Se celebrará en León esta primavera y tiene un extraño nombre: Recíclenstein, un taller de creación de títeres con material reciclado que bebe de la ecología y de la inspiración de Mary Shelley, autora del famoso Frankenstein.
Como el laboratorio de la famosa novela de terror, metáfora del deber que todo creador tiene con sus criaturas, este taller no es sólo un lugar donde dejar volar la imaginación. Su objetivo va más allá de pasar un buen rato confeccionando títeres, pues también pretende concienciar sobre la responsabilidad que todos tenemos con nuestros desechos.
Muy oportuno, además, pues plantea soluciones a la escasez de medios en estos tiempos de crisis y a la
gestión de residuos, transformándolos en recursos. En palabras de su monitor, el artista creativo Óscar Buyo:
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Desde Treehugger hasta The Huffington Post, los principales blogs de la web se están haciendo eco de la noticia: de acuerdo con la edición alemana de Financial Times, H&M, la todopoderosa y omnipresente marca de ropa al límite de lo barato, ha estado vendiéndonos ropa etiquetada como de algodón orgánico certificado, contaminada con algodón genéticamente modificado.
Son noticias como estas las que desilusionan hasta el más pintado y nos revelan que la ecología, más que estar calando de verdad en nuestra conciencia, ha caído víctima de la moda y el marketing. Total que, según el diario alemán, aproximadamente 30% de las muestras de ropa de H&M supuestamente fabricada con algodón orgánico contienen algodón genéticamente modificado, de acuerdo con Impetus, el laboratorio independiente que examinó los tejidos de algodón en cuestión.
El algodón contaminado proviene de la India, que es responsable de más de la mitad del suministro mundial de algodón orgánico. Así que, ¿tenemos que temer que otras marcas, cuyas prendas de algodón orgánico hemos comprado, también contengan algodón transgénico? Me temo que la respuesta más probable es sí.
Continúa la lectura: Encuentran algodón transgénico en la ropa que H&M vende como algodón orgánico

Los ciudadanos a favor de secar la ropa al sol –práctica ancestral gracias a la cual la ropa tiene un frescor delicioso y un blanco brillante, amén del significativo ahorro de energía que implica- vuelven a la carga. Defenderán su derecho, heredado de las miles de amas de casa pioneras que convirtieron la colada tendida en la pradera en el símbolo del Estados Unidos rural, aunque tengan que enfrentarse a las férreas normas –no escritas, pero establecidas ipso facto- de las juntas de vecinos y demás funcionarios de los barrios y suburbios.
Tal es el caso de Carin Froehlich, residente en el estado de Pennsylvania. Los funcionarios locales han insistido reiteradamente para que renuncie a tender su ropa entre los árboles que franquean la granja del siglo XVIII en la que vive. Ella no da su brazo a torcer. Tampoco los habitantes pro-colada al aire de Florida, Utah, Maine, Vermont, Colorado, y Hawai, estados en los que se han aprobado leyes que limitan la jurisdicción de las autoridades en materia de colada.
No están solos. Hace meses os contamos sobre Project Laundry List, una campaña cuyo objetivo principal es lograr que los estadounidenses retomen la antigua práctica de secar su ropa al sol, en tendederos, evitando así el gasto energético que implica usar la secadora. La lucha tiene hasta documental: Drying For Freedom.
Continúa la lectura: Estados Unidos: ciudadanos defienden su derecho a secar la ropa al sol

Se trata de una de las organizaciones de defensa de la naturaleza más conocidas y respetadas (cuenta, como todo bicho viviente, con detractores, claro), y parte de ese status se debe al hecho de que Greenpeace se financia exclusivamente a través de las aportaciones voluntarias de socios y simpatizantes, pero nunca mediante subvenciones o aportaciones de empresas o instituciones. Por eso fuentes de ingresos como su tienda virtual son importantes no tanto en lo económico como en otros aspectos. Sus artículos sirven también para crear hábitos respetuosos con el planeta, demostrar que es posible la fabricación de productos competitivos “con materiales y tecnologías limpias” y promocionar sus campañas como en el caso de las camisetas, uno de los clásicos.
Los motivos de las camisetas son variados: La bruja de Blancanieves ofrece una manzana transgénica, un tanque reconvertido en regadera, el planeta transformado en un huevo frito debido al cambio climático,… Todas de algodón ecológico de comercio justo y en torno a 20 euros. No falta, por supuesto, la camiseta que conmemora el veinticinco aniversario de la organización con el imprescindible arco iris. Todas forman parte del catálogo de la temporada 2009/2010 que, además del tradicional calendario para el año que viene (por doce euros) incluye juegos de madera y ceras para los peques, delantales, libros, películas, tazas y algunos artículos en los que merece la pena detenerse.
El Bolígrafo tetra-brick reciclado (dos euros la unidad) está fabricado en su totalidad con resina producida a partir de bricks reciclados. Más reciclaje ingenioso, en este caso para los pequeños amantes de los animales, a quienes les espera un oso de peluche capaz de mantener el calor o el frío (treinta euros) relleno de huesos de cereza. Ahora que llega el tiempo lluvioso, el chubasquero de patata plantable está confeccionado con bioplástico de fécula de patata cien por cien biodegradable y –valga el neologismo- compostable. Cuando te quieras deshacer del impermeable, en lugar de tirarlo a la basura, lo plantas y, como incluye semillas de plantas aromáticas y arbustos mediterráneos dentro de una pequeña bola de arcilla, éstas germinarán. Eso sí, pensando que cuesta veinte euros no creo que te desprendas de él hasta que se rompa.

La gente de PETA sabe cómo mantener la atención de los medios, la opinión pública y la blogosfera sobre su causa. Raro es el mes en el que no tratamos alguna nueva campaña o acto de la organización de defensa de los derechos de los animales. Y no lo digo como una crítica sino como un halago. Una de las estrategias a la que acuden con insistencia es la de implicar en una reivindicación a un famoso o famosa del mundo del espectáculo. Estos, a su vez, aceptan pues ven la oportunidad de poner su notoriedad social al servicio de una causa en la creen (y alguno habrá que lo haga por vanidad o estar de actualidad, que de todo hay).
La actriz Kim Basinger no es precisamente una incorporación nueva en las campañas de PETA, la imagen que ilustra este post da buena fe de ello. La fotografía -acompañada del lema: “La belleza no consiste en usar el abrigo de otro”- tiene ya algunos años, pero la estadounidense sigue al pie del cañón en lo que a activismo se refiere. Lo último ha sido pedir, en nombre de PETA, a los diseñadores chinos que no usen pieles de animales en sus creaciones. Y lo ha hecho a la antigua usanza, enviando cartas (haz memoria, seguro que recuerdas que era eso de enviar cartas).
Una de ellas ha llegado hasta el estudio de Luo Zheng, una de las diseñadoras que más contacto tiene con el mundo de la occidental tras presentar sus colecciones en la Semana de la Moda de Nueva York de 2008. Otra le estará esperando en el buzón a William Tang, que desarrolla su labor en Hong Kong. La carta va acompañada por un DVD que, cuando Zheng o Tang se decidan a verlo, comprobarán que se trata de un documental que acompaña a los animales (desde zorros y mapaches hasta perros o gatos) en su andadura por una de esas atroces granjas peleteras chinas. Lo que los diseñadores van a ver no es plato de gusto: Los animales son apaleados para luego ser ahorcados, desangrados hasta la muerte, despellejados vivos y, finalmente, se les remata estrangulándolos.
Emma Watson, estrella femenina de la saga de Harry Potter, ha desarrollado una línea de ropa para la marca inglesa People Tree, pionera en el uso de algodón orgánico y en el compromiso con el comercio justo. La línea saldrá a la venta en febrero de 2010 y se podrá comprar a través de la página web de la compañía.
La colección que Watson ha diseñado para People Tree tiene como objetivo llamar la atención del segmento de mercado de los consumidores entre 16 y 24 años, sobre la moda orgánica y de comercio justo. La actriz ha ejercido de asesora creativa de la línea, que la compañía define como limpia y fácil de vestir.
En total, son 26 modelos de prendas para mujeres y 15 para hombres, además de un pequeña selección de accesorios. Todo fabricado con algodón 100% orgánico y con certificado de comercio justo, hecho completamente a mano en India, Bangladesh y Nepal por cooperativas reconocidas.
Continúa la lectura: Emma Watson apadrina línea de ropa de la marca inglesa People Tree

Ya os había hablado acerca de una iniciativa estadounidense muy original, que defiende una costumbre ecológica en la que pocas veces reparamos: tender la ropa a secar. No es que no tendamos la ropa, que seguro la mayoría lo hacemos a falta de secadora, sino que estamos muy conscientes de que, haciéndolo, ahorramos un poco de calor a nuestro ya muy acalorado planeta. El proyecto en cuestión se llamaba Project Laundry List, y es uno de los promotores de Drying For Freedom, un documental acerca de la lucha por el derecho a secar al aire libre.
De acuerdo con sus creadores, para 2010 más de 50 millones de hogares estadounidenses tendrán terminantemente prohibido tender su ropa a secar al aire libre. La razón de la prohibición es preservar el valor económico de las propiedades y los -supuestos- valores púdicos de la sociedad. En Drying For Freedom veremos que esta prohibición infringe un derecho civil y contribuye con la crisis energética mundial y al calentamiento global, al obligar a las personas a comprar secadoras.
Esto considerando que las secadoras son responsables de 6% de la factura de electricidad de un hogar medio y cuesta a Estados Unidos un estimado de cinco billones de dólares al año. Si mal no recuerdo, en España está prohibido tender ropa a secar entre las seis de la mañana y las seis de la tarde, en aquellos balcones o terrazas que den a la calle. La principal razón es estética, y he de decir que estoy de acuerdo, siempre que uno tenga el derecho a apañárselas para tender la colada sin que desluzca la fachada de la finca. Pero del otro lado del Atlántico, hay una lucha en marcha. Os dejo el trailer después del salto.

No lo creáis si os causa mucha culpa, pero la mayoría de los daños que la ropa causa al medio ambiente no se produce cuando se ésta se está fabricando, sino cuando la usamos. En promedio, una típica prenda se lava más de veinte veces y consume seis veces más energía que la que fue utilizada para su confección.
Una camiseta, por ejemplo, si se lava a 60 grados centígrados, se seca en la secadora y se plancha, estará liberando unos 4 kilos de CO² (el equivalente a volar durante 17 millas). Si se renunciáramos al secado rápido y a las planchas, reduciríamos las emisiones de carbono y el consumo de energía de la ropa a la mitad. Tender la ropa tan pronto como sale de la lavadora minimiza las arrugas. El lavado de ropa en máquina a una temperatura normal reduce el consumo de energía: por cada grado centígrado se reduce en 10% el gasto de carburantes.
Por lo tanto, la reducción de la temperatura, la reducción del número de lavados, la renuncia a las secadoras y al planchado será una gran ayuda medioambiental, por no mencionar que hará que la prenda dure más tiempo en buen estado. Lavarla menos importa, pero también importa con qué lavarla. Los fabricantes no están obligados a dar demasiada información acerca de la composición de sus productos. Básicamente, el jabón en polvo contiene tensioactivos, lejía y enzimas. Los tensioactivos son los verdaderos limpiadores; el peróxido de cloro sirve para eliminar manchas como el café y las enzimas digieren las manchas.
Continúa la lectura: Los efectos medioambientales de lavar nuestra ropa con detergente convencional

Phil Patterson ha inventado una herramienta en línea para evaluar cuán respetuoso con el medio ambiente es un guardarropa: EcoMetrics. Patterson dice que con frecuencia la gente se concentra en el material de la prenda y ya está. Pero si se compra una camiseta de algodón orgánico que está teñida con un tinte convencional, el impacto sobre el medio ambiente será igualmente malo. El daño medioambiental que produce una prenda depende del material del que esté hecha y de cómo haya sido producida, y todo eso es evaluado por EcoMetrics.
EcoMetrics permite saber cuántas piezas de ropa compramos en un año, de qué están hechas, cómo las colocamos y lavamos, todo esto antes de mostrarnos cuántas unidades de daño medioambiental -Environment Damage Units- hemos acumulado.
Cero es el número mágico, el que representa el menor impacto en el medio ambiente. Por ejemplo: una camiseta de algodón no orgánico puede tener una puntuación de 34. Si se utiliza algodón orgánico pero el proceso de teñido es igual, la puntuación se reduce a 28. La explicación es que producir algodón es malo para el medio ambiente pues usa grandes cantidades de químicos y de agua, y este impacto es reducido muy poco por hacer algodón orgánico.
Continúa la lectura: EcoMetrics: calculadora del impacto medioambiental de nuestra ropa

Los centros tecnológicos de Leitat (en Terrassa) y de Asintec (en Toledo) han desarrollado conjuntamente un nuevo tipo de prenda de textil con propiedades termoeléctricas que genera electricidad gracias a la diferencia entre la temperatura del cuerpo humano y la temperatura ambiente. No será mucha, pero sí que será suficiente para cargar móviles, cámaras y otros gadgets electrónicos. Esta “nueva energía renovable”, para cuya investigación se han recibido fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación, se encuentra ahora en fase de “retoques y mejoras” y está centrado en la confección de prendas de montaña.
El efecto termoeléctrico significa producir electricidad por la acción del calor. ¿Qué calor? El que libera el cuerpo humano (que oscila entre los 32 y los 34 grados centígrados). Los investigadores pues han apostado por integrar un módulo o dispositivo termoeléctrico “en los elementos que generalmente constituyen la interfase entre la piel y el medioambiente: los textiles que constituyen la ropa”.
¿Cuánta electricidad podría producirse gracias a este sistema? Según fuentes de uno de los centros tecnológicos responsables de la investigación, debería llegarse a una tensión mínima de 3,7 voltios, y la corriente resultante debería rondar entre los 0,250 y 1 amperio. La electricidad obtenida mediante el efecto termoeléctrico se trasladará a los aparatos o dispositivos a través de un cable, ya sea para almacenarla en una batería eléctrica o bien para alimentarlos directamente. De hecho, el objetivo a largo plazo es lograr alimentar dispositivos sin batería.
Continúa la lectura: Ropa que genera electricidad gracias a la temperatura del cuerpo

Las ventas de textiles orgánicos podrían crecer incluso el triple, hasta alcanzar los 280 millones de libras esterlinas (unos 300 millones de euros), para 2012. El año pasado, la cifra de ventas de estos textiles fue ya impresionante: 100 millones de libras esterlinas, de acuerdo con la Soil Association, la principal organización de promoción y certificación de productos orgánicos del Reino Unido.
De acuerdo con la asociación, es la primera vez que las ventas superan esta cifra. En 2007, las ventas estuvieron en el orden de los 65 a 70 millones de euros, y en 2008 de entre 90 y 95 millones de euros, un incremento que tiene mucho que ver con la incorporación de las ventas de lana y lino. Esto representa una tasa media de crecimiento de 40% anual, en plena crisis económica.
A las tiendas que venden ropa orgánica online les ha ido particularmente bien. En 2008, grandes cadenas como Marks and Spencer y New Look vendieron 3,4 millones de piezas fabricadas con textiles orgánicos. El caso de Marks and Spencer es subrayable: vendió 1,1 millones de piezas, más de cinco veces la cantidad que vendió el año anterior. Y otros gigantes como Top Shop se han subido al carro de la venta de ropa orgánica.
Continúa la lectura: Crecen las ventas de textiles orgánicos en el Reino Unido

Aaron Chang ofrece una colección de trajes de baño ecológicos para chica , elaborados usando poliéster reciclado obtenido de botellas de plástico. A parte del tejido reciclado, los bañadores no tienen ningún otro elemento plástico, se utilizan cuentas o piezas de madera para los cierres. También han optado por utilizar papel reciclado o proveniente de bosques certificados para embalaje, catálogos y etiquetas en la distribución.
Aaron Chang es un fotógrafo y surfero de fama. Ahora además tiene su propia marca de ropa de baño femenina. Yo también lo haría si pudiera, aficionado como soy a la lencería ecológica. Primero empezó con ropa convencional, pero se pasó a la moda sostenible porque quería llevar sus valores personales a sus vida profesional.
Sus diseños tienen una estética muy reivindicativa, además. Las prendas están decoradas usando composiciones de imágenes de elementos naturales como puestas de sol, olas, elefantes, flores o motivos de arte indígena. Todo con unas combinaciones de colores vivos y vibrantes. No sólo se trata de prendas con conciencia ecológica si no de moda y estilo de lo más chic. Por si fuera poco, los bañadores son reversibles, te llevas dos por el precio de uno.
Turno de preguntas. ¿Por qué hay más moda ecológica para mujeres que para hombres?¿Por qué los bañadores de Aaron Chang no se distribuyen en Europa? Desde luego, siempre serán mejor las fibras naturales, pero..¿por qué no utilizar más plástico reciclado para crear los tejidos sintéticos que vestimos en España? Desgraciadamente, dado que aquí los envases reutilizables son ciencia-ficción, tenemos gran cantidad de plástico en nuestros residuos que puede ser reaprovechado en vez de enviarlo a vertedero o a incineradora.
Vía | www.aaronchang.com
Fotografía | ChileSurf
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