
La sequía, que comenzó el otoño pasado, todavía azota una gran franja del sudoeste de China y está afectando a más de 50 millones de personas. La combinación de la disminución de las precipitaciones y unas temperaturas inusualmente altas, factores señalados por la agencia oficial de noticias Xinhua, han alimentado esta situación. Más de 16 millones de personas tienen dificultades para acceder a agua potable.
Algunas áreas han recibido 90% menos precipitaciones de las que normalmente hay en este momento del año. Las pérdidas económicas ascienden a 19 mil millones de yuanes, unos dos mil millones de euros. Las regiones más afectadas son Sichuan, Guizhou, Yunnan, la municipalidad de Chongqing y Guangxi, la provincia por la que transcurre el río Li, cuyo cauce disminuido ilustra este post.
La zona no experimentará precipitaciones significativas durante al menos los próximos 10 días, de acuerdo con un informe meteorológico citado por Reuters. La sequía es la peor de Yunnan en seis décadas y ha afectado 85% de las tierras agrícolas de la provincia.
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La imagen que ilustra este post no está sacada de un cómic futurista, y podría hacerse realidad en cuatro décadas. Es del Instituto australiano de arquitectura, y recrea, de forma optimisma, cómo será la vida en aquel país en el 2050 a consecuencia del cambio climático.
Eso, en el mejor de los casos, es decir, si Australia sabe adaptarse a las muchas e importantes transformaciones que le esperan. Hablamos de inmigración, lo que conllevará un importante aumento poblacional (hasta los 35 millones de habitantes) y de una mayor contaminación, así como de inundaciones costeras, pérdida de playas, incluso desaparecerá la región turística conocida como Costa de Oro.
Habrá, también, una drástica disminución de la tierra cultivable, que disparará su valor, y se tendrá que usar el espacio que hay junto a los edificios para cultivar alimentos e, intentando ganar espacio al invasivo océano, las personas vivirán en casas construidas en islas flotantes y viajarán en vehículos monorail sobre el mar.
Continúa la lectura: El cambio climático obligará a Australia a adaptaciones radicales

Las islas del Caribe están considerando opciones como las plantas de desalinización y la siembra de nubes para hacer frente a una sequía que amenaza a la economía regional. En Santa Lucía y Trinidad y Tobago, las autoridades están advirtiendo de acción penal, incluyendo tiempo de cárcel, si los consumidores violan las medidas adoptadas para frenar el uso de agua que no sea para beber, cocinar y bañarse.
De Trinidad y Tobago, en el sureste del Caribe, a Jamaica en la zona centro-norte de la Cuenca, los gobiernos están poniendo en práctica el racionamiento de agua dulce para hacer frente a una disminución drástica de la capacidad en los embalses. El Primer Ministro de Trinidad y Tobago, Patrick Manning, está convencido de que esta sequía se debe a los efectos del cambio climático. Su administración está tratando de ampliar la única planta de desalinización para alejar al país de la dependencia de las fuentes de agua superficiales.
No sólo las islas están sufriendo la sequía. Países como Venezuela y Guyana, con costas hacia el Caribe, también. En el primero, el fenómeno del relámpago del Catatumbo ha desaparecido en parte por la disminución del caudal de los ríos. El gobierno de Guyana ha decidido inyectar una cantidad significativa de dinero para ayudar a los agricultores a afrontar el problema. El gobierno de Jamaica ha insinuado la posibilidad de la siembra de nubes, lo que implica la utilización de productos químicos para inducir a la formación de nubes y provocar precipitaciones en las zonas donde la sequía es más severa.
Continúa la lectura: Las islas del Caribe enfrentan una grave sequía

La primera vez que vi el relámpago del Catatumbo tenía diez años. Hacía un viaje en coche con mis padres desde la punta más oriental de Venezuela hacia Los Andes, al oeste. No es un relámpago sino una sucesión de relámpagos impresionantes que caen sobre el agua sin que, he aquí lo más curioso, haya tormenta o lluvia. Siempre ha estado allí, desde que los indios le pusieron nombre (significa eterno resplandor en las alturas), hasta ahora. La sequía y el deterioro medioambiental lo han hecho desaparecer desde finales de enero, la ausencia más prolongada en los últimos 104 años.
El Relámpago del Catatumbo se produce entre 140 y 160 noches al año -con una frecuencia de hasta 280 veces por hora hasta durante diez horas- sobre las ciénagas de la desembocadura del río Catatumbo en el Lago de Maracaibo, al oeste de Venezuela. Más de millón y medio de descargas eléctricas al año, cada una con una intensidad mínima de cien mil amperios, cuya luz se puede percibir hasta a 400 kilómetros de distancia.
El Niño, fenómeno climático que perturba los patrones climáticos globales, ha causado una sequía severa en Venezuela que, entre otras consecuencias, ha mermado el caudal de los ríos. Además, el ecosistema de las ciénagas se está deteriorando debido a que se están formando en sus adyacencias asentamientos humanos, ilegales pues toda la zona forma parte del Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel de Aguas Claras y Aguas Negras.
Continúa la lectura: Venezuela: el relámpago del Catatumbo desaparece por culpa de la sequía

La yemení Saná (o Sanaa) podría convertirse en la primera capital mundial en quedarse sin agua. La ciudad más importante de Yemen está agotando sus acuíferos y se encuentra sumida en una muy seria crisis del agua, con cortes y dificultades en el suministro de agua para la población desde hace meses.
Según un operador de agua de Yemen entrevistado recientemente por Reuters, su pozo, de casi 400 metros de profunidad, está practicamente seco. Lo mismo ocurre con pozos de hasta 900 metros de profundidad.
Sanaa es el hogar de 2 millones de personas, y está creciendo rápidamente. Los expertos dicen que, de continúar por este camino, podría ser una población fantasma en 20 años. Predicen también que habrá, como consecuencia de ello, millones de “refugiados del agua” que abandonarán la montañosa Sanaa por localidades de la costa, e incluso los vecinos Estados del Golfo o Europa.
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El cambio climático está dándole duro a Tayikistán. Según avierte un informe de Oxfam, este país de Asia central se enfrenta la escasez de agua y a fenómenos climáticos extremos.
A lo largo de su historia, este país montañoso ha recibido ataques de rusos, mongoles, turcos, árabes, uzbekos, chinos, y hasta del mismísmo Genghis Khan. Pero ahora el enemigo se llama impacto climático, es invisible, y no se batirá en retirada. Este antiguo estado asiático podría acabar derrotado por los efectos del cambio climático,que ya están dejándose sentir con sequías, el aumento de las temperaturas y los climas extremos.
Pero esto no es todo. Tener que ir al río cada día a llenar cubos de agua no es lo único que puede pasarles a los tayicos. Como vienen advirtiendo los expertos, esta crisis hídrica amenaza con provocar inseguridad alimentaria, el incremento de las enfermedades, sequías, deslizamientos de tierras y escasez de alimentos, a demás de conflicos entre los países de la región, según Oxfam.
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Mañana 12 de febrero comienzan las olimpiadas de invierno en la ciudad canadiense de Vancouver. El comité olímpico internacional ya había anunciado que la protección del medio ambiente sería el tercer pilar de los juegos olímpicos, así que los organizadores de Vancouver se han apresurado a hacer publicidad de las características ecológicas de su evento. Sin embargo, hay críticas. La razón: el transporte aéreo de nieve hacia las pistas de esquí y snowboard.
Pero no ha llovido en la ciudad sede. Reviso rápidamente el pronóstico del tiempo y veo que hay mínimas de seis grados centígrados. No es de extrañar que los organizadores hayan decidido cargar helicópteros y camiones con nieve para llevarla a las montañas Cypress, escenario de las competiciones de snowboard y esquí libre. Linda Coady, vicepresidente de sostenibilidad del comité organizador, dice que estos viajes aumentarán la huella de carbono de los juegos en menos de 1%, incluso si los helicópteros volasen durante ocho horas diarias hasta el fin del evento, el 28 de febrero.
Según Coady, dentro de la previsión de carbono que maneja el comité hay contingencia para la variabilidad de esta naturaleza. Están dentro de las 118 mil toneladas de gases de efecto invernadero calculadas, una cifra que incluye las emisiones durante los siete años de construcción de edificios que han presidido las olimpiadas.

En Australia, los más viejos del lugar deben estar asustados. Y apuesto a que no les ha sorprendido la noticia que dió la Oficina de Metereología Mundial (OMM), cuando reveló que cada década está siendo más calurosa que la anterior. Además, el país ha batido su récord: acaba de sufrir el decenio más cálido de su historia.
Más y más calor. Elevadas temperaturas que, en este país de tierras extremadamente secas, acaban en drama: sequías, incendios, deforestación, casas destruidas, tormentas de arena, canguros y camellos salvajes al borde de la locura en busca de agua, koalas en peligro de extinción…. Es la pesadilla que está viviendo Australia en los últimos años. Y la cosa no para, pues las previsiones para el próximo año anuncian más de lo mismo.
El cambio climático se hace sentir. Olas de frío intenso que vienen, la que ahora padecemos, y olas de calor que vuelven una y otra vez, como la que castiga a Australia. La OMM ha informado de que para el país oceánico 2009 fue el segundo año más caliente desde 1910, con una temperatura promedio durante la década de 0,48 ° C por encima de la media registrada entre 1961 y 1990.
Continúa la lectura: Australia acaba de atravesar el decenio más cálido de su historia
Espero que este hombre se equivoque cuando dice lo que dice, aunque me temo que no anda errado. Hablo de Al Gore, Premio Nobel de la Paz y gurú climático, que en su visita a la COP15 ha advertido que el deshielo de los glaciares en todo el mundo podría privar a más de mil millones de personas de acceso a agua potable.
La reunión danesa es el marco perfecto para hacer resonar las palabras de este apasionado ambientalista. Según advierte el informe que hizo público y también patrocinó, “hay más de mil millones de personas en el planeta que recibe más de la mitad de su agua potable a partir de la fusión estacional del derretimiento de la nieve y el hielo de los glaciares”.
Como era de esperar, Al Gore ha vuelto a dar un titular impactante, aunque sus palabras son más de lo mismo: su informe habla de las consecuencias del deshielo (desaparición de glaciares, del casquete polar ártico, del aumento del nivel del mar…).

Vaya, esto tiene que ser el colmo de la ironía. Docker River, pueblo del seco interior de Australia, mejor conocido como outback, está bajo estado de sitio por seis mil camellos salvajes –especie, demás está decirlo, introducida en el país por el hombre- que han llegado hasta allí en busca de agua. Camellos, animales normalmente bien equipados para los parajes desérticos, destrozando verjas y bebiendo agua de los aires acondicionados, sedientos debido a la larga sequía que azota el país.
Las autoridades planean recuperar la ciudad poniendo en marcha una estrategia nada sutil: usar helicópteros para asustar a los camellos, conducirlos unas nueve millas desierto adentro y, una vez que estén apiñados, dispararles desde el aire. El gobierno central ha prometido 49.000 dólares australianos –unos 30 mil euros- para poner en práctica la estrategia.
Aparentemente, los camellos han destrozado tanques de agua y son cada vez más agresivo con los habitantes (unas 350 personas). También se teme que los cadáveres de camellos muertos en estampidas estén contaminando el suministro de agua. Tienen pocos depredadores naturales, así que su número ha aumentado al punto de que, para alimentarse, han destruido proyectos de reforestación de las comunidades del desierto.
Continúa la lectura: Australia: camellos sedientos asedian un pueblo del outback

Ecuador está viviendo una de las peores crisis energéticas de su historia debido, en gran parte, al cambio climático. Hay cortes diarios de la corriente eléctrica en todo el país. Y es que la represa y la central hidroeléctrica de Paute, cerca de la serrana ciudad de Cuenca, cuenta con muy poco agua por culpa de la sequía.
Además, hay el hecho de que Colombia, país vecino que vendía electricidad al Ecuador, ha reducido la cantidad que le vendía hasta ahora (de 5.000 megavatios hora por día a tan sólo 1.000). ¿Por qué motivo? Por la sequía, llámenle quien quiera cambio climático, también.
Es un hecho que los países en vías de desarrollo son los que, a pesar de no haber contribuido en prácticamente nada al cambio climático, sufren lo peor de sus consecuencias. Es el caso de Ecuador. Así como en Europa, por lo menos en España, jamás he oído un anuncio en la radio o en la televisión informando de las consecuencias negativas en la vida diaria producidas por el cambio climático, acá en el Ecuador, donde ahora me encuentro viajando, sí.
Continúa la lectura: Crisis energética en el Ecuador debida al cambio climático

El cambio climático no perdona a nadie. A unos países les da en un sitio, y a otros les atiza en otro. Y todavía no ha llegado lo peor. Al menos, es lo que anuncian las decenas de informes que, a las puertas de la COP15, llueven sobre el impacto del cambio climático en distintos puntos del planeta. El último de ellos habla del mundo árabe: su talón de Aquiles será la sequía, que lo amenazará severamente, reduciendo drásticamente la producción agrícola, según un informe de la ONU y de la Liga Árabe.
En la presentación del informe se habla de que es necesario un mayor compromiso de los países árabes con la política medioambiental. Y, aunque el estudio reconoce que los gobiernos han demostrado mayor conciencia del problema, también pide mayor cooperación entre países árabes para abordarlo con políticas conjuntas.
Esta petición no es sino el intento de escapar de un futuro negro, negrísimo. En palabras de Sima Bahous, uno de los responsables del desarrollo social en la Liga Árabe:
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