisión de CO2 que pretende comprar a Ucrania, y que será su estreno en estas lides vía gobierno-a-gobierno bajo el Protocolo de Kyoto.
Ucrania venderá 30 millones de toneladas de las Assigned Amount Units (cantidad de unidades asignadas), la mitad de las cuales serán entregadas en el año fiscal japonés que termina este mes, y la otra mitad en el próximo año fiscal. Yo me pregunto qué planes tendrá Japón para superar la crisis económica, que necesita comprar derechos de emisión.
Ya en marzo de 2008 las emisiones de gases de efecto invernadero de Japón rozaron un récord de 1,37 billones de toneladas. Ello puso en riesgo las posibilidades de cumplir con sus objetivos pactados en Kyoto de reducir en 6% las emisiones desde el nivel de 1990 de 1,26 billones de toneladas de dióxido de carbono.
Continúa la lectura: Japón quiere comprar derechos de emisión de CO2 a Ucrania

¿No estamos en crisis? ¿No tenemos menos dinero para gastar en combustible? ¿No han cerrado mogollón de fábricas? ¿Cómo puede ser entonces que los niveles de CO2 en la atmósfera hayan alcanzado un nuevo récord? Pues es. Lo ha anunciado hoy Kim Holmen, director de investigaciones del Norwegian Polar Institute.
Los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzaron las 392 ppm (partes por millón), según una medición que se realizó en el archipiélago noruego de Svalbard en Diciembre de 2008. Es un aumento de 2 a 3 ppm con respecto a la misma fecha en 2007.
Y como normalmente las emisiones de CO2 alcanzan su pico al principio de la primavera en el hemisferio Norte, lo peor está por verse. La foto que ilustra este post es de un medidor de CO2 que está en la ciudad japonesa de Nagoya. Veremos si se sale de gráfico este año.
Más de 190 naciones negociarán un nuevo pacto para luchar contra el cambio climático a finales de este año. Visto lo que ha pasado con el protocolo de Kyoto, yo no me haría muchas ilusiones.
Vía | www.reuters.com
Fotografía | Yazan Badran
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Representantes de 22 países, entre los que se cuentan los mayores emisores de CO2 como EEUU, UE, China e India, se encuentran reunidos desde ayer en Tokyo en plenas negociaciones para avanzar hacia un consenso para la reunión de Copenhagen de diciembre, que debe sellar compromisos a nivel global en la lucha contra el cambio climático que sustituyan al Protocolo de Kyoto, que expira en 2012.
Es ésta la primera reunión internacional tras la toma posesión de Barack Obama, que trae aire fresco y esperanza en la lucha contra el calentamiento global tras 8 años de administración Bush, claramente escéptica e inmovilista al respecto. El japonés Akihiko Furuya, que copreside el debate, ha subrayado que el encuentro llega en un momento clave, y que el tiempo apremia: “El año 2009 es de una importancia clave. No tenemos más que diez meses antes de Copenhagen” (traducción libre).
A destacar que el secretario general de la Convención de la ONU sobre los Cambio Climático (UNFCC), Yvo de Boer, participa también en estas discusiones de Tokyo que, desgraciadamente, están teniendo lugar a puerta cerrada.
Recordemos que desde mediados de XIX siglo la temperatura de la superficie del planeta ha aumentado alrededor de un grado centígrado por causa de las emisiones de gases de efecto invernadero. Y que según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), podría aumentar aún entre otro grado más y 6,4ºC para 2100. Aunque, como ya os contamos, estas previsiones podrían quedarse incluso cortas, si no se hace nada para remediarlo, como avanzan grupos de científicos que de forma excepcional piensan reunirse el mes próximo en la capital danesa.
Vía | www.romandie.com
Vía | www.google.com/hostednews
Fotografía | Jan Tik
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