
¿Qué pasa con las ciudades del hemisferio norte con clima templado y marítimo, que les ha dado por querer acoger unos juegos olímpicos de invierno? Porque Sochi, la sede de las próximas olimpiadas de invierno, queda frente al mar. Es una ciudad balneario en la costa del Mar Negro y la temperatura mínima para hoy martes es de nueve grados Celsius. Nada de nieve en el horizonte. Me pregunto si los organizadores estarán confiando en que el invierno de 2014 será particularmente frío, y en que el cambio climático no seguirá su curso.
¿Nieva en la ciudad de Sochi? De acuerdo con Simon Donner, profesor de la Universidad de Columbia Británica experto en cambio climático y política de medio ambiente, asegura que casi nunca. El cambio climático está haciendo que los patrones climáticos sean más inestables y la tendencia es que los inviernos fríos sean cada vez menos frecuentes en muchos sitios. Los organizadores de los Juegos de Sochi han dicho que están preparados para esos desafíos. Se están construyendo sedes alpinas a 48 kilómetros de la ciudad, en las montañas del Cáucaso.
Dmitry Chernyshenko, director ejecutivo de los Juegos de Sochi, ha dicho que se aplicarán innovadoras soluciones tecnológicas para asegurar que las competencias se realicen absolutamente bien. Dichas soluciones incluyen sistemas de fabricación de nieve y actividades extra de almacenamiento de la misma. Seguro que todo ello costará mucho dinero y emitirá CO2, cuando se supone que los deportes de invierno son los reyes de lugares en los que la nieve -y el frío y las precipitaciones necesarias para generarla y mantenerla- están allí de forma natural.

Mañana 12 de febrero comienzan las olimpiadas de invierno en la ciudad canadiense de Vancouver. El comité olímpico internacional ya había anunciado que la protección del medio ambiente sería el tercer pilar de los juegos olímpicos, así que los organizadores de Vancouver se han apresurado a hacer publicidad de las características ecológicas de su evento. Sin embargo, hay críticas. La razón: el transporte aéreo de nieve hacia las pistas de esquí y snowboard.
Pero no ha llovido en la ciudad sede. Reviso rápidamente el pronóstico del tiempo y veo que hay mínimas de seis grados centígrados. No es de extrañar que los organizadores hayan decidido cargar helicópteros y camiones con nieve para llevarla a las montañas Cypress, escenario de las competiciones de snowboard y esquí libre. Linda Coady, vicepresidente de sostenibilidad del comité organizador, dice que estos viajes aumentarán la huella de carbono de los juegos en menos de 1%, incluso si los helicópteros volasen durante ocho horas diarias hasta el fin del evento, el 28 de febrero.
Según Coady, dentro de la previsión de carbono que maneja el comité hay contingencia para la variabilidad de esta naturaleza. Están dentro de las 118 mil toneladas de gases de efecto invernadero calculadas, una cifra que incluye las emisiones durante los siete años de construcción de edificios que han presidido las olimpiadas.

Mientras algunos sacan provecho de los excrementos (fabrican ladrillos, vidrio, cocinan o los convierten en electricidad), otros echan las cacas de perro …y 600.000 dólares por el desagüe. Es la bonita cantidad que ha costado reparar las tuberías del refugio de perros de Vancouver (Canadá), donde se ha formado un tapón de aúpa a causa de una deficiente infraestructura pero, sobre todo, por la mala costumbre de los cuidadores de tirar los deshechos de los animales por el alcantarillado.
Lo que empezó como una pequeña reparación y ampliación del tamaño de las tuberías desde los 5-10 hasta los 16 centímetros, acabó en una grandísima obra, acompañada de una factura de auténtico espanto. Evidentemente, en el presupuesto no se preveía el pastelón que se fueron encontrando los operarios. Y todo porque el maloliente tapón se ha hecho grandísimo a golpe de manguerazo. ¿Que si los mantenedores sabían lo que hacían? La respuesta, lógicamente, es que sí. ¿Como no iban a saberlo, cuando colaban desde excrementos hasta pelos o, incluso, juguetes de peluche?. Con unos voluntarios como éstos, desde luego, los perros no tienen manera de ser eco-responsables, pero así es la vida, que diría mi abuela.
Para más cachondeo, incluso desde el mismo refugio han reconocido que lo hacían por comodidad, o pura vaguería, como se prefiera. De hecho, fueron advertidos del pequeño tamaño de las tuberías y de la conveniencia de recoger los deshechos con palas antes de pasar el agua a presión, pero se constestó que la mala predisposición de los cuidadores dificultaba cumplirlo.
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La ciudad canadiense de Vancouver tiene ambiciosos planes para convertirse en la ciudad más sostenible en el mundo. Esta primavera celebraron la FormShift Vancouver Competition para mejorar las condiciones de vida de la ciudad gracias a diseños e ideas ecológicas. La Harvest Green Tower, una granja urbana vertical diseñada por el estudio de arquitectura Romses, mereció una mención honorífica. La torre contaría con huertos para el cultivo de frutas y verduras, una zona de pastoreo de ganado, una tienda que vendería los diferentes productos, espacio comercial, sistemas de tranporte compartido, y todo ello alimentado con energía renovable.
La torre consta de tubos entrelazados en los que pueden crecen diversas frutas y verduras, criarse pollos e incluso albergar una piscifactoría. En la parte superior de la torre hay una cisterna que acumula el agua de lluvia. En la base de la torre hay una zona destinada al pastoreo de ganado, así como una tienda donde los diferentes productos son puestos a la venda. También tendría lugar un restaurante.
Turbinas eólicas en las azotea y placas fotovoltaicas en los cristales del edificio sirven para generar electricidad. Bombas de calor geotérmico se encargan de la calefacción. Y del compostaje del material orgánico de la granja, se produce metano. Además, según el diseño de sus creadores, la torre no se limitaría a producir alimentos ecológicos a nivel local, sino que también se abriría un centro educativo y un laboratorio de semillas.
Vía | www.inabitat.com
Fotografías | www.designboom.com
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El comité organizador de los juegos olímpicos de invierno de 2010, que se celebrarán en la ciudad canadiense de Vancouver, quiere hacer de éstos un evento carbón-neutral. Durante la World Conference on Sport and the Environment (conferencia mundial sobre deporte y el medioambiente), el comité anunció un plan para neutralizar 300 mil toneladas de CO2 a través, principalmente, de proyectos de energía renovable en la Columbia Británica.
Esas 300 mil toneladas de dióxido de carbono es la cantidad de emisiones que producirán los juegos, de acuerdo con el pronóstico preliminar de la Fundación David Suzuki, y al menos dos tercios corresponderán a los viajes de avión de los espectadores y los participantes.
En su momento, Salt Lake City y Turín también prometieron unas olimpiadas de invierno carbón-neutrales, pero los organizadores de Vancouver aseguran que el suyo es el plan más amplio hasta ahora. El comité, sin embargo, no pagará por las compensaciones de sus emisiones, sino que está contando con el patrocinio de empresas privadas para ello.
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