
Las fiestas navideñas que dejamos atrás nos han llenado los cajones de papel de regalo, donde duermen esperando un segundo uso. Si se te está acumulando, reciclarlo puede ser una interesante opción para hacer manualidades ecológicas en estos fríos días de mantita y chimenea.
Darle un segundo uso al papel de regalo suele rimar con el verbo forrar. Allí donde puedas poner un papel de colores para proteger o para lucir, será bienvenido. Ya hablamos de la posibilidad de forrar libros, entre otras posibilidades. Pero aún hay más: podemos forrar latas de comida vacías, y tendremos un original lapicero. Otra cosa que queda bonito forrar son las cajas de cerillas, o incluso puedes darle forma estrecha y rectangular, en forma de marcador de libros, para señalar el punto de lectura o para incluirlo como un obsequio añadido a un libro que regalemos.
Por supuesto, podemos forrar cajas de zapatos u otras cajas feuchas para conseguir lindas cajas de regalo y, hablando de cajas, un uso menos glamouroso pero muy útil es colocarlas debajo de la litera para gatos, así facilitaremos su limpieza.
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Navidad, Papá Noel, Reyes Magos… Por estas fechas andamos metidos en un auténtico torbellino de regalos y aunque, ecologico tú, no los envuelvas, probablemente sí lo harán tus familiares y amigos cuando te obsequien. ¿Qué hacer con tanto papel? En EcologíaBlog te damos ideas para reciclarlo con éxito.
Lo primero: que tu impaciencia por saber qué es el regalo no acabe pagándola el inocente papel. Intenta, pues, abrirlo despacito, con cuidadín o, al menos, no lo rompas en mil pedazos, porque tus posibilidades de reciclarlo se verán reducidas.
Aunque algo podríamos hacer también con el papel de regalo arrugado y hecho jirones. Empecemos por ello: haciendo bolas con él, por ejemplo, para meterlas dentro de las botas y guardarlas en el armario manteniéndolas altas, sin que pierdan su forma. O, igualmente hecho una bola sirve, sirve para dar el toque final a la limpieza de cristales: es lo mismo que con papel de periódico, tan sencillo como frotar sobre la superficie acristalada hasta dejarla brillante.

Desde los tres añitos, tus hijos pueden rescatar pingüinos en el polo Norte, jugar con los animales del bosque o en una casa de ecológica, aprender la maravilla de ir en bici, utilizar la energía eólica, solar, plantar árboles… ¿Peligroso? No, al menos, si lo hacen con los juguetes que Greenpeace propone como regalos navideños perfectos. ¿Y para los más mayores? Las tiendas online de Greenpeace y Amnistía Internacional nos dan ideas para hacer regalos de lo más curiosos, un gesto que acabará revirtiendo en acciones por el clima y el comercio justo.
Regalos, Navidad, Reyes Magos, Papá Noel… Estas palabras suelen ir unidas a comprar, gastar …y contaminar. Los lectores de EcologíaBlog lo saben bien: consumismo es gasto económico, pero también deja una importante huella de carbono. Por esta razón, comprar productos ecológicos no es lo más ecológico: mejor es reciclar, reutilizar o, sencillamente, ser más austeros. Sin embargo, como esto no siempre se puede cumplir, puestos a gastar, más vale gastar en productos ecológicos, y que además llenen las sufridas arcas de ong’s que luchan por el medio ambiente y un mundo mejor.
Hablamos, esta vez, de las tiendas virtuales de Greenpeace y Amnistía Internacional, donde podrás encontrar juguetes educativos y artículos para todas las edades: una eco-casa de muñecas con cubos de reciclaje, bidón de aguas fluviales, panel energía solar, molino de viento…; un chubasquero de patata que lleva una semilla incorporada para poder plantarlo en vez de tirarlo cuando ya no lo uses; un huerto urbano; camisetas de algodón orgánico; economizadores de agua; una cocina solar parabólica; bolsas de tela Plastic is not fantastic, cosméticos verdes…
Volver a casa por Navidad puede no ser tan idílico como en el conocido anuncio de turrones. No, al menos, si hablamos de impacto ambiental. Con la llegada de las vacaciones navideñas, muchos hacen las maletas para ir a algún lugar, pero ya no son tantos los que planean su salida con espíritu verde. Veamos algunos consejos que nos permitirán reducir la contaminación que provocamos con nuestros traslados.
No insistiremos más en lo contaminantes que resultan los vuelos. Si pensamos en viajar en avión, quizás convendría cambiar de planes en estas fechas navideñas: no sólo ahorraremos un disgusto al medio ambiente, sino que también nos evitamos las aglomeraciones y los retrasos tipicos de estas fechas. Así, una primera sugerencia es reservar estos días para visitar a los amigos a nivel local.
¿Y si el viaje es irremediable? Además de no cargar demasiado la maleta, lo mejor sería evitar el equipaje facturado. Si habíamos pensado en bajar del avión cargado de regalos, o bien los compramos de redudido tamaño, o aplazamos su compra para cuando lleguemos a nuestro destino, pues el consumo de combustible será menor cuanto menos peso llevemos.

Ya lo dice el viejo dicho: en baúl viejo, juguetes nuevos. Aunque no nos lo parezca, en casa tenemos todo un arsenal de cosas que pueden hacer un perfecto papel como regalos. Y, como guinda perfecta para este verde pastel, mejor envolverlo con material reciclado.
¿Y qué ventaja tiene regalar algo que tengamos por casa? La respuesta es triple: No gastar, no consumir y no contaminar. Y, a la vez, es un gesto medioambiental de primera, pues también seguimos la norma ecológica de las tres erres (Reducir, Reciclar y Reutilizar).
Además, los regalos que podemos llamar de segunda mano pueden tener un componente emotivo especial, del que carecen los recién comprados. Así, aprovechando que se acerca la Navidad, el tiempo de los regalos, no está de más barajar esta posibilidad para hacer nuestros regalos, o algunos de ellos.
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