
Llega el invierno y, con él, los labios agrietados. En mi caso, voy a una media de cuatro sangrados labiales por invierno debido a la resequedad. Lo peor es que, una vez rotos los labios, los bálsamos no sirven para nada. Prevenir es la palabra y evitar los derivados del petróleo un principio de vida, así que he aquí algunas opciones menos agresivas con nuestros labios para mantenerlos humectados este invierno.
Muchos bálsamos contienen petrolato, que comúnmente conocemos como vaselina. No es un producto tóxico, pero puede causar reacciones alérgicas en la piel en personas sensibles y que puede afectar al estómago si se consume. Los productos de cuidado personal con base en productos petroquímicos y otros materiales sintéticos pueden contener ftalatos como el diethylhexylphthalate (DEHP) y ftalato de dibutilo (DBP), ambos prohibidos por la Unión Europea.
Desde la medicina ayurvédica nos llegan alternativas como cortar un pepino en rebanadas y pasarlas suavemente por los labios. Un gel de aloe vera, o directamente el jugo que brota de una penca al partirla, se puede aplicar en los labios. Eso sí, conviene no saborear mucho. Aparentemente, mantener una dieta rica en vitamina A ayuda a la piel a regenerarse rápido, así que a consumir mucha zanahoria, tomate y vegetales de hoja verde.
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No falla, cada vez que leo o escucho algo acerca de un Jardín Botánico me pongo a canturrear la canción con la que el grupo Radio Futura alcanzó el éxito en los años ochenta. Me refiero, claro, a La Estatua del Jardín Botánico, en la que Santiago Auserón cantaba versos como “Junto al estanque me atrapó la ilusión / Escuchando el lenguaje de las plantas”. El estanque al que se refiere es el del Jardín Botánico de Madrid, creado allá por el siglo XVIII y dividido en terrazas escalonadas en la que se distribuyen las representantes de hasta cinco mil especies vegetales provenientes de todo el mundo. Las instalaciones se completan con los invernaderos (la Estufa Fría) y un edificio donde se conservan los herbarios de las expediciones científicas de siglos pasados, cuando la dominación española se extendía hasta Filipinas, Guinea o diferentes puntos de Sudamérica.
Esta referencia a la época imperial me recuerda las voces discordantes que suscita la celebración del ya próximo Día de la Hispanidad, planteado como la celebración de los vínculos que unen a los países hispanohablantes a ambos lados del Atlántico. Pero conmemorar lo que nos une lleva consigo recordar la actuación despiadada de todo gran imperio (la dominación española tuvo mucho de genocidio y sometimiento). Para subrayar lo positivo del futuro sobre los negros nubarrones que dominaron el pasado se creó en 2007 VivAmérica, un festival que celebra “la vitalidad del arte, la cultura y el pensamiento iberoamericanos”. En su edición de 2009 las celebraciones se distribuyen entre Madrid, Bogotá, Santo Domingo y Cádiz, cuatro ciudades con una presencia destacada en el devenir de la historia.
La Casa de América de Madrid, principal propulsora del festival, ha visto como con los años el abanico de sedes se ampliaba y como una de ellas el Jardín Botánico de la capital propone, del siete al once de octubre, conocer más a fondo cómo fueron y qué legado dejaron las citadas expediciones botánicas al continente americano a través de un recorrido guiado por las colecciones, invernaderos y monumentos. Un repaso que reúne el espíritu aventurero con el científico, algo muy de la época en la que desarrollaron. Lo más pequeños, además, podrán pasar de la teoría a la práctica en un taller que les convertirá en exploradores que realizan trabajo de campo “recolectando material vegetal, confeccionando un pliego de herbario o el descubriendo una nueva especie” (10 y 11 de octubre las 11:30h).
Si se hiciera una encuesta en los países occidentales sobre la verdura más odiada por los niños (y por los no tan niños) a la hora de comer la votación estaría muy reñida. Unos pesarán que la ganadoras serían las habas, otros las espinacas, las acelgas, el repollo, incluso las coles son buenas candidatas. Yo lo tengo claro, mi intuición es que ganaría, por un estrecho margen, el brócoli. Luego, claro, llega la madurez y nuestros gustos culinarios, afortunadamente, se amplían dejando a paso a suculentas recetas con diversas verduras como ingrediente principal.
Que el brócoli, el verdadero protagonista de este post, es bueno para evitar problemas coronarios se sabe desde hace tiempo. Pero ahora la sabiduría popular tiene ya una base científica que lo sustenta pues investigadores del Imperial Collage de Londres han descubierto el porqué de este efecto. Los británicos han encontrado la evidencia de una sustancia química en el brócoli -y algún otro vegetal- que impulsa un mecanismo de defensa natural del cuerpo que protege las arterias de obstrucciones.
El estudio, financiado por la Fundación Británica del Corazón, se ha realizado en ratones –sacrificado papel el suyo- y fue precisamente en el cuerpo de los roedores donde se localizó el sulforafano, un compuesto que está presente, en menor medida, en el brócoli y otras crucíferas (subgénero brassicas) como la col, el nabo o la coliflor. El sulforafano es el responsable de activar una proteína protectora -denominada Nrf2- que se encuentra en parte de las arterias vulnerables del cuerpo humano (que no se obstruyen de manera uniforme). Es en las curvas y ramificaciones de los vasos donde el flujo sanguíneo se interrumpe o es más lento debido a la acumulación de placas de grasa.

Quien le iba a decir a Sadam Hussein, el que fuera dictador de Irak, que aquello de “la madre de todas las batallas” se incorporaría al lenguaje coloquial. Algunos años antes de que el irakí llevara a cabo sus tropelías un niño francés llamado Patrick se pasaba las horas muertas en su habitación experimentando con los tiestos y su pecera. Ese fue su primer jardín vertical, el primero de muchos. Cuarenta y cinco años después, Patrick Blanc es un respetado botánico francés que sigue con la misma obsesión en su cabeza… pero ésta ha aumentado en tamaño y ambición. Ah, y un cambio más, ahora sus jardines verticales están presentes en medio mundo.
Blanc igual es llamado para desarrollar sus ideas (y adaptarlas al lugar concreto) en un centro comercial portugués que una plaza de Lyon, o una embajada en Nueva Delhi, el ministerio de Cultura en París, el Europarlamento de Bruselas, una escuela en San Francisco, un aquarium en Génova o un museo de arte contemporáneo en la ciudad japonesa de Kanazawa. Y la vuelta al mundo sigue con escalas en Kuala Lumpur, Sydney, Abu Dhabi, Río de Janeiro, Estambul, Nueva York, Ibiza,… Antes te cansarías de leer que agotarse el listado de obras del francés. Ah, entre los jardines verticales -le mur vegetal, los denomina él- realizados en los últimos años está la del CaixaFórum de Madrid.
La última fachada que ha terminado ha sido la del Hotel Athenaeum de Londres que, tras su intervención, se ha convertido en una extensión del cercano Green Park. Doce mil plantas ha utilizado Blanc que se sustentan en una estructura de plástico con marco de aluminio. Puede parecer muy pesado pero no lo es. Este enrejado se fija a la pared y permite aposentarse a las raíces, que el sistema de riego alcance todas las zonas, mantener la humedad y hacer llegar un fertilizante diluido en el propio agua. El francés es listo, se inspira en la propia naturaleza tomando como referencia como el agua de lluvia se escurre a través de los bosques más frondosos. Y las ventajas son muchas, por ejemplo, con ocuparse de un jardín vertical tres o cuatro veces al año es suficiente. ¿Alguien da más?
Jardín vertical de Patrick Blanc en un hotel londinense




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A más de un piloto que corrió el domingo en el circuito de Valencia le hubiera gustado sentarse al volante de este coche. Al menos, si no hubiera subido al podio, por lo menos se habría hecho notar. Precisamente fue en la ciudad del Turia, aprovechando el interés que despierta la celebración del Gran Premio de Fórmula Uno, donde se presentó este vehículo cuya carrocería está fabricada a partir de materias primas como zanahoria, soja o patata. Ya la temporada pasada la escudería Honda –ahora Brawn GP- puso en marcha una campaña que suponía un intento por hacer la competición más respetuosa con el medio ambiente, si es que eso es posible (gasto de material y combustible, contaminación acústica,…)
Si prospera esta iniciativa de la Universidad de Warwick (Gran Bretaña) el uso de la fibra de carbono en la fabricación de automóviles de competición podría tener una alternativa seria. El proyecto World First Racing ha sumado los esfuerzos de la citada universidad con los de Yazaki, la legendaria escudería Lola, BASF, Scout Racing o el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas), con sede en la población valenciana de Paterna. Sus responsables aseguran que “con esta iniciativa se pretende reducir la dependencia del petróleo para la fabricación de polímeros y se apuesta por procesos productivos más sostenibles”.
Pero, ¿soportaría este vehículo las condiciones de uso más exigente? ¿Incluso un choque escalofriante como el sufrido por Felipe Massa hace unas semanas? El británico James Meredith, el ingeniero al frente del proyecto, responde afirmativamente a la pregunta -de hecho, el coche ya ha participado en carreras de Fórmula 3- y asegura que “la industria del motor ha de ser ahora más sostenible desde el punto de vista medioambiental, utilizar materiales reciclables y evitar cualquier pérdida en el rendimiento”. Aunque la inversión económica es mucha, siempre nos han vendido que la Fórmula Uno permite desarrollar y rodar avances que, con el tiempo, terminan incorporándose a los turismos, veremos si este es el caso.
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Poco podían imaginar sus vecinos que la joven Geke se acercaba a la frutería no en busca de alimentos sino de materiales para sus obras. Se trata, claro, de piezas mucho más complejas que el vaciado de una calabaza cuando se acerca Halloween. Son cuencos de formas caprichosas, estilizados jarrones, delicados vasos, bandejas y platos,… Todo ellos y muchos más creados a partir de vegetales. Casi cualquiera sirve: zanahoria, pimiento, remolacha, puerro, tomate, achicoria, calabacín o repollo. De esta artista holandesa sí que se puede decir que es Arte Sana.
Juegos de palabras aparte, todas las piezas creadas por Geke Wouters son comestibles y biodegradables. La idea surge en la cabeza de Gene incluso antes de comenzar su formación en la Escuela Superior de Bellas Artes de Utrecht. Su fascinación por los materiales naturales (como la madera) fue creciendo con los años. Cuando dispuso de un taller propio y decidió dedicarse al arte como medio de vida –lo cual ya de por sí tiene mérito- comenzó a investigar con materias primas inéditas y “rediseñar los productos que la naturaleza nos regala”.
De ese planteamiento surgieron sus obras de arte. Pero antes hubo de recorrer un proceso en el que las verduras iban transformándose en un material completamente nuevo que permitía ser esculpido. Y hasta aquí podemos leer, que decían los presentadores del mítico Un, dos, tres cuando no querían dar más pistas acerca de un regalo misterioso. Como la receta de cierto refresco de color negro y abundantes burbujas, el proceso al que Wouters somete a los vegetales para lograr que se transforme en un material maleable y moldeable es un secreto que guarda celosamente.

Las sarracenias tropicales se encuentran entre las especies más extrañas del planeta, son plantas carnívoras que se alimentan de hormigas y otros insectos que se deslizan y caen en sus cuencos. Pero la Nepenthes lowii, un especimen muy particular que se encuentra en Borneo, es aún más extraña. No se nutre de insectos, sino de las evacuaciones de la musaraña de árbol que utiliza la planta como inodoro.
Jonathan A. Moran de la Royal Roads University en British Columbia y Charles M. Clarke de la Universidad de Monash en Malasia describen esta fantástica versión natural del baño público en un ensayo publicado en Biology Letters.
Usando el análisis isotópico, estiman que las heces depositadas por la musaraña en este retrete vegetal son una importante fuente de nitrógeno para las plantas.
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Que un grano de polen pueda manipular el pistilo de la flor es toda una lucha por la victoria. Al menos esto afirman algunos científicos de la Universidad de Lund que se embarcaron en una investigación para estudiar el fenómeno.
La profesora Asa Lankinen y Josefin Madjidian están trabajando el tema en la División de Ecología Vegetal en la Universidad de Lund. Su especialidad: conflictos sexuales y competencia entre el polen y las plantas.
Los investigadores dicen haber demostrado que algunos granos de polen están mejor preparados que otros para influir en el pistilo de una flor. Es decir, en esto de la polinización hay perdedores y ganadores, y timadores. Lo curioso es que esta lucha del más apto puede ir en detrimento de la planta.
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La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha certificado, tras analizar el biodiésel B30 sumistrado en 20 estaciones de servicio españolas, que los porcentajes no siempre coinciden con lo que se anuncia. Pide que las mezclas, realizadas por las mismas estaciones de servicio, estén sujetas a un mayor control.
El biodiésel B30 está compuesto (o debería estarlo) en un 30% por biodiésel y en un 70% por gasóleo. Con su estudio, la OCU pretendía conocer la calidad de las mezclas de ese biocombustible en diferentes gasolineras, además de compararla con la del gasóleo A y saber con exactitud cuál es el impacto que tiene en el motor del vehículo. Resultó que de las 20 mezclas analizadas, 2 sólo portaban una ínfima calidad de biodiésel (4%). Otras 3 llevaban algo más, pero su porcentaje era aún inferior al anunciado. Por el contrario, hubo una mezcla cuya cantidad de biodiésel era superior.
También se fijaron en la cantidad de combustible, para ver si realmente echaban al tanque lo mismo que cobraban. Pues resulta que sí, que coincide, que no hay tongo en eso. Menos mal. Por otro lado, celebramos otra de las conclusiones que ha sacado la OCU: que la demanda de cultivos para biodiésel puede hacer subir los precios de los alimentos.
Como es fácil imaginar, la OCU, ante el descontrol en las mezclas, reclama cambios. Sobre todo, que se modifique la normativa que da a las estaciones de servicio la responsabilidad sobre la mezclas. Resulta claro que eso no acaba de funcionar, sea por el motivo que sea, por lo que sería mejor o bien aumentar el control sobre ellas, o bien dar la responsabilidad a una autoridad pertinentes que dé garantías de que lo que se vende es lo mismo que se anuncia. Que ya empieza a cansar tanta publicidad engañosa.
Vía | www.ocu.org
Fotografía | Konspence
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La crisis financiera y económica está hundiendo las empresas que se dedican a la producción de etanol en EEUU y está provocando que no se alcancen los objetivos fijados hace sólo un año por la ley de energía promulgada por el Congreso para fomentar esta industria. No se salvan ni los criticados biocombustibles de primera generación (hechos de maíz) ni los de segunda de generación (provenientes de biomasa o desechos orgánicos).
El caso es que desde el verano pasado, al amparo de esta ley y gracias a que el barril de petróleo se pagaba a 145 dólares, las plantas de etanol de maíz se extendieron por todo el Medio Oeste como firme alternativa a los combustibles fósiles. Pero ahora, entre que el precio de la gasolina ha bajado mucho, y que los ciudadanos norteamericanos cogen el coche todo lo menos que pueden por la crisis, resulta que cada semana se cierran plantas de bioetanol por todo el país.
Además de que es más difícil encontrar inversores, a las refinerías ya no les sale a cuenta comprar etanol para mezclarlo con gasolina. Los precios de la gasolina se han hundido mientras que el del maíz se mantiene alto. Por ello, compran el mínimo indispensable para cumplir los mandatos federales, no más.
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Las peores previsiones que ya avanzábamos hace una semana con respecto a la peor ola de calor en más de 100 años en Australia, se han vuelto realidad: como todos sabréis, los incendios han acabado con la vida de 126 personas en los estado sureños de Victoria y Nueva Gales del Sur. Y puede ir a peor: hay 100 personas en paradero desconocido, y varios focos sin control. Los expertos ya indicaron que la ola de calor podía estar relacionada con el cambio climático. Ahora también señalan los vínculos entre el calentamiento global y estos terribles incendios.
Vaya por delante que Australia es el país del mundo que, probablemente, tenga de forma natural mayor tendencia a sufrir incendios. La Oficina de Meteorología de Australia ya advirtió la semana pasada que el clima seco, sumado a una vegetación especialmente inflamable como por ejemplo los eucaliptos (árbol con gran concentración de aceite), propician los fuegos. No es menos cierto que algunos de ellos, además, han sido provocados. Ahora bien, muchas voces también señalan que el cambio climático está favoreciendo que estas catástrofes naturales tengan mayor incidencia y peligrosidad.
Gary Morgan, de la Bushfire Cooperative Research Centre, asegura que “el cambio climático, el tiempo y la sequía están alterando la naturaleza, ferocidad y duración de los fuegos”, y que los ocurridos este fin de semana “remarcan la importancia de la investigación científica para mejorar nuestra comprensión de los múltiples impactos de los incendios” (traducción libre).
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Pues no sólo en Australia y en los demás sitios donde os contamos acerca de la crisis del agua, también en China hay sequía, y qué sequía. El país ha elevado la categoría de emergencia a la máxima alerta. Se trata de la peor sequía en 50 años, que se está cebando con especial saña con el norte del país. Enormes cosechas de trigo peligran.
Desde noviembre, las lluvias en el norte y centro de China han sido entre el 50 y el 80% inferiores de lo normal. Más de 10 millones de hectáreas agrícolas estarían afectadas por ahora, según las autoridades. Pero la situación es más grave y alarmante en lo que respecta a la población: 4,29 millones de personas no tienen a día de hoy agua potable en condiciones. Más de 2 millones de cabezas de ganado tampoco.
300 millones de yuanes (44 millones de dólares), que se sumarán a los 100 ya asignados, se destinarán a luchar contra la seguía. Se destinarán a comprar maquinaria agrícola, construir recursos hídricos de emergencia y provocar artificialmente precipitaciones con el objetivo de estabilizar la producción de cereales. Igualmente, se prevendrán posibles plagas y se supervisarán con mayor celo los bosques de la zona para evitar incendios. Y, obviamente, parte de ese dinero se destinará a garantizar el acceso al agua potable a las personas y al ganado.
Vía | spanish.peopledaily.com.cn
Fotografía | JoelDeluxe
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