
Ya os habíamos avanzado esta noticia, y ahora parece haber varios documentos científicos rondando por los pasillos de la Unión Europea para confirmarlo: los biocombustibles y otros combustibles verdes utilizados en Europa tienen consecuencias negativas no intencionadas en los bosques tropicales y los humedales. Gracias a las leyes de libertad de información, Reuters ha tenido acceso a varios borradores, elaborados por la UE para los políticos, que respaldan esta pocisión. Todos los argumentos son harto conocidos para los seguidores de este blog.
Uno de ellos, citado por la agencia, señala que el apoyo actual y futuro a los biocombustibles es probable que acelere la expansión de tierras bajo cultivos, particularmente en América Latina y Asia, lo que significa que tierra antes dedicada a la siembra de los necesarios cultivos para la alimentación pasa a ser utilizada para la siembra de cultivos para biocombustibles. El lobby del grupo de la industria del bioetanol, ebio, ha exigido a los encargados de hacer las políticas rechazar el concepto, pero una portavoz del comisionado europeo de energía ha dicho que aún no hay una posición definitiva y oficial.
En la Comisión Europea, donde se forman las políticas de la UE, los funcionarios están divididos sobre la conveniencia de continuar con el objetivo que se creó en 2008 de que un décimo del combustible usado por los europeos provenga de fuentes renovables para 2020. Una carta interna de un funcionario de agricultura advierte que la huella de carbono de los biocarburantes podría liquidar una industria por valor de 5 millones de euros al año. En el centro del debate, afirma Reuters, está el tema del cambio del uso indirecto de la tierra, que ha colocado a los productores de aceite de palma en Malasia e Indonesia en la mira de los ambientalistas.

¿Cuántas veces escucháis que un vegetal pasa a tener un status de protección? Esta es una de esas pocas. No es que el ruibarbo forzado de Yorkshire esté en peligro de extinción -aunque hay que decir que sólo un puñado de agricultores lo cultivan- pero sí pasa que su nombre es usado con demasiada ligereza. Por ello la Unión Europea ha decidido conceder a esta variedad de planta un status de protección.
Ello quiere decir que, al igual que pasa con la champaña o el jamón de Parma en sus respectivas regiones de Francia e Italia, sólo aquellos ruibarbos que hayan sido cultivados en el triángulo delimitado por las poblaciones inglesas de Bradford, Wakefield y Leeds podrán ser llamados ruibarbos forzados de Yorkshire. Ha nacido otra Denominación de Origen Protegida.
El negocio queda así limitado a sólo doce agricultores que aún mantienen el tradicional método de cultivo que fue creado especialmente para el tipo de suelo del centro-norte de Inglaterra, y que da como resultado este ruibarbo rosado, dulzón y muy valorado en su país de origen. De hecho, investigadores de la Universidad Sheffield Hallam y del Instituto de Investigación Scottish Crop señalan en un estudio que esta variedad de ruibarbo, cocinada durante 20 minutos, aumenta los niveles de sustancias anticancerígenas en el organismo.
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Según un análisis realizado por la Asociación Europea de Energía Eólica (European Wind Energy Association, EWEA), la Unión Europea superará el objetivo de producir el 20% de su energía de fuentes renovables para 2020. El análisis, que evalúa todas las formas de energía renovable, señala que 13 de los 27 Estados miembros de la UE pueden cumplir sus objetivos nacionales de capacidad de energía renovable, y otros ocho superarán dichos objetivos.
En enero de este año, Reuters publicó extractos de un documento oficioso de la Comisión Europea en el que se señalaba que las condiciones de la Unión Europea para avanzar hacia una reducción de 30% de sus emisiones de dióxido de carbono durante la próxima década no se habían cumplido. Poco tiempo después se hizo oficial que el bloque se establecería como meta la reducción de emisiones de dióxido de carbono en 20% por debajo de los niveles de 1990 para la próxima década, es decir, 10% menos de lo anunciado previamente.
España y Alemania lideran el camino europeo hacia una energía renovable, y el gobierno español anunció que está en camino de generar 22,7% de su energía de fuentes renovables para 2020, casi tres puntos porcentuales por encima de su objetivo de 20%. Del mismo modo, Alemania espera estar 0,7 puntos porcentuales por encima de su meta de 18%, mientras que Estonia, Grecia, Irlanda, Polonia, Eslovaquia y Suecia, han dicho que también esperan superar sus objetivos.
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Japón está enfrentado un delicado momento diplomático con algunos de sus principales socios políticos y comerciales, y la causa es ecológica. Masanori Miyahara, principal delegado para asuntos pesqueros de Japón frente a la Convención de Naciones Unidas sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de la Fauna y la Flora (Cites), dijo en una entrevista que Japón no se unirá a ningún acuerdo para prohibir el comercio internacional de atún rojo del Atlántico Norte, que será lo que suceda si esta especie es incluida en el tratado de Naciones Unidas como especie en peligro.
En la agenda de la próxima reunión de Cites, que se realizará en marzo en Qatar, está programada la presentación de una propuesta formal de prohibición del comercio del atún rojo. Si dicha propuesta recibe el apoyo de dos tercios de los países miembros, y se prohibe así la comercialización de la especie, Japón, explicó Miyahara, no tendrá más opción que hacer una salvedad. Es decir, ignorar la prohibición y dejar sus mercados abiertos a las importaciones del pez.
Es un asunto de principios, según él, que además considera que la Convención no es el foro correcto para gerenciar los asuntos relativos a la pesca del atún rojo, sino que debería hacerse en la Comisión Internacional para la Conservación de los Atunes del Atlántico (Iccat). Japón, que consume cerca de 80% del atún rojo pescado en el Mediterráneo, asume que la especie necesita protección, pero no tanta -Miyahara no cree que la especie esté tan amenazada- como la que le proporcionaría ser designada especie protegida por la Convención.
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Un informe realizado por el grupo ActionAid señala que las compañías de la Unión Europea han cambiado el uso de millones de acres de tierra en África, América central y Asia, del cultivo destinado a la alimentación al cultivo destinado a la fabricación de biocombustibles. El objetivo de biocombustibles que se ha establecido la Unión -obtener 10% del combustible para el transporte de los biocombustibles para 2020- podrían incrementar el precio de los alimentos y la falta de tierra.
De acuerdo con el informe de ActionAid, para cumplir con el objetivo del 10%, el total de la tierra directamente necesaria para sembrar cultivos de biocombustibles en los países en desarrollo podría alcanzar 17,5 millones de hectáreas. El Fondo Monetario Internacional ha estimado que los biocombustibles son responsables de entre 20% y 30% del aumento del precio de los alimentos en 2008, cuando 125 millones de toneladas de cereales fueron destinadas a la producción de biocombustibles.
Recientemente, el diario estadounidense The New York Times citó una supuesta comunicación entre Jean-Luc Demarty, el máximo funcionario del departamento de agricultura de la Comisión, y un colega, en la cual admitía que un uso no guiado de los cambios en el uso indirecto de la tierra desinflaría la posición de los biocombustibles en la UE. Para The New York Times, ello sugiere que las investigaciones sobre biocombustibles realizadas por la Comisión Europea quizá apunten hacia un aumento negativo del uso de tierras para la producción de biocombustibles en detrimento de los alimentos.

De acuerdo con The New York Times, un alto funcionario agrícola europeo ha sugerido que un estudio realizado por la Comisión Europea, que aún no ha sido publicado, podría ser utilizado para desinflar la industria de los biocombustibles, al centrarse en su impacto medioambiental total. Dicha sugerencia podría presagiar un alejamiento de las políticas favorables hacia los biocombustibles, antes consideradas por la Comisión cruciales en la lucha contra el cambio climático.
De acuerdo con el diario, en diciembre de 2008 los gobiernos europeos acordaron que sólo aquellos biocarburantes que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero en 35% en comparación con los combustibles fósiles podrían calificar para alcanzar el objetivo comercial actual del bloque. Pero a la vez, los gobiernos pidieron a la comisión investigar el cambio en el uso indirecto de la tierra y, en función de los resultados, decidir si eran necesarios algunos cambios sobre cuáles biocombustibles cuentan para cumplir el objetivo.
Los estudios de la Comisión están destinados a determinar el volumen de emisiones creado cuando los bosques o la tierra es limpiada para sustituir la producción de alimentos por los cultivos de biocombustibles. La conversión de la tierra puede liberar grandes cantidades de gases de efecto invernadero cuando se elimina la vegetación. En la jerga de los expertos en emisiones, estos efectos son conocidos como cambios en el uso indirecto de la tierra o ILUC.
Continúa la lectura: ¿Tienen futuro los biocombustibles en la Unión Europea?

Dentro de las fronteras del continente, las políticas medioambientales son motivo de orgullo. Hemos regulado el uso de químicos peligrosos, de emisiones de carbono y tenemos etiquetas para el consumo de energía de los bienes. ¿Y fuera? ¿Qué efecto tiene nuestro nivel de consumo fuera de las fronteras de Europa? De acuerdo con la Agencia Europea de Medio Ambiente, Europa tiene un déficit ecológico.
De media, un ciudadano de alguno de los 27 Estados miembros de la Unión Europea tiene una huella ecológica de 4,7 hectáreas, es decir, dos veces la capacidad del continente europeo de proveer recursos naturales y absorber los desechos. De alguna parte tiene que salir lo restante, y es probable que sea de los países en desarrollo. Nuestro consumo podría estar colaborando con la pérdida de biodiversidad en otra parte del planeta.
La UE ha tratado de reforzar su política sobre los biocarburantes, con el objetivo de garantizar que los combustibles importados no provienen de bosques o pastizales de gran riqueza ecológica. Sin embargo, un resquicio legal potencial permanece: no hay salvaguardias para proteger contra las consecuencias no deseadas de los biocarburantes si, por ejemplo, cambios en el uso de la tierra de cultivo para producir más biocombustibles causan que las tierras agrícolas desplazadas invadan los bosques.
Continúa la lectura: Agencia Europea de Medio Ambiente: Europa tiene un déficil ecológico

Cumpliendo con el plazo establecido por aquel famoso Acuerdo Político logrado en la COP15, que establecía el 31 de enero como plazo para que los firmantes entregasen sus metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2020, las economías más grandes del mundo han entregado dichas metas a Naciones Unidas.
Maldivas, uno de los territorios más amenazados por el aumento del nivel del mar, ha reiterado su intención de ser completamente independiente de los combustibles fósiles -carbón neutral- para 2020. Canadá y Estados Unidos se han propuesto reducir sus emisiones 17% por debajo de los niveles de 2005. La Unión Europea se ha fijado la meta de 20% -10% menos de lo que había prometido en diciembre- con respecto a las emisiones que se producían en 1990. Como destaca el Financial Times, muchos países presentaron sus metas oficiales en forma de rango que puede variar hasta en 20 puntos, como es el caso de Australia, que se ha comprometido a reducir sus emisiones entre 5% y 25%.
Que sea uno u otro extremo dependerá, como ha sido el caso de las propuestas de otros países -y también de la Unión Europea- de los compromisos que los demás asuman. Esto significa que ahora queda en manos de los negociadores de cada país sacar los compromisos máximos, es decir, el porcentaje de reducciones más alto posible, y aumentar las posibilidades de que en noviembre de este año, durante la conferencia ministerial que se realizará en México, finalmente se firme un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el cambio climático.

Se confirma el compromiso de las 27 naciones que conforman el bloque de la UE a establecer como meta la reducción de emisiones de dióxido de carbono en 20% por debajo de los niveles de 1990 para la próxima década. Algunos países de la UE como Polonia, Italia, Chipre y Malta se mostraron un tanto reticentes debido a los costes que esto implicaría para sus industrias. Sin embargo afirmaron que no iban a interponerse en la ruta que quieren seguir por consenso los países europeos.
Lo cierto es que se trata de una reducción de 10% del objetivo de reducción que la UE había anunciado antes de las negociaciones sobre el clima en Copenhague en diciembre del año pasado. Entonces, la UE se comprometió a reducir 30%sus emisiones si otros países ricos hacían esfuerzos similares.
Hace poco se supo que la agencia de noticias Reuters había tenido acceso a un documento oficioso de la Comisión Europea en el que se señalaba que las condiciones de la UE para avanzar hacia una reducción de 30% de sus emisiones de dióxido de carbono durante la próxima década no se habían cumplido. Así, el objetivo de reducciones finalmente acordado parece una respuesta a la realidad.
Continúa la lectura: La Unión Europea reduce a 20% su compromiso de reducción de emisiones

El proyecto Saneamiento Adecuado para Sectores Vulnerables en el Área Metropolitana de Montevideo ha sido financiado por la Unión Europea y llevado a cabo por la organización no gubernamental Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas (CEUTA), y su objetivo es ayudas a los residentes de barrios pobres de la ciudad a instalar inodoros secos, una solución de saneamiento ecológico que separa la orina de los residuos sólidos, no usa agua y devuelve los nutrientes contenidos en las heces humanas a la agricultura mediante la conversión de residuos en abono después de un proceso de tratamiento especial de compostaje.
También separa las llamadas aguas grises -de fregaderos, lavadoras y duchas, por ejemplo- para su reutilización. Además, recoge el agua de lluvia y las pilas de compost son creadas para otros tipos de residuos orgánicos. Otro aspecto del proyecto es la creación de pequeños humedales artificiales, como filtros biológicos de las aguas residuales previamente separados.
El programa de dos años, que se puso en marcha en mayo, involucra a las familias que viven en Barros Blancos, un barrio de chabolas de ocho kilómetros cuadrados, así como a familias de zonas semi-rurales de Montevideo. Después del salto podéis ver un vídeo de un proyecto similar realizado en Namibia, en el que se explica el funcionamiento de este sistema sanitario.

Gordon Brown y Nicolas Sarkozy, primer ministro del Reino Unido y presidente de la República Francesa respectivamente, han declarado conjuntamente hace pocas horas que la Unión Europea se comprometerá a entregar más de dos mil millones de euros al año, de 2010 a 2012, a un fondo que se creará para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse a los retos que presenta el cambio climático.
La rueda de prensa conjunta en la que se ha anunciado este compromiso se ha producido en el marco de la Cumbre Europea en Bruselas, dos días antes de que Brown y Sarkozy se incorporen a la COP15. Sin embargo, el anuncio de ambos líderes no es el reflejo de un consenso en el seno de la UE, pues los países del Este de Europa todavía están reticentes a donar dinero a este fondo debido a la crisis financiera que afrontan.
Este dinero pretende ser una ayuda a corto plazo para los países pobres, en particular para los del continente africano, para empezar a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y fortalecerse contra los efectos del calentamiento global. Precisamente ayer, algunos activistas africanos organizaron una protesta a propósito del contenido del controversial Texto Danés que se filtró a la prensa.

Las naciones pesqueras deben reducir la cantidad de atún rojo del Atlántico que capturan, así como proteger al marrajo sardinero y al tiburón zorro. Así lo expresa un comunicado del comisario europeo para la pesca, Joe Borg. El comunicado también añade que las capturas admitidas deberían reducirse, al igual que el exceso de capacidad de pesca. También debe haber un escrutinio serio sobre los planes de pesca de otras especies como el pez espada y el atún blanco.
La Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT son sus siglas en inglés) se reunirá el 7 de noviembre en Recife, Brasil. El organismo intergubernamental, que cuenta con 48 países contratantes, ha sido objeto de críticas por parte de las organizaciones medioambientales por su incapacidad para proteger a una especie tan amenazada.
Sus propios científicos han señalado que las capturas deben bajar de las 15 mil toneladas métricas al año para asegurar una recuperación que permita algún día permita capturas sostenibles de alrededor de 50 mil toneladas métricas al año.
Continúa la lectura: El comisionado europeo para la pesca insiste en la protección del atún rojo